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Cada dÃa llegan más indigentes a Ibagué
En la ciudad deambulan por sus calles y avenidas 714 habitantes de la calle. La mayorÃa sufre de úlcera, cirrosis y unos 50 tienen Sida.
Al menos 140 tienen problemas por infracciones a la ley penal en diferentes ciudades.
Juan, un habitante de la calle que desde hace dos meses llegó a deambular por el centro y las avenidas de Ibagué, no niega que va de ciudad en ciudad para esquivar a la justicia.
En Cali, donde nació hace más de 50 años este hombre que anda descalzo, con la camisa rota y el cabello tieso por falta de agua y shampoo en su cabeza, se vio envuelto en delitos como atracos callejeros y robos a apartamentos en otras ciudades.
Por eso a donde llega no permanece más de dos meses pues teme ser capturado y terminar encerrado en una cárcel.
"La ley me busca, pero ahora me cuido mucho de no hacer daño a nadie", dice.
Como este hombre que no conoció a sus padres, otros 140, de los 714 habitantes de la calle que existen en la ciudad, tienen problemas con la justicia en otras ciudades por infracción a la ley penal.
Asà lo confirma un estudio reciente adelantado por el grupo de gestión y apoyo comunitario de la AlcaldÃa de Ibagué.
El informe dice que buena parte de estos hombres y mujeres que dejan sus casas y familias para vivir en la calle y dormir debajo de los puentes, se han visto envueltos en diferentes capitales en problemas de homicidios, atracos, robos, raponazos y hasta violaciones a menores de edad.
"Muchos son buenos y viven del reciclaje, pero tenemos una buena cantidad de adultos procedentes de Pereira, MedellÃn y Cali, catalogados como peligrosos", dice el psicólogo social comunitario José Henry Duarte, del grupo de gestión y apoyo comunitario de la AlcaldÃa.
Él lleva ya siete años trabajando con esta población que conoce como a la palma de sus manos y hoy está sorprendido pues en vez de disminuir, el número va en aumento cada año.
Basta mirar las cifras para darse cuenta que en el 2003 la Capital Musical apenas tenÃa 210 de estos indigentes. Para el 2005 la cantidad se trepó a 500 y hoy existen 714, de los cuales 580 son hombres y 134 mujeres.
Lo peor de todo es que sus nombres no se conocen y en el estudio aparecen reportados con los apodos que se colocan entre si. "De toda la población que hay en Ibagué, solo 80 portan cédula de ciudadanÃa y unos 45 llevan la contraseña.
El resto no da razón de su documento de identidad, lo botan, o lo queman, porque al parecer ocultan algo", señala el psicólogo social.
Además, reconoce que todos necesitan ayuda y orientación pues, en su mayorÃa, son personas carentes de afecto, huérfanos de padres, proceden de hogares descompuestos y tienen una alta inclinación a la drogadicción.
Las cosas tienden a complicarse pues este año al menos cuatro habitantes de la calle se han visto envueltos en problemas ocurridos en Ibagué.
Un hecho de trascendencia sucedió en el barrio Los Mártires, a comienzos de este año, cuando uno de ellos apuñaló a otro porque gastó el dinero que le dio para comprar basuco y a cambio le llevó hojas que habÃa arrancado de un árbol.
Por su parte, en el barrio Magisterio, otro habitante de la calle trató de apuñalar a un ciudadano porque no le dio plata para un cigarrillo.
"A uno le duelen todas estas situaciones, pero trabajar con ellos es muy difÃcil por su agresividad y cambio permanente de ciudades", dice el psicólogo José Henry Duarte.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Nación
- Fecha de publicación
- 28 de septiembre de 2008
- Autor
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