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Marcela Carvajal, con hija nueva, con cuerpo de modelo y como entrenadora personal
La actriz nos presenta -en primicia- a Crystal, su primogénita. Confiesa que la pequeñita de 6 meses, hija también del entrenador personal Alberto 'Beto' Gaitán, le cambió la vida.
El pasado tres de marzo llegó el dÃa que Marcela Carvajal habÃa esperado por años. Durante más de una década deseó convertirse en madre y tener, por fin, a un hijo en sus brazos. Un parto natural, que casi termina en cesárea, una recuperación entre dolorosa y placentera y una depresión posparto le mostraron que ser madre no era tan sencillo.
Sin embargo, ha logrado sortear las pequeñÃsimas dificultades, pues ver a esta chiquita de ojos inmensos, sonrisa angelical y ceño fruncido -igualito al de su papá-, lo valen. Crystal es una bebé deseada, anhelada, soñada...
"Desde que fui mamá hay un duelo en mi interior por la imposibilidad de ya no poder hacer lo que a uno se le da la gana... Nunca tenÃa que decirle a nadie lo que querÃa hacer, si salÃa, entraba o venÃa; pero es una sensación revuelta con una felicidad inmensa, porque es increÃble esto que estoy viviendo".
¿Cómo es la Marcela mamá?
Soy muy pendiente, entregada, vivo por y para ella... Esa es la diferencia entre las mamás maduras y las más jovencitas. En esta época de la vida ser mamá es lo más importante y soy muy aprehensiva en eso. A mà nada me puede pasar, soy parte de su supervivencia y la manera más sana de que viva y crezca, soy yo.
¿Será muy sobreprotectora...?
Más bien soy una mamá dedicada, si Beto no me jalara a pensar y a hacer otras cosas, me perderÃan, estoy completamente enamorada de Crystal y eso solo lo podemos entender las mujeres que hemos sido madres.
¿Y cómo es Beto?
Es superamoroso, tierno, es un papá cariñoso, pechichador y creo que está contando los dÃas para queella también pueda salir a trotar con él. Es un papá muy tierno y conmigo le ha tocado ser muy paciente...
¿Ha cambiado mucho la relación de pareja?
La vida de pareja se afecta porque hay un tercero, tanto para mà como para él, y la rutina cambia... Estoy cansada, no volvimos a rumbear, es difÃcil salir a comer y además, como la amamanto, la unión es tenaz: es una cadena de rosas, pero cadena a la final. Son emociones superencontradas, pero son de las sensaciones más placenteras que he tenido en mi vida; es una delicia, pero al mismo tiempo una limitación...
¿Qué ha sido lo más difÃcil de aprender a ser mamá?
Es complicado tener paciencia y dejarte a ti misma de lado. Lo que me parece más duro es no poder cuadrar mi tiempo como a mà se me dé la gana. Pero llevaba muchos, muchos años esperando un bebé, asà que me la estoy gozando y no me separo de ella, todos los dÃas descubro algo nuevo, busco crearle una rutina y darle un ambiente seguro, para que se sienta amada.
¿Cómo es Crystal?
Ha sido una niña superobservadora desde que nació; ese primer abrazo y esa primera mirada fueron increÃbles. Es una bebé completamente feliz, se rÃe todo el tiempo.
¿Y quiere otro hijo?
Por ahora, no. Me quito el sombrero ante las mujeres que tienen hijos seguidos; puede ser bueno porque tienen hermanos de la misma edad, pero me parece muy duro. No es la prioridad para nosotros.
Y es toda una mamacita...
¿Cómo recuperó su figura tan pronto?
Nunca en mi vida habÃa estado asà de flaca. Estoy pesando 58 kilos y todo el mundo me ha dicho que la maternidad me ha sentado. En gran parte es el amor, sentirse plena como mujer y además que estoy muy enamorada de mi hija, entonces el amor se sale por los poros.
¿Pero le ha ayudado el ejercicio?
Claro, también estar más en mi casa y comer sano. La rutina de ejercicios con Beto es muy completa y siempre lo he tenido a mano. Cuando estaba embarazada dejé de fumar y con la amamantada como mucho más sano, trato de respirar aire puro y de tomar jugos naturales. Dejé de rumbear y las trasnochadas, mi vida es otra.
