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Colombianos de clase media tienen el paladar más exquisito y son más exigentes ante el espejo

De hecho, parece ser la más exigente en todo, pues es el estrato que tiene el menor nivel de felicidad, según la encuesta de Datexco.

Como es de esperar, el estrato alto es el más feliz, y seguramente tiene por qué serlo. Entre cero y cinco, califica su felicidad en 4,29. Pero la clase baja no es la menos feliz. Por debajo de ella está el estrato medio, que califica su felicidad con 4,1, mientras el bajo se pone un 4,2.

¿Qué es la clase media?

Eduardo Sarmiento, de la Escuela Colombiana de Ingeniería, que explica que son quienes tienen una formación más allá de la secundaria, viven de su trabajo y a veces no les alcanza. O a la de Alejandro Gaviria, de la Universidad de los Andes, que señala que son quienes viven de su trabajo y reciben más de cinco salarios mínimos.

Si hay menor felicidad, explica Gaviria, es por la presión que generan sus aspiraciones ante la perspectiva de ascender en la escala social.

O, en palabras de Sarmiento, la clase media tiene expectativas de mejorar y esto genera una gran presión. Además, está en desventaja frente a los estratos altos y en una fuerte competencia por sobrevivir con los estratos bajos, que también están luchando por ascender en la escala social.

La menor satisfacción de la clase media se nota principalmente en dos cosas: en ninguno de los 36 aspectos indagados en la encuesta de Datexco aparece como la más feliz. Y es la más insatisfecha en algo que no depende de los ingresos o de las oportunidades: al calificar si son felices con el clima de su ciudad da la nota menos alta: 3,51. El estrato alto da un 3,82, y el bajo, 3,62.

A la hora de la comida, el estrato medio también luce más exigente que el alto y el bajo. Mientras en el alto califican la sazón del lugar en que viven con 3,89, y en el bajo con 3,9, en el estrato medio solo ponen un 3,75.

Al determinar qué tan felices son con su belleza externa, en el estrato medio se ponen un 4,08, por debajo del estrato alto (4,21), y del bajo (4,13).

También le dan la nota menos alta a la relación con sus familiares, 4,21, frente a un 4,43 del estrato alto y un 4,28 del estrato bajo.

En la mayoría de aspectos, pues, el estrato medio es menos feliz que el bajo. "La clase baja -dice Gaviria- es más feliz porque la gente ha desinflado sus expectativas y se contenta con más poco".

Pero debe haber algo donde el estrato medio sea más feliz que el bajo. Sería el colmo, por ejemplo, que no fuera más feliz con el ingreso. Este lo califican con 3,61; más que el 3,52 del estrato bajo, pero, por supuesto, menos que el 3,8 del alto.

La clase media también califica mejor que el estrato bajo su relación de pareja, con 4,42, frente a 4,39, pero por debajo del 4,47 que puso el estrato alto.

Hay insatisfacción en la vida laboral

- La clase media (con 4,08) está más feliz que la baja (con 4,05) con el trabajo actual.  Pero la clase alta (con 4,45) está mucho más feliz. El estrato medio también es el menos feliz frente a la empresa donde trabaja, con 3,98 frente a 4,03 del estrato bajo. El alto se da la mejor calificación, con 4,23.

- La menor felicidad de la clase media también se relaciona con la proyección que ve en su trabajo. En este aspecto también se da la nota menos alta entre los distintos estratos. Mientras en el estrato bajo califican este aspecto con 3,93, en el medio le dan un 3,89. En el estrato alto está la mayor nota para este punto, con un 4 cerrado.

- En la clase baja están más felices con su éxito laboral (con una nota de 4,2) que en la clase media, con 4,09. En la alta la nota es 4,26. Frente al cargo actual, la media de nuevo tiene la nota más baja, con 4,1, frente a 4,17 de la baja, y 4,25 de la alta.

- Las personas de estrato alto son las que viven más satisfechas con su vida personal, familiar y por la manera como viven en su ciudad. En términos generales, son las más felices. Curiosamente, los trabajadores de clase baja son los que están más contentos con su vida laboral. La clase media, está por debajo en todas las notas.

- La gente de Medellín aparece como la más feliz con la vida que lleva en la ciudad, mientras que quienes están más contentos en su vida familiar son los pereiranos. Los manizaleños aparecen como los más satisfechos con su vida laboral.

Las mujeres se declaran más dichosas que los hombres

Existe la idea de que Colombia es un país machista. Sin embargo, esto no es disculpa para que las mujeres se declaren más felices que los hombres e incluso en asuntos como el ingreso que reciben están más contentas que los varones. La balanza de felicidad en su favor quedó 4,22 frente a 4,10.

Y las más felices están en Cartagena y Bogotá, con 4,48 y 4,38, respectivamente. En contraste, las menos felices están en Cali y Pasto.

La alcaldesa de Cartagena, Judith Pinedo -más conocida como María Mulata-, afirma que "la encuesta no se equivoca. Así sea en las peores dificultades, las cartageneras siempre ponemos nuestra mejor cara. Somos fuertes, optimistas y solidarias".

Pero insiste en que eso se debe principalmente a la 'bacanería'. "A una cartagenera no le da susto quedarse cuidando a sus hijos y a los de la vecina".

Además, las mujeres de 'La Heroica' son las colombianas que más se sienten afortunadas con su belleza. "Las cartageneras son felices como son, y así se lucen. No les importa que se les salga el gordito", dice la alcaldesa.

En Bogotá, viven las mujeres con el segundo lugar de felicidad, por encima de la percepción de los hombres

"Aunque la felicidad no es necesariamente un asunto de género, sí es claro que las bogotanas somos mucho más divertidas que los hombres", dice la concejal Gilma Jiménez.

Según Jiménez, los resultados de la encuesta tienen que ver con todas las oportunidades que Bogotá le brinda a la mujer en el campo profesional, laboral y político.

"Las bogotanas somos echadas para adelante, líderes y trabajadoras. Somos independientes de los hombres y menos tolerantes a la agresión", sostiene la edil.

Por su parte, la presentadora de televisión Andrea Serna se declaró absolutamente sorprendida con los resultados de la encuesta que establecen que las de Cali son las menos felices del país.

"Las caleñas siempre nos hemos caracterizado por ser alegres y espontáneas; siempre sonreímos. Llevamos el trópico a donde vamos".

Y añade que de acuerdo con los resultados de la encuesta hay que tomar cartas en el asunto. "No nos podemos quedar atrás frente a las demás colombianas".

Lidia Inés Muñoz Cordero, presidenta de la Academia Nariñense de Historia, salió en defensa de las de su pueblo: las pastusas, que también tienen bajo nivel relativo de felicidad.

"Eso es intangible. No se puede generalizar. La felicidad femenina depende de las edades, los estratos y la realización profesional de cada quien", sostiene.

Muñoz agrega que las nuevas generaciones de pastusas son muy diferentes a sus madres y abuelas. "Tienen mucho más carácter, y se preocupan más por su educación. En las universidades superan, en cantidad, a los varones", indica.

Aunque a la hora de consultarla no se le dieron a conocer los pormenores de la encuesta, la reconocida feminista Florence Thomas se manifestó incrédula frente a los resultados.

"En este país se suelen confundir los conceptos de felicidad y alegría. Realmente dudo que las mujeres sean más felices que los hombres", señaló al advertir que Colombia sigue siendo un país machista y patriarcal. Muestra de esto, dice, son las cifras de maltrato y violencia contra las mujeres.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Vida de hoy
Fecha de publicación
23 de agosto de 2008
Autor

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