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Paciencia, Bogotá en obra
Por estos dÃas, Bogotá parece una ciudad en construcción. Asà lo evidencian los 125 frentes de obras que se adelantan en los principales corredores viales, que abarcan en total 1.708 cuadras.
Y se van a tapar 3.183 huecos. De norte a sur y de sur a occidente, cuadrillas de obreros, con su maquinaria, remueven asfalto, nivelan calles y avenidas y reconstruyen vÃas en un esfuerzo por mejorar la maltrecha movilidad que agobia por igual a los de a pie y a los de carro.
Buena parte de esos trabajos se ejecutan en zonas de alto flujo vehicular y en importantes intersecciones viales, como la carrera novena, las calles 106 y 116, la Autopista Norte, las avenidas Boyacá y Primero de Mayo, entre otras. El costo asciende a medio billón de pesos.
Por eso, los trancones están a la orden del dÃa. Carriles enteros se han inhabilitado. La contaminación se multiplica, los pitos no cesan y el paso es lento, muy lento. No en vano, según la encuesta del proyecto 'Bogotá, Cómo Vamos', la gente gasta más tiempo en desplazarse de un lugar a otro.
Este loable esfuerzo de la Administración para superar en parte el atraso en el mantenimiento de una red vial cada dÃa más insuficiente ante el inmenso número de carros debe acompañarse de medidas de la AlcaldÃa o el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU) para mitigar el impacto que generan tantos trabajos ejecutados al mismo tiempo. Y eso que no han comenzado aún grandes proyectos como la tercera fase de TransMilenio.
Es indispensable una excelente señalización, que advierta a la ciudadanÃa del comienzo de los trabajos y las rutas alternativas para no quedar atrapado en el trancón. Los horarios deben consultar el entorno de las obras. La noche es ideal para trabajar en avenidas donde no se perturbe la tranquilidad de los residentes.
En horas pico, son claves los agentes de Tránsito. Y hay que planificar los trabajos, para no abrir tantos frentes de obra en un mismo cuadrante. Es indispensable evitar que los carros estacionen en zonas que serán intervenidas o en los andenes.
Hay que controlar a los vehÃculos de carga que estacionan en cualquier lugar y suprimir los paraderos informales de taxis y buses.
La gente pide obras, pide que se arreglen las vÃas y ahà están. Pero a los ciudadanos también nos corresponde una cuota de sacrificio ante la emergencia vial que se vive. Y ese primer aporte tiene que ser la paciencia, hay que llenarse de ella porque nada se gana con pitar, maldecir, invadir carriles o andenes. Hay que echar mano de recursos simples que ahorran dolores de cabeza: cambiar horarios de desplazamiento, usar medios alternativos, viajar en grupo, optar por el transporte público, atender la señalización, conocer vÃas alternas...
EL TIEMPO y Citytv, en asocio con el IDU, adelantan desde hace dos semanas una campaña informativa para que conductores y peatones estén enterados de las vÃas que son objeto de intervención y de las alternativas que existen para desplazarse.
Esto para no hablar de la necesidad, cada vez más evidente, de encontrar nuevas fórmulas que ayuden a disminuir la dependencia del carro particular o, al menos, su uso más racional. Y una prueba más de que urge una solución coherente para la organización del transporte público.
Ahora, solo cabe esperar que las obras que se adelantan perduren por mucho tiempo, pues ya ha hecho carrera la tesis de que más se demoran en tapar un hueco o reparar una vÃa que en volverla a destruir porque se olvidó instalar una red de servicios públicos o simplemente el material no aguantó tanto trajÃn. Ojalá los trancones sean para que todo mejore.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Editorial - opinión
- Fecha de publicación
- 15 de agosto de 2008
- Autor
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