Patrocinado por:
Ana MarÃa en blanco y negro
La hermosa protagonista de 'La quiero a morir', retomó su destino y, contrariando las connotaciones negativas del negro, se viste asà para mostrarnos por qué está en su mejor momento.
Su dulzura se presta para bromas y hasta para especulaciones. Robinson DÃaz, el actor, insiste en que si Ana MarÃa comiera dulce correrÃa el riesgo de un coma diabético. Y no se equivoca. Dulce, pero no al extremo de empalagar, esta cartagenera que vive orgullosa de sus dos creaciones, Julieta de 10 meses y Catalina de 8 años y medio, más almibarada no puede ser. Y eso que es confesa enemiga del azúcar por cuestiones de dieta. Ella, a fuerza de embates, aprendió que la suerte sà sonrÃe y cuando menos se piensa. Lo dice tras un año de su dolorosa separación del empresario Francisco Cardona, tiempo en el que ella, vio cómo su vida se puso, literalmente, color de hormiga y su alma la sintió sin luz. Pero de su padre, tan sensible como ella, aunque formado en una academia militar en Estados Unidos, tomó su viejo refrán: "la vida es de los valientes", y se puso en pie. A su mamá, otro de sus bastiones y una especialista en reiki, le debe uno que otro movimiento de manos de su personaje, como si estuviera autosanándose un dolor, como Manuela Sáenz, la heroÃna de la exitosa telenovela 'La quiero a morir'.
De su fragilidad y entereza como ser humano habla Ana MarÃa, quien insiste en que tras una caÃda en picada cualquiera se puede recuperar y cita a su abuelo paterno, de 89 años, alcohólico rehabilitado. Para ella no hay mal que por bien no venga, gracias a esa tragedia personal -por la que creó All A Teen, grupo de ayuda para adolescentes familiares de alcohólicos en Cartagena, cuando apenas tenÃa 14 años- no ha sentido ganas de probar ni un cigarrillo, no se toma más de tres tragos en una fiesta y no hay pelea en la que no dé la batalla.
El año pasado fue especialmente difÃcil para usted, ¿por qué?
Mi empresa de zapatos tuvo una cantidad de problemas. Fue jartÃsimo porque me estaba separando, entonces cualquier otro inconveniente era un tropiezo más. Duré mal tres meses y luego mi vida se volvió como una montaña rusa, habÃa dÃas muy malos y otros muy buenos. Imagino que me seguirá pasando, porque apenas llevo un año de separada y eso no es nada. Yo me despertaba y me preguntaba si algún dÃa iba a estar bien. Hoy me digo, increÃble cómo todo ha cambiado, mÃrate lo bien que estás.
¿Qué le dio fuerzas para salir de esa crisis?
Mi familia. Catalina, mi hija, alguna vez me pidió que cerrara los ojos, me echó pegante en las palmas de las manos, también se puso en las suyas y las juntó con las mÃas. Luego me explicó: 'Asà quiero estar toda la vida contigo, mami'. Y por algo dicen que el tiempo lo cura todo. Yo soy superreligiosa y me metà en un grupo de oración, al que Paola ElÃas, la novia de Jerónimo Uribe, me llevó. Me di cuenta de que Dios sà existe. Yo le reclamaba a Él que no merecÃa esta suerte si fui la mejor esposa, la más fiel, y soy una buena madre.
¿Descarta la idea de volver a casarse?
Tengo clarÃsimo que sola no me voy a quedar. Estoy tranquila ahora, trabajando mucho y no tengo mucho tiempo para conocer gente. Los hombres deben pensar que noquiero salir con ninguno, dirán '¿Salir con Ana MarÃa Trujillo? ¡Qué va!' Porque uno ¿siembra terror con el cuento de que trabajas en la televisión, algo ridÃculo porque mujer más normal que yo, no hay.
¿Y qué exige en una nueva pareja?
Principios, porque ya con dos hijas debo ser mucho más selectiva. Si tengo un novio, ellas lo conocerán después de un año, porque si no funciona y terminamos a los dos meses, serÃa otra pérdida para las niñas y un mal ejemplo que conozcan a uno y otro hombre. Y meterlo a mi casa o meterme en la de él, ¡el dÃa que nos casemos!, porque debo protegerlas. Pero un buen partido para mÃ, además de esto, es que sea buen conversador, que me haga reÃr y que se rÃa de lo que digo, porque soy fantasiosa y se me ocurren cosas loquÃsimas.
¿Cómo cuáles?
Alguna vez para reencontrarme con un novio que no veÃa hacÃa dos meses, porque yo estaba viviendo en Miami, le dejé pistas en nueve restaurantes de Bogotá. Él tenÃa que entrar a los baños de las mujeres para descubrir los mensajes detrás de los espejos. El último de estos decÃa: 'Estoy en mi casa, esperándote'. Y mientras lo puse a pasear por la ciudad, yo estaba preparándole una cena romántica con vino.
