Los niños, líderes ambientales del presente y del futuro

Los niños, líderes ambientales del presente y del futuro

Volver a tener una relación con la tierra es una condición ideal que sensibiliza a los jóvenes con las problemáticas del planeta y el origen de las necesidades sociales.

21 de septiembre de 2008, 05:00 am

Los niños se han convertido en los grandes aliados de la naturaleza. No solo participan en actividades de recuperación y creación de conciencia ambiental en distintas comunidades, sino que ellos mismos idean y lideran acciones.

En muchos casos cuentan con la orientación de instituciones estatales y Ongs, y en otros son voceros en sus propias comunidades, llámese colegio, barrio o vecindario.

Lo importante es tener en cuenta que debemos volver a nuestro origen natural y darnos cuenta de que estamos compuestos de los mismos elementos que el planeta: "somos seres de agua en un 70 por ciento, los huesos simbolizan la tierra, el aliento representa el aire y nuestro espíritu, el fuego que llevamos dentro", comenta Mateo de Valenzuela, gerente administrativo de la Organización para la educación y protección ambiental, Opepa.

Educación al aire libre

Dieciocho instituciones educativas de Bogotá se han vinculado a las alternativas educativas al aire libre para fortalecer los procesos tradicionales que lidera Opepa. Las salidas se acoplan a las prioridades educativas, la edad de los estudiantes y los currículos de cada institución.

"La educación al aire libre es una actividad básica dentro del crecimiento, no solo para acercarse a la naturaleza, sus sistemas y elementos, sino para fortalecer procesos de aprendizaje en matemáticas, lenguaje y otras áreas del conocimiento", señala Valenzuela.

Ecosistemas tropicales de Colombia, Perú y Costa Rica son algunos de los lugares donde trabajan destrezas sociales, habilidades y elementos académicos con colegios como Nogales, Alcaparros, Tilatá, Fontana, Nueva Granada, Pepa Castro, Gran Bretaña y Gimnasio Campestre.

Niños defensores del agua

Es un grupo conformado y patrocinado por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), está activo desde el año 2001 con niños en edades entre los seis y 14 años de las instituciones educativas de los 98 municipios de Cundinamarca, 6 de Boyacá y 5 localidades rurales de Bogotá.

"El objetivo de estos grupos es liderar acciones en favor del medio ambiente y acompañar a la CAR en la realización de jornadas ambientales, eventos y campañas educativas dirigidas a las comunidades de cada municipio. El pasado 21 de noviembre en el parque Jaime Duque, se presentaron 3200 niños quienes mostraron su interés en una manifestación pública por la protección del medio ambiente", cometa Olga Silva, Profesional especializada de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca.

El grupo ha liderado campañas como 'Abre la puerta y cierra la llave', en la cual se buscaba sensibilizar a la población sobre el cuidado y uso eficiente del agua y actualmente están liderando una iniciativa para el ahorro del agua y la energía, con la que se pretende generar conciencia en la población de la importancia de estos recursos naturales.

Los resultados se evaluarán a través de indicadores de impacto que medirán los logros de ahorro de manera mensual, y serán valorados por los mismos niños en coordinación con los jefes de servicios públicos de todos los municipios.

Reciclaje escolar

El colegio Sierra Morena, de la localidad de Ciudad Bolívar, trabaja la problemática ambiental a través de un proyecto de reciclaje, con énfasis en la recolección de papel y utilizando elementos naturales como pasto, flores y semillas para la elaboración de portarretratos, tarjetas y otros artículos artesanales.

Con base en material suministrado por Aseo Capital, la institución aborda temas como reciclaje, manejo de residuos orgánicos e inorgánicos, a través de talleres de sensibilización dirigidos a la comunidad. Además como parte de la estrategia los estudiantes realizaron una visita al relleno de Doña Juana y se organizó un concurso fotográfico ambiental para sensibilizarlos sobre la crisis natural.

Ecoclubes

Es un movimiento internacional de niños y jóvenes que busca trabajar procesos ambientales para mejorar las condiciones de vida de las comunidades. Es un programa que nació en Argentina y desde el 2005 es operado en Colombia por la Opepa.

Cada club esta compuesto en promedio por 20 personas que desde su unión recorren varias fases para obtener un proyecto ambiental que solucione la problemática más importante de determinada zona, además cuentan con el acompañamiento de un adulto, que hace las labores de facilitador y comunicador con la organización.

Hasta el momento hay 13 grupos en el país, uno en Puerto Inirida, isla de Barú y Bogotá, cinco en Apulo (Cundimarca) y cinco más en Orito (Putumayo). Adicionalmente el Gimnasio Moderno en Bogotá, esta finalizando su fase de capacitación al igual que cinco grupos más en el municipio de Subachoque.

Déficit de Naturaleza

Luis Camargo, Director de Opepa explica este fenómeno que afecta a los niños cuyo crecimiento se da sin o con poco contacto directo con la naturaleza, haciéndolos propensos a desarrollar problemas de hiperactividad y obesidad, los estudios demuestran que existen graves repercusiones en la creatividad, convivencia, solución de problemas y desarrollo cognitivo.

Las decisiones de los jóvenes ejecutivos y líderes en el país están limitadas por su aprendizaje y las experiencias que tuvieron en la niñez, problemas planetarios como el cambio climático requieren de ciudadanos conectados con la tierra que puedan formar una cultura sostenible real en donde el respeto por la vida y el entendimiento de la tierra es fundamental, y esto sólo se obtiene creciendo en contacto con la tierra. En Colombia es urgente que se reconozcan y se comience a valorar esta necesidad, especialmente ya que la situación de orden público y seguridad que el país ha vivido por muchos años ha sido un factor adicional que aleja a los niños de la naturaleza.

Actualmente, países como Estados Unidos, Canadá, Australia y Gran Bretaña consideran el déficit de naturaleza como una amenaza a la salud y están comenzando a valorar los efectos terapéuticos del medio ambiente. En Estados Unidos, por ejemplo, están liderando una iniciativa legislativa llamada 'Ningún niño dejado adentro' (No Child Left Inside), que busca a través de inversión estatal garantizar los espacios de aprendizaje en espacios naturales como una obligación y necesidad para todos los niños.

Natalia Acuña
Redactora EL TIEMPO