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La salsera de los salseros
Uno de los trabajos más gratos y a la vez ingratos que puede tener un chef es el de cocinarle a celebridades.
La chef Catalina Osorio frecuentemente le prepara la comida a muchos artistas durante sus conciertos en Colombia. Los cantantes y sus músicos normalmente cuidan mucho de su alimentación durante estas giras ya que no quieren arriesgarse a tener molestias gastrointestinales, los grupos extranjeros pueden demorar semanas o meses lejos de sus hogares así que buscan tener comida reconfortante.
Al programar un artista su gira, casi siempre coloca unas exigencias culinarias como parte esencial de las condiciones del viaje. Si estas no se cumplen el concierto puede cancelarse y eso sería un desastre. La responsabilidad para el chef y el empresario es grande en el momento de satisfacer sus deseos gastronómicos.
Las exigencias de los latinos, extranjeros y criollos tienden a ser básicas, son más frescos y normalmente buscan es tener abundancia además de calidad. Los grupos internacionales son los que crean los grandes retos.
Para el concierto de la cantante Bjork, era un requisito tener cinco menús diferentes en cada comida, aunque la cantante viaja con su chef personal, entre los músicos y la gente de acompañamiento había vegetarianos, otros con alergias u otras exigencias que imposibilitaban hacer un menú común para todos.
A veces la complicación está en conseguir ciertos ítems que no se encuentran localmente o lidiar con excentricidades; el grupo Iron Maiden exigía cerveza Guiness Irlandesa (tocó traerla desde Costa Rica) y Manu Chao quería dos botellas de aceite de oliva para beber fondo blanco después de cantar.
Estuve acompañando a Catalina en un concierto de salsa en el parque El Tunal, en Bogotá. La jornada comenzó a las 5:30 de la mañana, y terminó cerca de la media noche y requirió una logística que más parecía la invasión 'aliada' a las playas de Normadía, que preparar comida para 120 personas. Muchos no artistas trataron de colarse a pesar de que la seguridad para entrar al área de catering haría palidecer a la del Pentágono. Todo tiene que estar perfecto en todo momento a pesar de los retrasos inesperados de los músicos. El estrés es el orden del día para la gente que trabaja en servicio y cocina.
Pero la recompensa se ve en las caras de satisfacción y las palabras de agradecimiento que surgen frecuentemente al terminar. Hay gente que enriquece nuestras vidas con su música, cantos y actuaciones.
Es bueno saber que gente como Catalina enriquece a su vez sus vidas con la buena cocina, y junto con las aclamaciones de sus fanáticos los deja con ganas de regresar al país.
Ella es la salsera de los salseros, rockeros y metaleros.
SANTIAGO PADILLA
MIEMBRO DE LA ACADEMIA COLOMBIANA DE GASTRONOMÍA
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Otros
- Fecha de publicación
- 22 de agosto de 2008
- Autor
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