De los errores se aprende hasta en las relaciones amorosas. ¿Cuáles no volverÃa a cometer?
Con Fran fui muy impulsiva, porque voy diciendo todo lo que siento. CambiarÃa eso de mà y me gustarÃa tener un corazón más fuerte, no más frÃo, sino más resistente. Pero uno nunca cambia, sino que la otra persona con la que empiezas una nueva relación es diferente y te saca otras cosas. Tú te preguntas por qué con esta pareja soy distinta, y no es asÃ. La persona que está a tu lado te hace ser lo que eres.
¿Hay posibilidad de que vuelvan a estar juntos?
No en este momento. Pero soy de las que piensan que uno nunca puede decir que de esta agua no beberé.
¿PerdonarÃa una infidelidad?
Antes me creÃa incapaz, decÃa: "Francisco la hace y....". Hoy pienso distinto porque veo parejas que se han reconstruido más sólidas y también otras que se han derrumbado por eso. Aunque recuperar la confianza es muy complicado, es como sirompes un vaso y quieres arreglarlo. Cada regla tiene su excepción y cuando el amor es muy grande, a uno le debe alcanzar ese amor para perdonar. Lo que sucede es que la otra persona se lo tiene que ganar.
Es más fácil para los hombres rehacer la vida en pareja...
Es mucho más fácil casarlos, porque hay mejores hombres. Ellos tienen más principios y quieren una mujer buena; hay mujeres a quienes no les importa sino el que les caiga, quien tenga más plata, quien las excite más o quieren al más casado o al más ennoviado. Un hombre lo piensa más para meterse con una casada. Por ejemplo en mi caso, de piropos no pasaba, a mà que se me lanzaran... no. En cambio a Fran, sÃ.
Usted comenzó como presentadora de Panorama y más tarde del noticiero 24 Horas. ¿VolverÃa a trabajar en un informativo?
No, ahora vivo más tranquila. Si estás presentando todo el dÃa noticias negativas y sufres el estrés del tiempo, de que te van a 'chiviar', quién no se vuelve neurótico; hay mucha gente que ha podido y tiene muy buena energÃa, pero es muy difÃcil. Hubo dÃas en que di noticias como la de un señor que ahogó a sus tres hijos, llegué a mi casa y me encerré a llorar en el baño. Pero sà presentarÃa un magacÃn, si no me toca madrugar (risas).
En Miami trabajó para el Noticiero CBS. ¿Por qué no le gustó esa experiencia?
Porque es una ciudad muy impersonal, allà funciona más el dime qué tienes para saber quién eres, y yo no soy asÃ. En ese mundo de apariencias mucha gente debe al banco la plata que ostenta, porque todo lo saca por préstamo o leasing.
¿Alguna vez en sus relaciones ha tenido, como lo vive en la telenovela con Sansón, esos momentos de revanchismo?
Nunca, porque a uno se le devuelve lo que hace. No hay que hacerles a los demás lo que no te gustarÃa que te hicieran.
¿SerÃa imposible que se sintiera atraÃda por alguien como Sansón?
El personaje es tan transparente, valora a la familia de una manera absurda, es trabajador, juicioso, inteligente, con gran sentido del humor y no tiene los lÃmites de la vergüenza presentes en la sociedad de Manuela. Cómo no se va a enamorar uno de un ser humano asà y, lo más bonito, es que se muere de amor por ella. Lo que pasa es que para que lo encuentre, lo conozca y le dé chance de enamorarme me tendrÃa que ir a vivir a la casa de un 'man', en serio.
Y ¿Cómo va como empresaria de zapatos?
Con Manolo Cardona somos socios de Pleyadianos y sacaremos una nueva gama de zapatos con Sebastian, una empresa en Cali, y acabamos de lanzar la lÃnea Sebastian Manolo Cardona, diseñada por él, y después vendrá la mÃa.
Hablando de zapatos, ¿en los de quién no le gustarÃa estar?
De una persona secuestrada ni en los zapatos de sus familiares. Es el dolor más fuerte que puede existir, incluso que la muerte y el más duro de soportar.
¿A qué le tiene miedo Ana MarÃa?
A la vejez. Eso de depender de otra persona... Además que no es lo mismo una vejez con plata que cuando no la tienes, porque te conviertes en un estorbo para tu familia. Por eso estoy trabajando mucho para tener de viejita mi enfermera, mi carro, mi chofer (risas).
Por Flor Nadyne Millán
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Otros
- Fecha de publicación
- 27 de agosto de 2008
- Autor
Patrocinado por: