Patrocinado por:
En Tuluá también se sintió el llamado por la libertad de los secuestrados
Marchas como estas no servirán si se tiene el corazón encadenado para respetarle los derechos a los semejantes", con esta frase del alcalde Rafael Eduardo Palau los tulueños iniciaron su recorrido.
Entre el Puente de La Concertación y el Puente Negro, con casi un kilómetro de distancia, se cumplió la marcha en Tuluá.
El párroco de San Bartolomé, Roberto Sarmiento, elevó una oración con la esperanza de que en adelante no se secuestren más personas.
"Marcho por los desaparecidos, por los secuestrados anónimos cuyas familias están también privadas de libertad por el miedo y por mi hijo Javier Mauricio Santana", dijo Amparo Cardona. El 15 de noviembre de 2004 las autodefensas lo sacaron del Hotel Majayura, en Riohacha, y desde entonces no sabe nada de él.
"Quiero saber de él. Ojalá me llame al 310-084925. Yo no me quiero morir sin saber nada de mi muchacho", dijo Cardona.
También se congregaron los familiares de Alberto José Aguilera Stevez, a quien han secuestrado tres veces.
"La última fue hace siete meses. No hemos sabido nada de él. Y para acabar de completar, unos integrantes de la banda de secuestradores está a punto de recobrar la libertad por vencimiento de términos", contaron sus familiares.
Clara Inés Garay, cuñada del sargento segundo Jesús Alfonso Sol Rivera, secuestrado el 27 de marzo del 2007 en la vÃa que conduce al corregimiento de La Marina en Tuluá, enarbolaba en medio de lágrimas una pancarta con la foto de él uniformado.
Daniel Grisales marchó por la liberación de su papá, Antonio Grisales, secuestrado el 12 de mayo del 2007 cuando se movilizaba por el barrio La Cruz, al norte de la ciudad.
"Supuestamente quienes se lo llevaron nos estaban llamando, pero no lo volvieron a hacer", dijo.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Nación
- Fecha de publicación
- 20 de julio de 2008
- Autor
Patrocinado por: