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Exorcisando el maoÃsmo
Desde PekÃn el escultor Sui Jianguo le explicó a Enrique Posada Cano cómo el arte chino está pasando de la ideologÃa 'oficial' a lo contemporáneo.
Sui Jianguo, escultor nacido en 1956, es actualmente el presidente del Departamento de Escultura de la Academia de Bellas Artes de PekÃn y uno de los más importantes artistas de China. Reconocido internacionalmente por obras que desafÃan los presupuestos ideológicos y los orÃgenes del realismo socialista, se define como contrario al arte 'oficial'. Su más reciente obra se ha convertido en una presencia iconográfica del arte contemporáneo de China con su serie 'Manto de Legado', que toma la forma de una chaqueta vacÃa de Mao que se sostiene por sà sola. A diferencia de muchos de sus contemporáneos, Sui no adoptó una actitud irónica o de 'pop cÃnico' respecto del entorno oficial, sino que se ha mantenido dentro de la academia, con esculturas que son una especie de exorcismo de fantasmas y demonios de los templos abandonados del realismo socialista. Trabaja en bronce, acero, fibra de vidrio y plástico. Sus esculturas son testimonio de la actual revolución: esta transición de una sociedad cerrada, dirigida por una ideologÃa, a una que acaba de despertar hacia una potente mezcla de nacionalismo y capitalismo. Esta es la entrevista que le hicimos de Bogotá a PekÃn. ¿En su ejercicio creativo se siente coartado por la autocensura?
¿Qué diferencia hay entre el ambiente actual para la creación y la época anterior a las reformas de los 80?
Está en la información, que anteriormente llegaba del Diario del Pueblo o de los rumores callejeros, imposibles de confirmar. Ahora todo está en Internet. Cada vez existe más libertad. Estamos dentro de una economÃa de mercado; la planificada pasó a segundo plano. Este paso libera la mente, según lo afirmó el propio Marx.
¿Cree, al igual que algunos escritores y cineastas jóvenes chinos, que el arte debe seguir apegado a personajes y situaciones de la vida real?
SÃ. El arte nace de la vida real, está en su corazón. La diferencia radica en cómo se muestra esa vida y en el caso de la escultura, la cuestión es cómo se moldea el cuerpo o cómo quiere uno que se vea. ¿Siente influencia del arte occidental?SÃ, principalmente de paÃses asiáticos como Japón, y de E.U.
¿Por qué Mao en su obra?
Porque fue muy importante en mi vida. En 1976, cuando tnÃa 20 años, habÃa sido completamente formado por él; me hizo e hizo este paÃs. Por eso no he hecho esculturas de Washington, Napoleón o Confucio, pues ninguno me influyó tanto como él. No se trata del juicio que se tenga sobre él, bueno o malo, sencillamente fue quien me influenció desde un comienzo.
¿Hay en esa escultura más crÃtica que admiración a Mao, o viceversa?
Existen las dos cosas. Además de esa admiración que no se puede explicar, mis raÃces están en su pensamiento. Mao influenció por 50 o más años este paÃs y hasta ahora no ha habido nadie que pueda explicar esto, ni analizarlo.¿Hay miedo entre los intelectuales chinos a que su cultura pierda identidad?
No creo. Para mà la identidad es reconocer lo que uno es: prender un cigarrillo, tomar te, comer, el dÃa a dÃa. El problema es no tener identidad, que no está en la TV, en un carro, sino en la vida que uno lleva. ¿Acaso con estudiar economÃa se pierde la identidad?Todos los chinos de noche tienen miedo a los monstruos, que están en nuestra mente, independientemente que se sea quÃmico o artista, eso hace parte de nuestra identidad.
¿Plástica, cine, literatura hoy en China son cada vez más light?
Todo lo contrario, ahora todas esas manifestaciones son más importantes que antes cuando a los artistas los hacÃan los gobiernos. Se les otorgaban medallas y con eso los 'formaban'. Ahora es el mercado el que los evalúa, con lo cual no quiero decir que para el artista lo más importante sea el dinero. El mercado tiene sus locuras, pero de todas formas es mejor que los jurados. Mientras más oscura es la noche, más resalta la claridad del dÃa. ¿Cómo describirÃa el espÃritu del pueblo chino para los OlÃmpicos? Se trata de orgullo nacional. Ahora estamos en todas partes, en TV, en radio, en todos los medios. Por fin el mundo nos está conociendo. Ahora sà de veras nos enteramos de absolutamente todo y al instante: la llama olÃmpica, las protestas contra China y dentro del paÃs. Antes cuando salÃa al exterior algún dirigente chino, si habÃa protestas no nos enterábamos, ahora sÃ. Antes, creÃa que dos tercios de la población mundial era pobre como nosotros, pues carecÃamos de información.Es bueno que la gente reaccione, quiere decir que el paÃs tiene futuro. Nos falta conocer más a los demás paÃses. El dÃa que los conozcamos y entendamos mejor, estaremos salvados. El mundo no debe tener miedo a China. Espero que un dÃa, además de ser conscientes de lo que somos y de nuestro entorno, elevemos nuestra autoestima.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Lecturas fin de semana
- Fecha de publicación
- 25 de julio de 2008
- Autor
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