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| Actualizado hace 16 minutos

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La Selección Colombia llegó a Santiago de Chile con la necesidad de sumar de visitante

Con más curiosos que seguidores a la hora de subirse al avión, los jugadores se montaron en el vuelo 571 de Lan con rumbo al sitio donde esperan recuperar los puntos que perdieron el sábado en Bogotá.

Fueron cinco horas y 15 minutos en los que los 22 convocados tomaron el asunto con tranquilidad, mientras la gente trataba de sacarse el mal sabor de la derrota frente a Uruguay.

Los viajes de la Selección suelen ser una romería de maletas que comienza desde muy temprano. Cuatro carritos cargados con tulas, maletines y cajas metálicas abrieron paso desde las 7:30 de la mañana, hora en que el utilero de la Selección, Jorge Buitrago, y el gerente, Alonso Amorocho, empezaron a aforar sus cargas: el primero, la de la ropa y los elementos de entrenamiento. El segundo, los pasaportes de los jugadores.

Ya el técnico Jorge Luis Pinto y su asistente, José Eugenio Hernández, habían sido los abanderados de la delegación. Después de dar explicaciones a la prensa luego de la derrota, el mismo sábado en la noche salieron a toda velocidad hacia el aeropuerto para irse en el vuelo de la noche y amanecer ayer en Santiago, donde verían con calma el partido entre Chile y Brasil.

Pinto, a propósito, estaba molesto porque EL TIEMPO se enteró de los detalles del entrenamiento que hizo el jueves a puerta cerrada en Rionegro y desde antes del partido empezó a preguntarles uno por uno a los integrantes del equipo quién había filtrado información. Y también regañó al plantel en el camerino, al final del partido.

"El 'profe' estaba enojado porque era un partido de seis puntos y se nos fue de las manos.Ya no podemos quedarnos ahí, pensando en el pasado. Hay que concentrarnos en el presente y en un buen futuro", dijo el defensa Pedro Portocarrero.

Sobre las 9 de la mañana llegó el grupo. Impecablemente vestidos con traje de paño gris con el escudo de la Federación Colombiana de Fútbol, camisa blanca y corbata azul, los futbolistas se abrieron paso entre hinchas y curiosos. Hubo algunas fotos y algunas voces de aliento y muchas preguntas de periodistas. El factor común de los interrogantes era la falta de gol: cuatro anotaciones en siete partidos no es un buen balance.

Ya en la sala 5 del muelle internacional del Aeropuerto El Dorado, los jugadores tuvieron más asedio. Los periodistas que viajaban con ellos desenfundaron sus grabadoras, los fanáticos que tomarían el mismo vuelo (y uno de Avianca con rumbo a Miami) sacaron de la nada bolígrafos, marcadores, cuadernos y camisetas y comenzaron a recolectar firmas. Había caras de tranquilidad, pese a que se sabía que no había sido un buen partido.

"Uno sale molesto porque la Selección tuvo opciones y no las aprovechamos. Ahora hay que tratar de mejorar para superar los errores que tuvimos y sacar un buen resultado en Chile", dijo el lateral Camilo Zúñiga, quien nunca se separó de su compadre, José Amaya, uno de los que tuvo que ver todo el partido desde afuera.

El tema del gol preocupa, pero todavía hay confianza de que arriba hay jugadores importantes, que liquidan en cualquier momento y que por algo están en la Selección", complementó Amaya.

La primera clase del Boeing 767 de Lan fue destinada exclusivamente para los jugadores. Pocas personas pudieron llegar hasta esa zona. El gerente se paró con ojo avisor en el pasillo y la cortina gris que separaba ese sector del avión de la clase turista no se abrió nunca. 

Los jugadores prácticamente no tuvieron contacto con nadie apenas llegaron a Santiago. Los sacaron por una puerta lateral y los montaron en un bus de dos pisos que los llevó al Hotel. Allí solo los esperaban un par de fotógrafos. Chile estaba pensando todavía en Brasil.

Cambio de hora

Tal como lo informó EL TIEMPO en su edición de ayer, las autoridades chilenas decidieron adelantar, por razones de seguridad, el horario del partido del próximo miércoles frente a Colombia.

En un principio, el juego estaba programado para las 9 p.m. (hora colombiana), pero debido a que el partido se juega en vísperas del 11 de septiembre, fecha de un nuevo aniversario del golpe militar (1973-1990), la Gobernación resolvió adelantar el horario a las 5:40 p.m.

Las autoridades consideraron el hecho de que al encuentro acudirán cerca de 65.000 personas y el estadio se encuentra muy cerca de las llamadas "poblaciones conflictivas", donde esta fecha se celebra con mayor euforia.

Dicha situación obligará a las fuerzas policiales a redoblar sus esfuerzos tanto en el Estadio Nacional, como en varios puntos de la capital.

El prefecto de las Fuerzas Especiales, Jorge Fernández, les aseguró a los periodistas que ese día se garantizará el orden público en la ciudad.

Orlando Ascencio
Enviado Especial de ELTIEMPO

Publicación
eltiempo.com
Sección
Deportes
Fecha de publicación
7 de septiembre de 2008
Autor

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