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Mark Tacher y Mónica Fonseca ad portas de su matrimonio

Durante 48 horas la periodista Adriana Vega 'convivió' con esta pareja en Cartagena, conoció los detalles más íntimos de su relación y hasta les ayudó a planear los detalles de la boda.

Si Mark Tacher, quien se declara escritor, quisiera hacer cine, tuviera que escribir la historia de amor entre él y la presentadora del canal 'RCN' Mónica Fonseca, empezaría con algo como: "Decidimos empezar por lo sencillo y enfrentar nuestros temores".

Se refiere a que el 22 de marzo de 2007, mientras atardecía en una playa en Providencia, ambos decidieron abandonar el miedo y la tusa en la que estaban (porque habían fracasado en las relaciones anteriores) y aceptaron ser novios.

Mark la había invitado a ese viaje con la intención de declararle su amor, así, al estilo antiguo y con la pregunta clásica: "¿Quieres ser mi novia?".

Se habían conocido en los pasillos de 'RCN' y se habían vuelto amigos chateando por el BlackBerry (costumbre que conservan y que repiten varias veces al día) y aunque él no sabe en qué momento se enamoró, tiene claro que lo que más le gusta de Moni, como le dice, es su carácter.

"Ella es una berraca, tiene un humor negro fascinante, es sarcástica y le suena todo divino", dice con emoción.

A la pregunta de quién llamó primero, Mark se adelanta a contestar: "Yo, como debe ser".

"¿Cómo que como debe ser?", pregunto un poco sorprendida por la respuesta, pero también porque, hay que reconocerlo, quería saber si Mark tiene algo de ese machismo de los mexicanos. Mónica aclara: "Mark es supertradicional y clásico".

Y antes de terminar, su novio interrumpe, "no por machista, sino porque es bonito que uno corteje a la mujer. Además, una mujer tan pila y bonita como Moni no anda buscando hombres".

Al poco tiempo del viaje a Providencia se fueron a vivir juntos y hoy comparten su casa con las dos empleadas y un asistente.

La historia bien podría terminar en este punto. Al fin y al cabo, viven juntos, felices, comen perdices y aparecen en las revistas del corazón contando su amor a los cuatro vientos. Sin embargo, las historias de amor son largas y esta va a tener que enfrentar varios obstáculos.

Lo de menos es que él sea mexicano y ella colombiana o que el sea judío y ella católica. Lo que deberán hacer es enfrentar sus amorosas diferencias cotidianas.

Insisto: yo no soy terco

¿Cuál es la pelea más grande que han tenido?

Mónica: Duramos casi todo un día discutiendo por si se decía leche de soya o soya natural y luego el me calló mostrándome la caja.

Los dos son muy 'pelietas', tercos y obstinados: "Defendemos mucho nuestros puntos de vista", dice Mark y, para desgracia de Mónica, es él quien generalmente gana la partida. Cuenta que ella toma decisiones de manera unilateral y es algo mandona, aunque ella misma no se dé cuenta.

"Así esté pidiendo el favor, lo dice de tal forma que a uno le dan ganas de responder: 'bájale, que no me pagas por hacer eso'", asegura el actor.

Los celos traicioneros

¿Cuál de los dos es celoso?

Mark (se adelanta a contestar, con énfasis): Yo.

Mónica sostiene que antes no era celosa, pero que él la ha vuelto así. "No, no, no -se apresura a decir Mark-, no porque yo sea celoso, tú te has vuelto igual". Aquí la discusión se pone larga... Carolina Ramírez, la actriz que protagonizó con Mark 'La hija del mariachi', nos contó que el mexicano es un galán: "Abre la puerta del carro, está pendiente, no deja que una mujer pague la cuenta".

Le pregunto a Mónica si ese tipo de cosas le da celos. "No, todo lo contrario, a mí me encanta y tal vez es de las cosas que más admiro de él. Uno se siente mimado cuando él atiende a una mujer. Eso sí, con su mujer se desvive. Le da a uno su puesto", asegura ella.

