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Mujeres mayores de 60 años intentan dejar la prostitución que ejercen hace décadas

La Secretaría de Integración tiene un programa que busca sacarlas del mundo de la noche.

Gladys* fue la mujer más codiciada del bar El Dandiverde en los años 70. En esa época la apodaban 'la Gata' y vendía la juventud de su cuerpo a cualquier cliente que pudiera pagar por disfrutarlo.

Sus días como estrella del lugar los pasaba entre alcohol y rumba. A sus cuatro hijos les decía que iba a trabajar en un café y los dejaba solos en un rancho, en el que todavía vive, en el barrio Bosa Cardenal.

Hoy, después de tres décadas, Gladys no ha podido dejar la prostitución. Tiene 63 años y ya es abuela de 17 nietos y dos bisnietos, pero aún recorre las calles del barrio San Bernardo en busca de clientes. En plena calle Tercera con carrera Décima, la abuela compite con trabajadoras sexuales que sobrepasan los 60 años de edad.

De pie y recostada en la pared de un salón de belleza, esta mujer de ojos verdes y de 1,70 de estatura, que no puede disimular las arrugas y que esconde las canas con tinte rubio, espera el turno para darle amor pago al 'mejor postor', en una de las más de 10 residencias que existen en el sector.

Espera a un 'viejo amigo' de más de 70 años, pensionado de una cervecera que la llamó ayer y le dijo que de pronto pasaba. O a un discapacitado "que a veces viene". O a un joven que se encariñó con ella por su veteranía entre sabanas. Un rato (relación sexual) con esta sexagenaria señora cuesta 10 mil pesos.

"Recuerdo hace 20 años atrás que yo comentaba: que delicia, que derroche, que buenas joyas tengo, a que buenos lugares me llevan, voy a paseos. Ya no tengo -afirma Gladys- nada ni a nadie que me pague un recibo y salgo a la calle no por gusto, sino por física necesidad".

La mayoría de estas 'viejitas' trabajan de 1 a 6 de la tarde y le temen a la noche pues los borrachos y los ladrones acostumbran a pegarles, pese a su avanzada edad.

"No tenemos un censo establecido de cuántas son, porque son población flotante. Hemos detectado más de cien que están en la zona de la calle Tercera con carrera Décima. La mayoría sufren de hipertensión y diabetes, pero tenemos registros de algunas con cáncer y VIH", afirma Patricia Mugno, coordinadora del programa de prostitución de la Secretaría de Integración Social del Distrito.

Mugno lleva siete años trabajando con mujeres que ejercen la prostitución. En la semana se reúne con grupos de trabajadoras sexuales que por pasar de los 58 años ya hacen parte del programa de Vejez de la Alcaldía de Bogotá.

Las describe como señoras decepcionadas y angustiadas que sienten que se les pasó el tiempo y no tienen nada en la vida. "Abandonan a sus familias, a sus hijos, y viven en la clandestinidad", admite.

Los estudios de esta entidad confirman que se tomaron el Barrio San Bernardo, al que llegaron hace 10 años. "Cuando las jovencitas empezaron a aparecer en el Santa Fe o en la Caracas con sus cuerpos lindos, empezamos a desplazarnos por sitios donde pasaran otro tipo de hombres", cuenta Elizabeth, de 61 años.

El único club que las recibe

Clara Margarita Martínez dirige el programa Adultez con oportunidades, de la Secretaría de Integración Social de la localidad de Mártires, en plena zona de alto impacto.

En esta oficina funciona el proyecto 'Club 40', que reúne a mujeres que pasaron de los 40 años y que siguen ejerciendo la prostitución. Trece de las 30 mujeres inscritas en este programa superan los 60, como lo confirman las actas de inscripción. Entre ellas está Gladys.

"Ninguna de las que venimos aquí hemos podido dejar la prostitución. Nos enseñan cosas, pero todavía tenemos que buscar el dinero en las calles. Hace falta apoyo para montar un negocito", cuenta Magda, de 57 años.

"Hace 34 años soy trabajadora sexual. Vine de Armenia porque una amiga me trajo y terminé en esto. Cuando tenía 25 o 30 años estaba hasta con 16 hombres en un día y hacía mucho dinero. Hoy me conformo con 10 mil pesos que me sirven para pagar la dormida", confiesa Teresita*, de 55 años y que trabaja en la calle 19, entre avenida Caracas y carrera 13.

Este es otro sector donde actualmente estas mujeres buscan hombres, en su mayoría empleados o pensionados de la zona, para ofrecer servicios sexuales.

* Nombres cambiados.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Bogotá
Fecha de publicación
29 de agosto de 2008
Autor

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