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Saber que aún vivÃa reabrió heridas en la familia Ardila
Dos versiones diferentes en lugares distintos, con datos que solo debÃa saber Sandalio Ardila, fueron vitales para establecer el paradero donde podrÃa estar: El suroccidente del paÃs.
Hace un año y medio una mujer se acercó a la esposa de EfraÃn y le comentó que alguien habÃa visto a Sandalio.
"No querÃamos recavar nuevamente sobre el tema, pero nos dieron tantos indicios que decidimos ir a hablar directamente con la mujer que lo habÃa visto", comentó EfraÃn quien habÃa optado por iniciar la lucha nuevamente.
Sin dar detalles, sostiene que luego de armar el rompecabezas para determinar quién lo habÃa visto en realidad, concluyeron que esa persona estaba en una ciudad del suroccidente colombiano, cuyo nombre la familia prefiere reservarse por ahora. Allà Carlos, otro de los hijos, y EfraÃn, dialogaron con la testigo.
"Ya sabÃa qué profesiones tenÃamos, cómo nos llamábamos y otros detalles que solo debÃa saber mi papá. Ella, que es psicóloga, conversó con mi papá porque la guerrilla lo llevó pensando que la señora era médica. Él le comentó toda su historia y lo vio varias veces. Nos dijo que a mi papá lo cuidaban dos personas y que lo estaban tratando de una lesión en la pierna izquierda", dice Ardila.
Las caracterÃsticas fÃsicas que dio les confirmaron que se trataba de su padre. Un sentimiento de tristeza y de alegrÃa embargó el corazón de los Ardila Quintana.
Sin embargo ese no fue el único testimonio. En diciembre del año pasado, luego de que EfraÃn operó a un paciente, en el proceso de recuperación este le confesó que conocÃa a un hombre desde niño, que ahora era uno de los comandantes de las Farc en Vista Hermosa y que tal vez podrÃa darle alguna razón de Sandalio.
"Por gestión del paciente, en diciembre del año pasado nos vimos con el guerrillero, aprovechando que estuvo en Villavicencio. Me dijo que mi padre y otros secuestrados estuvieron bajo su custodia en Vista Hermosa y Sumapáz por más de seis años, pero que hacÃa como dos años los habÃan trasladado a otros frentes. No supo explicar porque seguÃa secuestrado, que a veces ni los mismos jefes guerrilleros saben las razones y cumplen con ir con ellos de un lado para otro. Tristemente hoy mi padre sigue siendo un inventario de las Farc", comenta EfraÃn.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Nación
- Fecha de publicación
- 25 de julio de 2008
- Autor
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