Tratando de encontrar la razón de los celos, ella misma llega a la conclusión de que hay mujeres que se les va la mano y lo miran mucho. Mark interrumpe y dice: "Ojo, yo no soy mirón. Yo soy muy respetuoso y no me gusta andar mirando a otras cuando estoy con la persona que amo".

¿Psicorrígido yo?

Dicen que Mark es neurótico. ¿Le conoce esa faceta?

Mónica: Absolutamente sí, pero no conmigo. Mark puede estar neurótico con una persona y con el resto, muy bien. Sobre todo se pone neurótico con los temas del trabajo, porque es muy estricto y responsable.

En su casa es superordenado, pero asegura que no le molesta el desorden de ella: "Mónica sabe llevar el desorden con todas las de la ley -dice bromeando-. Soy psicorrígido, pero conmigo.

"A mí me gusta estirar la mano y encontrar lo que yo sé que puse ahí".

¿Y si alguien lo mueve?

"Bueno, ahí sí que me pongo furioso".

Ella por su parte asegura que jamás le mueve nada.

El abominable monstruo llamado trabajo

Un amigo de Mark nos contó que por quedar bien se compromete en más de lo que puede.

¿Le han pasado con Mónica cosas como que la invite a un barbecue, sin tener barbecue?

(Mónica pregunta con curiosidad y entre risas de qué estoy hablando y yo le aclaro que él olvidó ese "pequeño detalle" en la pri- mera invitación que hizo. En este momento de la entrevista descubre que fue su amigo Marco el que nos dateó.)

"Sí, invité a mi amigo Marco Lesama y lo cité a las 2 de la tarde. Y ese día, a esa hora, fui corriendo a comprar el asado, las sillas, todo... Empezamos a las 6 de la tarde. Uno siempre quisiera hacer más por los amigos, verlos más y esas ganas son las que me hacen decir: 'Sí, nos vemos hoy para cenar'... y después estoy sufriendo y tengo que mandar mensajes diciendo que no voy a llegar".

El trabajo es, sin duda, una 'salvaje amenaza' para esta pareja. Ella empieza la jornada a la 4:30 de la mañana y él puede terminar de grabar a media noche (luego, cuando llega, Mónica está dormida). Para completar, ella no trabaja los sábados, pero Mark sí.

...Y comieron perdices

Esta historia tiene su mejor momento cuando están solos en la habitación: dejan de ser el actor y la presentadora y se dedican a charlar y reír. En ese instante ella disfruta de "su positivismo, su energía, su olor y su buen humor" y él, "de su carácter, su belleza y su inteligencia".

Y ambos aseguran que va para largo: "Yo quiero hijos, mínimo dos y máximo tres. Una pareja y luego el pilón, como yo (en México, el pilón es el hijo menor)".

Ella, por su parte, reconoce que el ritual de casarse le parecería divino en algún momento, "pero el compromiso ya está. Obvio, hay que tener hijitos y con Mark, qué felicidad".

Nosotros en ALÓ esperamos que la historia se cierre con un se casaron y vivieron felices y ¿por qué no?, que Mark la escriba, la lleve al cine y reciba un Oscar, como ha soñado.

Mónica, la Cenicienta

Mónica tiene una madrastra, pero no es la mala de los cuentos de hadas, sino una buena que está pendiente de ella. Su madre murió cuando ella tenía solo 4 años y su padre, quien siempre le recalcó que su mayor tesoro eran su cabeza y su inteligencia, así como sus abuelas, Melba y Julieta, se encargaron de criarla.

Ella se recuerda cosas de su mamá cuando tan solo tenía 2 años e incluso uno: "Tal vez como se murió tan pronto, yo acudo a los pocos recuerdos. Recuerdo, por ejemplo, un Little Pony morado que ella me compró y el postre que me hacía, que era un flan de caramelo".

La muerte prematura de su mamá hizo que se apegara a su padre, con quien tiene una relación maravillosa: "Él es como mi hermano mayor, es joven de espíritu y de edad. Nunca me dijo que no a nada".

