Patrocinado por:
Hombre lleva 26 años secuestrado por las Farc, asegura su familia
El 10 de diciembre de 1981, siete guerrilleros se llevaron a Sandalio Ardila de su finca porque se negó a darles gasolina. Aunque lo dieron por muerto ahora creen que sigue en poder de las Farc.
El 20 de julio, mientras todo el paÃs marchaba para exigir la libertad de los secuestrados, MarÃa Nelly Quintana, la esposa de Ardila, cumplÃa 51 años de matrimonio con él.
Sin embargo, del medio siglo que lleva casada con él, lapenas ha podido disfrutar 24 años de matrimonio.
Ardila fue secuestrado en una finca de El Nare, una recóndita vereda en las estribaciones de la serranÃa de La Macarena.
Con 46 años de edad, hacÃa tres habÃa decidido comprar un terreno en esa zona para iniciar un criadero de peces y empezar a asegurar un futuro para su esposa y sus siete hijos. Ya cultivaba arroz y era transportador, pero veÃa que la piscicultura podrÃa ser el futuro.
"Siempre se caracterizó por ser un hombre muy berraco para el trabajo de campo y por eso escogió esa zona a donde iba frecuentemente", recuerda EfraÃn Ardila Quintana, hijo de Sandalio, quien por aquella época tenÃa 21 años y estudiaba medicina en la Universidad Nacional de Bogotá.
"Se estaba bañando en el rÃo y no lo dejaron ni vestirse. Asà se lo llevaron. A los guerrilleros no les gustó la negativa de mi papá de no darles el combustible, pero él también lo necesitaba para poderse devolver", añade EfraÃn, quien hoy convertido en un hombre maduro y a pesar del paso del tiempo, no puede contener las lágrimas cuando relata lo sucedido.
Las distancias impidieron que solo después de cinco dÃas la familia se enterara del secuestro. Un compadre de Sandalio, quien se habÃa desplazado por rÃo hasta San José del Guaviare y luego por tierra hasta AcacÃas, donde vivÃa la familia, llegó a contar lo ocurrido.
"Dijeron que se lo llevaron por no colaborar con la causa revolucionaria, debido a que no les habÃa dado unos mercados y tampoco la gasolina que le pedÃan", relató el testigo del secuestro.
Lucha y desilusión
A partir de ese momento empezó una lucha incesante para intentar lograr un contacto con el frente 27 de las Farc, que por esa época tenÃa influencia en la región, y llegar a un acuerdo para la liberación. Guillermo, otro de los hijos de Sandalio, fue hasta la zona y al cabo de unas semanas contactó a uno de los comandantes.
No se preocupen -dijeron los guerrilleros- él (Sandalio) no colabora con la causa y por eso va a trabajar unos dÃas con nosotros. Ustedes sigan tranquilos que después lo entregamos.
"Pero hubo un cambio de mando y los nuevos jefes no sabÃan del secuestrado. Gracias a un contacto guerrillero que conocà en la Universidad Nacional, me enteré de que lo habÃan llevado para Colombia (Huila)", dice EfraÃn Ardila.
Ese mismo contacto de la Nacional le hizo puentes a EfraÃn para hablar con representantes de las Farc en Ecuador, Cuba e incluso Holanda, paÃses hasta donde se desplazó para gestionar la liberación de su padre.
CorrÃa el año de 1985 y la familia Ardila Quintana, que habÃa caminado toda Colombia y gastado una fortuna recorriendo otros paÃses, seguÃa sin conseguir una respuesta de las Farc. Lo único que habÃa descubierto era que desde aquella época tenÃan contactos internacionales y que en Europa esa guerrilla era considerada la defensora de los pobres.
Nunca exigieron una suma de dinero por su liberación. Nunca enviaron una prueba de supervivencia y nunca más volvieron a saber de su padre.
En 1987 los Ardila Quintana decidieron dejar de luchar y declararlo legalmente muerto para hacerle el duelo, las misas y las oraciones por su alma. La finca de los sueños de Sandalio donde fue plagiado quedó abandonada en la selva y nadie más volvió a la zona.
Ese baúl doloroso de recuerdos quedó cerrado por por más de 20 años, hasta que los testimonios de una mujer en el 2006 y de un guerrillero en diciembre del año pasado les revelaron lo impensable: Sandalio seguÃa vivo y en poder de las Farc.
JHON ALFONSO MORENO CORREA
Llano 7 dÃas
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Nación
- Fecha de publicación
- 25 de julio de 2008
- Autor
Patrocinado por: