Cerrar

| Actualizado hace 10 minutos

Últimas Noticias de Colombia y el Mundo.

  • Pico y placa
  • Clima
  • Que buena compra
  • Facebook
  • Twitter

Patrocinado por:

Detrás de la violencia que vive México está una alianza entre narcos colombianos y de ese país

EL TIEMPO viajó al fondo de la violencia mexicana y encontró que los herederos de Diego Montoya, Wilber Varela y los hermanos Víctor y Miguel Mejía, 'Los Mellizos', le ponen leña a ese fuego.

Felipe Ramón Espinoza era un joven de unos 20 años. El pasado miércoles 24 de septiembre, cuando aceptó hablar conmigo en un despoblado de Tijuana (México), ya tenía los días contados. El domingo siguiente fue torturado y asesinado junto a 16 jóvenes y al lado de su lengua quedó escrita una advertencia de los narcos.

Bajo esta cruda realidad, similar a la que alguna vez se vivió en las calles de Medéllín y Cali en Colombia, transcurrió el recorrido de EL TIEMPO por la baja California y el D.F. en  México, donde la ley del 'narco',  como le llaman, va ligada a los carteles de la mafia colombiana y hoy sume a ese país en una de las peores crisis de seguridad.

La Procuraduría de México, así como el gobierno de Felipe Calderón han enfilado baterías en el último año para atacar la guerra  desatada por los carteles de Sinaloa y el Golfo, en alianzas con carteles menores como los de Juárez y Tijuana y la mano negra y sangrienta del 'ejército' de Los Zetas.

Este es un grupo que empezó prestándolo servicios de seguridad al cartel del Golfo y ahora hace presencia en casi todo el país. El hecho es que esta guerra ha dejado al menos 3.500 muertos  en lo que va del año.

Para los agentes de la DEA, que le pisan los talones a los narcos mexicanos, ahí radica el verdadero motivo de la confrontación: Los carteles mexicanos tienen las rutas y el poder para mover la droga a Estados Unidos y Europa, pero no tienen la coca. Esa está en manos de los hombres que reemplazaron a los capos del Valle, principalmente Luis Calle Serna, alias 'Combatiente' heredero de Varela y Daniel 'el Loco' Barrera, quien se quedó con los negocios de 'Los Mellizos'.

Por eso en México, la campaña de Joaquín 'el Chapo' Guzmán, la familia Carrillo Fuentes y los hermanos Beltrán Leyva, aliados del cartel de Sinaloa (también identificado como el cartel del Pacífico), fue la de recomponer relaciones y rutas con estos colombianos.

"México es la despensa de la droga colombiana. En la época de Escobar fue el sitio obligado de paso, pero la nueva dinámica del narco lo convirtió en la bodega de almacenamiento y distribución, por eso los narcos se la disputan internamente, al costo que sea", asegura uno de los agentes de la DEA.

Y para poder mover semejante engranaje de mafia, jóvenes como Felipe Ramón Espinoza se emplean en el cartel que mejor les pague. O mejor, que no los mate. En Tijuana, el legendario paso fronterizo con Estados Unidos, por estos días las balaceras parecen hechos comunes y no es raro encontrar cadáveres abandonados en las esquinas. En la última semana la policía local ha recogido los cuerpos de 36 personas asesinadas con tiros de gracia, torturadas y algunos sin manos o con la lengua colgando como Felipe Ramón.

Tres días antes de su muerte me dijo que "recibía cualquier lana (dinero) por echar ojo". En resumidas cuentas vigilaba quien venía o quien se acercaba mientras otros pasaban cargamentos de coca hasta la frontera. Este joven se veía humilde y honesto, pero recibía plata de una banda de matones, así me lo admitió en un puesto callejero de tacos ubicado en La Cagüila, una zona de prostitución de "medio pelo", que queda al final de la Avenida La Revolución (centro de Tijuana) y en la que se siente seguro, porque hay un grupo de policías que los protege a cambio de algunos pesos.

A Felipe Ramón llegué a través de un hombre que milita en la organización de Los Zetas. El joven me dijo que en varias oportunidades había recogido colombianos. Según sus palabras, eran atendidos por amigos mexicanos en un famoso centro de apuestas. Allí, los colombianos tienen fama entre los meseros por dejar buenas propinas y tomarse hasta "los cunchos".

Tijuana, que tiene 2 millones de habitantes, es el punto estratégico en la frontera porque debajo de su suelo hay decenas de túneles de última generación por los que pasan los cargamentos  de cocaína. El último fue descubierto hace un mes y a lo largo del kilómetro de extensión había estaciones de luz y aire acondicionado.

Así, entre reuniones con enchiladas y tequilas, que no solo se viven en Tijuana, los carteles de México han recrudecido su disputa territorial con un gran factor a su favor: la complicidad de algunas autoridades.