Su sueño es volverse una experta en periodismo en tecnología y no descarta la política: "La política siempre me ha apasionado, le ayudé a mi papá cuando se lanzó para el Concejo". 

El príncipe Mark

Mark, quien actualmente protagoniza 'Los protegidos', es un profesional de la actuación (licenciado, para su país) que estudió seis años y ha trabajado en un sinnúmero de novelas, que quiere hacer libretos para cine (de hecho ya tiene algunos) y cuya pasión es la música.

Comprometido hasta el fondo con su trabajo, según sus propios compañeros, y estricto para las grabaciones. No llega tarde y se molesta cuando alguien lo hace.

Mark es vehemente cuando se meten con su trabajo y no le tembló la mano el día que un periodista le hizo una pregunta impertinente."Si no me lo quitan, le doy".

Para tomarse las fotos de esta revista trabajó dos días sin descanso, sin quejarse, y la única vez que respondió el celular fue a su madre, quien lo llamaba de México.

Sus amigos y su hermano nos aseguran que tiene una conexión especial con su mamá, quien es odontóloga y profesora universitaria y comparte un defecto con Mónica: "Es superdesordenada. La parte de atrás de su auto es un basurero, igual que el de Moni".

No hay duda, él toma decisiones y sabe para dónde va. Un día, en México, decidió que quería trabajar en otro lado, así que se buscó un mánager que le consiguió trabajo en Venezuela y en Colombia.

Ahora, reconoce que quiere llegar a Hollywood y, en parte por eso, acaba de firmar con Marisela Marulanda. "Son negocios y debía hacerlo", dice sin temor.

Muy pronto seremos testigos de noticias extraordinarias.

Organizando el Matri

Los detalles de la boda

  • ¿En dónde preferirían casarse, en una playa o en una ciudad cosmopolita?

    Mark:
    No, nosotros no somos de playa, nos gusta más la onda urbana. De pronto Nueva York o Budapest.

    Mónica: Donde diga Mark, pero ya tengo claro que nos vamos a la Polinesia Francesa a hacer un ritual. A mí me encantaría casarme en Neverland, en México o en Miami.
  • ¿400 invitados, o con 60 es suficiente?

    Mark:
    Con 60 es suficiente. Es que tengo como tres amigos.

    Mónica:
    No, a mi sí me toca invitar a muchos. Yo soy muy amiguera.
  • ¿Quién paga?

    Mark: Yo pago todo.

    Mónica: En Colombia paga el papá de la novia, pero como él acaba de dejar el registro grabado, quedó comprometido, así que Mark paga todo.
  • ¿Lluvia de sobres o regalos?

    Mark: Regalos, no me gusta esa costumbre colombiana porque es rico saber que si me regalaste una cafetera, cada vez que prepare un café me voy a acordar de ti. Yo trabajo para conseguir mi dinero y no me gusta que me lo regalen.

    Mónica:
    Total, a mí esa costumbre me parece totalmente impersonal. Si alguien quiere llevar regalo, que lo haga, pero lo que quisiéramos es celebrar. Y si la hacemos lejos, conque vayan adonde sea, está bien.
  • ¿Qué comida?

    Mark:
    Picante.

    Mónica (interrumpe): O sea que voy a estar enferma en todo mi matrimonio. No será mexicana, pero habrá comida costeña. La cena dependerá del lugar donde nos casemos y, obviamente, a todo hay que agregarle picante.

    Mark: Tiene que haber tortillas, porque no puedo vivir sin ellas.
  • ¿Y la música?

    Mark:
    A mí me encanta la de cuerdas, un cuarteto de cuerdas.

    Mónica:
    Un son cubano y un poco de jazz.
  • ¿Adónde van de Luna de miel?

    Mark:
    Inmediatamente le regalo a Moni un viaje a Budapest.

Por Adriana Vega

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
8 de agosto de 2008
Autor

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