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El mundo según Putin

La Unión Europea, representante de 27 países, no adoptará medidas comerciales ni militares contra Rusia por la invasión de Georgia y el reconocimiento de la independencia de las regiones de Osetia del Sur y Abjasia. Tras un primer amago de severidad, la UE escoge la prudencia y el diálogo. Son demasiado fuertes los intereses de ambas partes como para agravar con sanciones la delicada situación que viven. El presidente ruso, Dimitri Medvédev, ya dio por buena la noticia. El 8 de septiembre llegarán a Georgia cientos de observadores de la UE para vigilar el retiro sosegado y completo de las tropas rusas que aún permanecen allí.

Así las cosas, lo más probable es que Rusia recoja velas y tropas y la UE mantenga su actitud de sordina. Estados Unidos anunció ayer un paquete de ayuda humanitaria de mil millones de dólares y la actual visita del vicepresidente Dick Cheney a Georgia, Ucrania y Azerbaiyán es vista como un mensaje de apoyo a estos países de la antigua esfera soviética. Aparte de estos recursos, no se vislumbran medidas severas contra Rusia desde la Casa Blanca.

Diplomacia mediante, bajará la tensión en el Cáucaso. Sin embargo, sería un error pensar que "aquí no ha pasado nada". La situación tiene dos floreros de Llorente y una causa de fondo. El primer florero fue el reconocimiento occidental de la independencia de Kosovo en febrero de este año, una puñalada geopolítica para Rusia. El segundo fue el insensato ataque del presidente georgiano, Mijaíl Saakashvili, a Osetia del Sur, detonador de la invasión rusa. Detrás de estos hechos palpita una Rusia decidida a modificar el orden planetario. "El reconocimiento de Kosovo -advirtió el secretario del Pacto de Defensa de siete de las antiguas repúblicas soviéticas- destruye el actual sistema internacional".

No fue una advertencia fanfarrona. Saakashvili le sirvió el plato al hombre fuerte ruso, Vladimir Putin, y este lo aprovechó. Pero no solo para actuar en Georgia, sino para mandar un mensaje al resto del planeta: Rusia considera que, durante su transición a la democracia, recibió engaños y golpes injustos y está decidida a recuperar parte del terreno perdido. Los apetitos imperiales de la patria de Pedro el Grande y José Stalin siguen vivos. En los próximos años presenciaremos cómo se las ingenia el régimen capitalista gobernado por antiguos funcionarios soviéticos para mover piezas en el ajedrez mundial según ve el tablero Vladimir Putin.

editorial@eltiempo.com.co

Publicación
eltiempo.com
Sección
Editorial - opinión
Fecha de publicación
3 de septiembre de 2008
Autor

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