La propia Procuraduría General de México admite el alto grado de corrupción que actualmente invade a la policía. En Tijuana este delito llevó a las autoridades a prohibir, desde la semana pasada, el ingreso de nuevos policiales a la institución para "evitar que se contaminen".

"Si tu quieres vivir y llevar lana a tu casa, pues hay que trabajar... en lo que salga. En lo que los padrinos digan... Aquí no se puede ser coyón (miedoso)", así cerró nuestra charla Felipe Ramón, quien fue apadrinado a la hora del bautizo por uno de los hermanos Arellano Félix, capos del cartel de Tijuana. Tal vez  eso fue lo que le cobraron sus verdugos el domingo, cuando le destajaron la lengua.

Droga en las calles

Y a tres horas en avión de esta frontera, que además mueve uno de los más grandes comercios de emigrantes a Estados Unidos, el Distrito Federal de México no es ajeno a la crisis. Los Zetas con su poder armado han penetrado las colonias populares de la ciudad, donde el negocio del narcotráfico también se mueve al mayor y al detal.

Así lo evidenció EL TIEMPO, cuando en una esquina de la calle Aztecas, en el corazón del popular barrio Tepito, un transeúnte ocasional compró sin ningún problema, en 30 dólares, una papeleta de crack frente a un grupo de policías. Es la corrupción a plena luz del día.

"Ni a los mexicanos ni a los colombianos les gusta escuchar esto, pero México vive la Medellinización de los 80. La policía es corrupta y la plata del narco ha comprado desde libertades de mafiosos hasta conciencias políticas tal como pasó en Colombia", agrega el hombre de la DEA.

Pero más allá de si el 'modelo narco' o el modus operandi de las bandas fue calcado de la mafia colombiana, lo trascendental son los esfuerzos que tanto el gobierno  mexicano como las autoridades de Colombia están haciendo para decantar el problema, que para muchos, pasó los límites.

Para el general Óscar Naranjo, director de la Policía colombiana es fundamental neutralizar el eje Colombia-México, que según sus palabras, es realmente el fenómeno criminal más preocupante para el hemisferio en los últimos años.

Un informe de las agencias de inteligencia estadounidenses da cuenta del afán de los narcos por recomponer el negocio que funcionó sin mayores tropiezos hasta finales de 1997, cuando los grandes carteles de ambos países  se derrumbaron.

Sin embargo, quienes en su momento fueron jefes de sicarios en todas las organizaciones "se entendieron de igual a igual", reacomodaron sus hombres, rutas y contactos y entraron nuevamente en la pelea.

"Lo que recrudeció la guerra de carteles en México, sin lugar a dudas, fue los golpes de la Policía colombiana a las estructuras del cartel del norte del Valle. Sin 'don Diego' y Varela en el camino y sus respectivos ejércitos desvertebrados era fácil apropiarse del negocio", señala la DEA.

Esto sin contar la información que maneja la policía colombiana en el sentido de que los capos mexicanos tienen millonarias deudas pendientes con los colombianos. "Es la mejor oportunidad para no pagar", añade el  investigador de la DEA.

Los organismos de inteligencia colombianos señalan que "las organizaciones mexicanas, como consecuencia de la desaparición de los principales contactos de Colombia ('Chupeta', 'Jabón', 'Los Mellizos', y 'don Diego') buscan crear alianzas con estructuras emergentes para consolidar un emporio en Suramérica, especialmente en el país como principal productor y plataforma de exportación de droga".

Por eso, el desabastecimiento de cocaína les preocupa inmensamente. "Sabíamos que los mexicanos tenían que buscar con quién entenderse. Por eso no tardaron en contactar a (Luis) Calle Serna, quien ahora maneja la ruta del Pacífico y era la mano derecha de Wilber Varela (alias 'Jabón')", asegura la DEA. A esto se suma la aparición en escena de Daniel Barrera, un hombre que logró eclipsar a los jefes de la droga y ahora, según el Ejército y la Policía, es el hombre que controla todo el tráfico por los Llanos orientales. A él también lo han buscado los mexicanos.

Reuniones 'sociales' en Panamá

Y para cerrar estos negocios, colombianos y mexicanos decidieron montar  un centro de reuniones en un punto neutral: Panamá.

No es la primera vez que se conoce de encuentros de narcos en el Istmo. Pese a esto, la preocupación de las autoridades se centra en  la relevancia que cobró el país para hacer transacciones y saldar deudas.

Y en medio de este mapa de narcotráfico y guerra que envuelve a México, los éxitos de las autoridades colombianas en el desmantelamiento de los carteles de Medellín, Cali y el norte del Valle se han convertido en referente para la batalla emprendida por el país azteca contra quienes lo están desangrando.

JINETH BEDOYA LIMA

Enviada especial de EL TIEMPO

jinbed@eltiempo.com.co

Publicación
eltiempo.com
Sección
Justicia
Fecha de publicación
5 de octubre de 2008
Autor

Publicidad

Paute aquí

Patrocinado por:

Volver arriba