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Más inseguros
Siguen siendo preocupantes los fenómenos de inseguridad en Bogotá, reforzados por la encuesta de percepción y victimización de la Cámara de Comercio, que revela un incremento de la percepción de intranquilidad entre los ciudadanos. Sobre el tema hemos sido reiterativos. Sin embargo, las polÃticas de la Administración aún no arrojan los frutos deseados.
Los consejos de seguridad en las localidades se quedan en eso, en consejos; a pesar de tener detectadas al menos 30 zonas crÃticas, no se advierte la acción de la PolicÃa; el toque de queda para menores no es nuevo y ahora se avecina un reality para disuadir a los jóvenes de caer en conductas delictivas. Por muy buenas intenciones que tenga lo anterior, se ve opacado cuando la capital asiste impávida a la explosión de artefactos en céntricas zonas o edificios particulares; cuando a diario la gente denuncia asaltos a mano armada en el transporte público o es abordada por bandas que incluyen a no pocos menores.
Aunque el jefe de la PolicÃa en la ciudad es el Alcalde Mayor, quien responde por las acciones en la calle es la PolicÃa. Pero allà la percepción de la gente muestra resultados preocupantes. La sensación de inseguridad pasó del 34 al 39 por ciento en el último año; en los centros comerciales, esa misma percepción se duplicó al pasar del 8 al 15 por ciento. Hasta los eventos culturales son inseguros: un 35 por ciento de los encuestados está intranquilo frente al 16 por ciento de hace un año.
Ante semejante panorama, cabe preguntarse qué pasa con la acción de las autoridades, en especial la PolicÃa Metropolitana. Aún no se ha aclarado quiénes fueron los autores materiales del atentado contra la estación de Suba hace meses; tampoco qué hay detrás de la oleada de quema de buses (la cual registraron los reporteros ciudadanos antes que las mismas autoridades), ni los motivos que originaron la explosión en un edificio del norte de la ciudad el viernes pasado, donde murió una persona.
La primera reacción del comandante de la institución, el general Rodolfo Palomino, fue sindicar a las Farc de tales hechos. Aunque es probable que asà sea, los bogotanos necesitan explicaciones convincentes de sus autoridades y reclaman acciones para recuperar la confianza. Se reconocen los esfuerzos de la PolicÃa en una ciudad compleja como Bogotá y donde los recursos nunca son suficientes. En ese sentido, flaco favor hacen a la entidad agentes del orden que golpean a hinchas de fútbol. O que brillen por su ausencia en espacios como el 'septimazo', donde reina el caos. No es gratuito que la misma encuesta revele que la operatividad de la PolicÃa es calificada como "mala" o "regular" por el 51 por ciento de los bogotanos.
Ya no es un secreto que las relaciones entre PolicÃa y AlcaldÃa pasan por un momento de crisis, que debe ser examinado al más alto nivel. Es normal que existan diferencias entre autoridades, pero lo que debe prevalecer es compromiso, colaboración y resultados para generar un clima propicio para la ciudadanÃa. Cuando estas diferencias se hicieron más evidentes, el ministro de la Defensa, Juan Manuel Santos, y el alcalde, Samuel Moreno, abordaron el tema sin tapujos. Y hasta hablaron del nacimiento de una nueva amistad entre los dos.
Es hora de que esa amistad se materialice, empezando por revisar el papel que está jugando la PolicÃa en la capital y la efectividad de la polÃtica de seguridad ciudadana de la Administración, que no parece sintonizarse con la realidad urbana ni compadecerse de los más recientes y preocupantes fenómenos.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Editorial - opinión
- Fecha de publicación
- 6 de octubre de 2008
- Autor
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