¿Cómo es la rutina?
Hice ejercicios de bajo impacto hasta dos dÃas antes del parto y los retomé al mes de este. No puedo trotar, ni hacer alto impacto, pero estoy ayudándole a mi cuerpo a tonificar... Mi entrenamiento es funcional y está basado en los movimientos que uno hace en la vida diaria, como recoger, alcanzar, levantar y al mismo tiempo que tonificas haces un poco de cardiovascular.
Está flaquÃsima...
SÃ, antes mi peso eran 63 kilos y cuando estuve muy flaca llegué a los 60 y gordita a los 68,pero me fascina verme al espejo, me siento muy cómoda asÃ... Mi mamá se la pasa comprándome mercado, dice que estoy muy flaca.
¿Se le ve más sexy, más sensual?
La maternidad es lo más sexy y sexual del mundo, te complementa. Después de ser mamá te sientes más mujer, es otra faceta productiva, como de flores y frutos.
¿Está en dieta?
No, antes me cuidaba más, ahora como de todo porque lo que sobra se va con la lactancia. Anteriormente no comÃa carnes rojas y ahora como todas las proteÃnas que se me pasan por enfrente. Los postres sà trato de dejarlos fuera de la comida grande.
¿Ahora será entrenadora personal?
Mi plan es trabajar con Beto. A mà también me encanta el ejercicio y me parecerÃa chévere poder ayudarlo a entrenar gente. Quiero ver cómo me irÃa haciendo algo asÃ, ya llevo un tiempo largo preparándome. Tengo muchas esperanzas con el tema.
¿Y cuándo empieza?
En dos semanas...
¿Encontró su media mitad...?
Sin duda. Beto es un buen complemento para jalarme hacia el mundo de afuera o si no yo no tendrÃa más vida que mi Crystal. Me dice que salgamos a comer, que vayamos a cine, que demos una vuelta, cosas que a mà ya no me importarÃa hacer porque me parece más rico estar con ella...
Depresión posparto... "A todas nos pasa"
- "Estoy muy lloretas, muy sensible; veo a un niño en la calle y no puedo creerlo. Después de ver lo frágil que es un bebé, no puedo entender que haya mujeres con los niños entre cobijas pidiendo plata. No tienen por qué estar en la calle. Es muy triste el maltrato infantil".
- ¿Cómo detectó su depresión? Me comencé a dar cuenta porque empezaba a tener ideas constantes de tragedias que podÃan pasar con Crystal, que se me caÃa, que se enfermaba, que la golpeaban, cosas ridÃculas, como que se caÃa por la ventana, hasta que se me desvanecÃa de las manos. Fui donde una psicóloga que me dijo que tenÃa una depresión leve, no me medicaron, pero sà me ayudó a manejar esos pensamientos trágicos.
- ¿La superó? La especialista me enseñó que todas esas cosas malas que yo pensaba eran posibles, pero es muy poco probable que pasen. Las posibilidades son nulas y uno va manejando eso y es lógico. Estoy mucho más sensible, el cambio hormonal es mucho más fuerte. Estaba irritable; toda mi energÃa, paciencia y amor se los lleva el bebé y el resto del mundo truenos y centellas
- ¿Cómo asumió Beto su depresión? Se burlaba de mÃ. Puede ser un buen equilibrio, yo veÃa todo trágico y él se reÃa, me mostraba que yo estaba en un extremo. Él es el polo a tierra.
- ¿Lloraba mucho? Todo el tiempo. Dan pocas ganas de arreglarse, de salir, hasta de bañarse y eso que, supuestamente, fue una depresión leve. Pero seguir con la vida normal es duro... TodavÃa la tengo, pero ya no es tan constante; el hecho de haber tenido actividad me ayudó mucho y Beto me anima a salir y a integrarme a la vida, pero el volver a trabajar te hace entender que la vida puede seguir.
Por Sandra Paola Real
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Otros
- Fecha de publicación
- 3 de septiembre de 2008
- Autor
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