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A un paso de la canonización están siete religiosos colombianos asesinados en España hace 72 años

De los ocho enviados a España por la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, a seguir su formación religiosa y a ayudar a los enfermos, solo uno se salvó.

Debido al martirio que sufrieron -fueron mutilados vivos por no negar a Dios-, ellos, al igual que otros 71 religiosos de la misma orden, fueron beatificados por Juan Pablo II en octubre de 1992.

Así las cosas, se convirtieron en los primeros beatos del país. Y hoy están a un paso de ser proclamados santos.

La historia y un sobreviviente

Corría el año de 1936 cuando las milicias anticatólicas de la guerra civil española, durante el gobierno de Manuel Azaña, atraparon al hermano Marcos Vergara. Él, sabiendo que lo iban a matar, tuvo un improvisado detalle con su captor: sacó un bolígrafo de su camisa y se lo regaló.

"Es muy fino, se lo doy para que le dé buen uso", le dijo. Y el miliciano, conmovido, lo dejó escapar, quedándose eso sí con la elegante pluma.

Vergara emprendió la huida y al regresar a Colombia se enteró de que a sus siete compañeros, que tenían entre 23 y 29 años, los habían masacrado en nombre de Cristo.

Él no cayó con ellos porque estaba en otra ciudad, en Málaga, trabajando con víctimas de esa persecución cristiana. Los demás hacían lo propio pero en el manicomio de Ciempozuelos, muy cerca de Madrid, donde finalmente los acorralaron.

Como sobreviviente de una guerra que dejó casi 7.000 muertos entre sacerdotes, religiosos y monjas, años más tarde se convirtió en la cabeza de su comunidad y en director de la clínica San Rafael, fundada por la orden a la que pertenecía. Hace 19 años falleció y su testimonio -desconocido hasta ahora- reaparece en un libro que el hermano Clemente López, de la misma congregación, quiere publicar.

 "El Vaticano y nosotros estamos a la espera de un milagro de todos los mártires para que los canonicen", sostiene el padre Luis Aldana, vicario de la Orden Hospitalaria. Y explica que a pesar de haberse recibido centenares de testimonios de milagros, aún falta uno contundente para que el Vaticano investigue.

Sin embargo, en Colombia los beatos ya tienen miles de devotos. En cada uno de sus lugares de origen (cuatro son antioqueños, uno huilense, uno boyacense y uno caldense) hay capillas en su honor con esculturas y cientos de placas en agradecimiento de favores recibidos. Cada uno tiene su propia novena, al igual que estampitas y reliquias.

A cada parroquia mandaron desde el Vaticano una custodia con un pequeño hueso en la mitad como símbolo de su martirio, aunque no se sabe si sea de ellos. Fueron sepultados en una fosa común.

En la casa de Luz Vélez, en Bogotá, hay todo un altar en homenaje a su tío, el mártir Juan Bautista Velásquez.

"Bobito, ¿por qué te dejaste matar?", le dice en sus oraciones al tío que nunca conoció -aún ella no había nacido-, pero a quien le debe su 'palanca ante Dios' en varios favores de los que prefiere no hablar.

Luz recuperó la historia del beato Juan en un libro y dice que no descansará hasta verlo santo. Por eso espera que crezca el fervor hacia él, y hacia los demás mártires.

Flor Alba Gutiérrez, prima del beato Esteban Maya, afirma que en Pácora (Caldas), de donde él era oriundo, él ya es el santo de la devoción.

"Un primo que secuestraron en la costa se pudo volar de sus captores después de encomendarse al beato Esteban. Él siempre carga una estampita con su imagen", recuerda.

En Paipa (Boyacá) Flaminio Ayala, primo del beato Arturo Ayala, lo recuerda como un buen muchacho que tuvo una infancia pobre y que siempre soñó con servirle a Dios. Ayala, como los demás mártires, era de origen campesino.

Luz, Flor y Flaminio, y todos los descendientes de los primeros beatos colombianos, coinciden en la misma súplica: que se les haga el milagrito de tener por fin a un santo entre los suyos.

Los jóvenes campesinos que prefirieron la muerte a negar su fe

- Juan Bautista Velásquez. Jardín (Antioquia).

- Arturo Ayala Niño. Paipa (Boyacá).

- Rubén de Jesús López. Concepción (Antioquia).

- Eugenio Ramírez Salazar. La Ceja (Antioquia).

- Melquiades Ramírez. Sonsón (Antioquia).

- Gaspar Páez Perdomo. La Unión (Huila).

- Esteban Maya Gutiérrez. Pácora (Caldas).

Este episodio generó un lío diplomático, pues en España les habían garantizado seguridad para su regreso al país. El Gobierno retiró el ministro colombiano en la Madre Patria. Como indemnización, cada familia recibió 250 mil pesos.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Vida de hoy
Fecha de publicación
9 de agosto de 2008
Autor

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