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Marcas de renombre y servicios exclusivos están llegando al país

Entre este año y el próximo lo harán unas siete. Un vistazo a ese mundo de alta sofisticación.

Tener el mejor asistente personal las 24 horas del día y los 365 días del año, es un lujo que pronto será posible en Colombia. Una persona que, mientras usted está en Bogotá, le consiga la primera fila en la ópera de Madrid y en el estreno de Broadway; logre que lo recojan en limosina en el aeropuerto de Londres, le reserve la mejor suite en un hotel cinco estrellas de Hong Kong y le asegure reservaciones en el restaurante más prestigioso de Sidney; o, si usted prefiere, logre que le cierren las pirámides de Egipto para hacer allí una fiesta privada.

Eso es lo que ofrece por un cargo mensual -que va de 7 mil a 45 mil dólares (este último para su club elite)- la empresa Quintessentially, nacida en Londres, que opera en 50 países del mundo y que a partir de noviembre abrirá oficinas en Bogotá.

Es un servicio exclusivo y típico del mundo del lujo, ese en el que los Mercedes Benz y los Audi son tan normales como un Mazda o un Renault, donde se mira la hora en un reloj BlancPain (108 millones de pesos), se lleva colgada una cartera de Louis Vuitton (10 millones), se luce a diario un traje de Ermenegildo Zegna (más de 5 millones), se camina sobre zapatos Ferragamo (1 millón) y se usa una chaqueta de Carolina Herrera (2 millones).

Es un mundo muy selecto al que pertenece un minúsculo grupo de colombianos -alrededor de 50.000, según cálculos de quienes los atienden- pero que está creciendo con la llegada de marcas y servicios que abren las puertas a productos que antes solo se veían en los avisos de las revistas.

"No solo crece el número de quienes pueden acceder a estos lujos, sino la variedad de servicios que se encuentran en Colombia sin salir del país", explica Alex Zielcke, propietario de Le Collezioni y gestor de la llegada al país de marcas como Hugo Boss, Armani y Dolce & Gabbana.

Con la llegada de Quintesentially -del que son miembros la nobleza europea y los hombres más ricos del mundo-, más la apertura en el país de tiendas como Custo Barcelona, Carolina Herrera y la anunciada llegada de Adolfo Domínguez, Pronovias, Etiqueta Negra y Fendi, el negocio del lujo vive una nueva bonanza.

Producto de ella, avanza en la capital del país la adecuación de una zona (aledaña a los centros comerciales Andino y El Retiro) en la que se reunirán varias de esas marcas -más otras no tan exclusivas- que le darán a Colombia esa calle de la moda que ya existe en otros sitios.

A veces llegan marcas...

A pesar de estas aperturas, no es fácil interesar a las grandes marcas en abrir tiendas en países como Colombia, explica Alan Bursztyn, gerente de Auscol S.A., empresa franquiciante de Carolina Herrera y de Fendi, que abrirá en mayo del 2009.

"A esas marcas no les interesa mucho el mercado latinoamericano, y en donde sí les interesa estar, que es México y Brasil, ya tienen presencia", asegura Bursztyn.

La negociación para traer la marca Carolina Herrera, por ejemplo, duró más de un año y para la construcción de la tienda hubo que 'importar' hasta obreros españoles que hicieran el local al estilo exigido.

Así mismo hay que cumplir con requisitos que van desde la ubicación del local, pasando por los empleados que trabajarán allí y hasta el compromiso de los franquiciantes de ofrecer completa, a tiempo y a precios competitivos, cada colección. Además, los empresarios colombianos tienen que pagar un arancel de importación para artículos de lujo que los hace ser entre un 10 y 15 por ciento más costosos que en Europa o Estados Unidos.

Otros factores, como un ingreso per cápita bajo (alrededor de 4.500 dólares al año por habitante) y que estas marcas apenas ahora empiezan a ser conocidas por la mayoría hacen que el negocio del lujo no se haya desarrollado como en otras partes.

"Incluso, si nos comparamos con países similares -señala Zielcke-. Falta más madurez de nuestro mercado y más conocimiento por parte de los consumidores".

Dice que, aunque en Colombia cada vez hay más gente sintonizada con el concepto de actualidad (en tecnología, viajes, cultura), falta mucho en lo que concierne a la moda.

"En otras ciudades del mundo, como Nueva York, París, Milán, Londres o Buenos Aires, uno se para en determinada calle y sabe dónde está la gente que se viste bien y que respeta la moda -agrega-. En Colombia eso no pasa todavía".

Sin embargo, son estos empresarios los primeros en reconocer el valor de que este mercado crezca.

"Es muy importante la llegada de esas marcas porque van montando al país al nivel de otros en cuanto a la moda, lo van nivelando con México, por ejemplo, aunque el monto de las ventas nunca será similar", explica Bursztyn.

La situación económica del país también los ha golpeado, pero no como a otro sectores, pues el público al que le llegan aún no ha sentido la necesidad de recortar en sus 'lujos'.

Adicionalmente, en el caso colombiano, el cliente del mercado del lujo es aspiracional. "Tenemos gente de estrato 4 que llega a estas marcas a través de los perfumes o los accesorios y que puede que algún día pase a otro nivel", explica Burztyn.

Las cifras, entre tanto, siguen aumentando. La nueva tienda de Hugo Boss de la calle 82, por ejemplo -cuyo montaje costó alrededor de 2 millones de dólares- dice que cuenta con una base de datos de 19 mil clientes y las nueve marcas que tiene el grupo Le Collezioni venden cerca de 30 mil millones de pesos al año.

Así es el perfil de este cliente

Sexo: Masculino y femenino, en una proporción de 60 a 40, respectivamente.

Edad: de 25 a 50 años, en mujeres, un poco mayor en los hombres (hasta los 60 años).

Estrato: 5 y 6 (y algunos de los llamados 7). En algunos productos, como perfumes y accesorios alcanzan a entrar personas de estrato 4.

Ocupación: En hombres, 80 por ciento profesionales, ejecutivos de alto nivel. 20 por ciento, políticos, farándula y diplomáticos. En mujeres, 60 por ciento profesionales, 20 por ciento amas de casa y 20 por ciento farándula o personalidades.

Estilo de vida: Se preocupan mucho por su presentación personal, van al gimnasio dos o tres veces por semana. Viajeros frecuentes y conocen marcas de lujo. Les gusta la exclusividad y pueden pagar por ella.

Ingresos: Superiores a los 10 millones de pesos.

La calle que los congregará

Alex Zielcke sueña con el día en que Colombia tenga una calle en donde solo se hable de moda. "Sabemos que esta es la zona (la de la 82); por eso fuimos los primeros en colonizarla", dice. Las negociaciones con los bares que hace años estaban en ese sitio fueron largas y complicadas, pero hoy en día avanza la construcción de dos locales, uno de tres pisos en el que funcionará la tienda más grande de Zara, y otro en el que se instalarán marcas aún por definir. La idea es que allí lleguen todas las tiendas que tienen que ver con el mundo de la moda, y que la gente que visite el país sepa dónde encontrarlas. De hecho, en los últimos meses se han abierto franquicias de importantes cadenas de moda en Colombia, como es el caso de la norteamericana PayLess Shoes y las españolas Stradivarius y Bershka, que alimentan el mundo de la llamada 'pronta moda' o moda a precios más cómodos.

TATIANA MUNÉVAR B.
SUBEDITORA DE VIDA DE HOY 

Publicación
eltiempo.com
Sección
Vida
Fecha de publicación
5 de octubre de 2008
Autor

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