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Ganadores del Premio Compartir se encontraron por primera vez para contar en qué van sus proyectos
ConocÃan los proyectos escolares que hicieron los maestros más reconocidos del paÃs, sabÃan las historias de algunos, pero no todos se habÃan visto la cara.
Para algunos, las propuestas que comenzaron en sus escuelas se volvieron modelo en sus departamentos, a otros les ha tocado luchar para que no desaparezcan y unos más cambiaron de trabajos y los proyectos que los hicieron reconocidos continúan andando.
Ellos serán la cuota colombiana en el Encuentro Latinoamericano de Grandes Maestros y Maestras que se hará este miércoles primero de octubre. Al dÃa siguiente se elegirá al mejor maestro del paÃs del último año.
Leer cambió al colegio
Laura MarÃa Pineda no solo fue la primera en ganar el Premio al Gran Maestro en 1998, sino también la que logró que el Inem José Felix de Restrepo, de MedellÃn, reconociera que la lectura puede ayudar a resolver problemas de áreas diferentes a la de español. Hoy está pensionada. Le llovieron ofertas de trabajo, pero decidió quedarse en el colegio y colaborar desde allà con la Gobernación y la Universidad de Antioquia.
Fue becaria en España
En el 2000, la maestra Jaqueline Cruz fue galardonada por lograr que los estudiantes del colegio Miguel Antonio Caro, de Bogotá, se acercaran a las matemáticas.
Luego de recibir el premio, no solo logró especializarse con una beca en España sino que ya extendió su experiencia a otro colegio, donde trabaja hoy. En la institución Educativa Marsella también logró contagiarlos y hoy tienen un laboratorio de matemáticas y hasta un aula virtual.
En otra institución
A través de mitos y leyendas, Luis Fernando Burgos enseñó investigación a niños de Guayabal (Tolima). Ahora dicta clases a niños de una escuela en Ibagué. En el 2001 ganó el premio y, un año después, fue trasladado al colegio Ismael Santofimio Trujillo, de esa ciudad. Pidió que le dieran una licencia para estudiar pero, aunque se la prometieron, nunca se la dieron. Hoy desarrolla un proyecto de lectoescritura para el aprendizaje de la educación sexual.
Libros escritos por los indÃgenas
Irma MarÃa Arevalo ganó en el 2002 por dejar que los niños de sexto grado escribieran sus propios textos, después de investigar sobre sus ancestros y la cultura indÃgena del Vaupés. Pidió traslado por problemas de orden público y ahora trabaja en La Mesa (Cundinamarca).
Se le creció el enano
Melba Inés Aristizábal Botero, gran Maestra 2003, pasó de tener un proyecto que educaba a niños con necesidades especiales, como sÃndrome de Down, entre otras, en el municipio de Pensilvania (Caldas), a extenderlo a los 26 pueblos de su departamento.
Su proyecto camina solo
Diego Barragán dio herramientas universitarias a estudiantes de colegio para que hicieran teorÃa polÃtica y escribieran de filosofÃa. La idea da resultados aún cuando él no está. Realizó una maestrÃa y se convirtió en el jefe de docencia de la Universidad de La Salle.
Ya está jubilado
Samuel Orozco logró que los estudiantes, padres y maestros de una zona rural de Cundinamarca se financiaran con proyectos propios. La comunidad, ubicada cerca del relleno Doña Juana, ha reciclado 20 toneladas de residuos. Con ese trabajo han conseguido 11 millones pesos, que usan para financiar los útiles. El profesor ya se jubiló y la comunidad quedó a cargo.
A punto de fracasar
Para Martial Rosado, ganador del 2004, la propuesta de emprenderismo para campesinos de Cundinamarca no ha sido fácil. Esta consiste en evitar que los jóvenes emigren a otras poblaciones sin probarse como empresarios del campo. El proyecto estuvo a punto de desaparecer. Hoy, sin embargo, una nueva administración de su colegio busca fortalecerla.
QuÃmica para la vida
Tras dos años de haber obtenido el premio, MarÃa del Rosario Cubides logró que sus alumnos crearan más productos mientras aprendÃan quÃmica. Pasaron de producir yogur para solucionar problemas de nutrición en su colegio e insecticidas contra plagas del tomate a hacer almÃbar y conservar frutas y verduras para aprender las fórmulas del ácido y la asepsia.
Igualó a su maestro
Henry BerrÃo, el último ganador, igualó a su maestro. Diego Barragán, también ganador. Aprendió de él el poder del argumento y aplicó esa teorÃa con sus alumnos de filosofÃa. A BerrÃo, el más joven de los ganadores, con apenas 26 años, el Premio le dio la posibilidad no solo de dar clases en la U. San Buenaventura sino de darles a sus padres un viaje a cuatro paÃses europeos.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Educación
- Fecha de publicación
- 27 de septiembre de 2008
- Autor
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