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El vicepresidente de Argentina hundió la ley agraria de la presidenta Cristina Kirchner

"No puedo acompañar, estoy actuando de acuerdo a mis convicciones, mi voto no es positivo para el proyecto del oficialismo".

Con esa frase, a las 4:28 de la mañana del miércoles, el vicepresidente Julio Cobos pulverizó, votando contra la posición del gobierno, el polémico proyecto de retenciones fiscales a las exportaciones de granos por encima del 35 por ciento y abrió una crisis institucional que deja a la presidenta Cristian Kirchner atrapada entre el divorcio con la sociedad y la necesidad de desembarazarse de algunos colaboradores. Incluso de su esposo, Néstor, el gran derrotado.

El enfrentamiento de cuatro meses con el agro, con su historia de bloqueo de carreteras, provocó la suspensión temporal de exportaciones, la caída del comercio interno y un importante a elevación de la inflación.

En una maratónica e histórica sesión del Senado -a donde recién en junio el gobierno había enviado el tema de las retenciones-, la votación del proyecto terminó en empate a 36. Lo que obligó, como lo establece el reglamento, a que el vicepresidente (que preside el Senado), desequilibrara la balanza con su voto.

Distanciado del gobierno (ver recuadro), Cobos votó en contra del proyecto oficial y no solo le propinó a la Presidenta una derrota que se olía desde hace semanas, sino también dejó al gobierno en una seria crisis.

Pero no fue solo él. 11 diputados peronistas también votaron contra el proyecto. "No se me cruza la voluntad de renunciar. Actué de acuerdo a mi conciencia, creo que era lo mejor", aseguró Cobos ayer en la mañana, cuando la Presidenta y todos los miembros del gobierno guardaban silencio, abonando, incluso, la ola de rumores sobre la inminente renuncia de varios miembros del gabinete.

Así, lo que comenzó como una crisis sectorial de resolución inmediata, terminó convertido en una de grandes proporciones.

"Si la Presidenta se decide a trabajar junto al vicepresidente, digiriendo esta derrota, puede haber una salida positiva y hasta Cobos se podría convertir en un elemento para darle nuevos bríos al gobierno. Si la Presidenta no lo digiere y sale a calificarlo de traidor, la crisis no tendrá otro camino que la profundización", opinó ayer el analista Rosendo Fraga.

Conociendo a los Kirchner la segunda opción podría estar más cerca. Incluso, desde el propio oficialismo, las voces para que la jefa de Estado ponga a su esposo a prudente distancia de sus decisiones gubernamentales son cada vez más fuertes.

Para varios analistas, la Presidenta, divorciada de la sociedad, y de las encuestas y separada de las decisiones más importantes en los últimos días, debe alejarse de la figura de su marido.

Los errores del ex presidente, como el de jugar el poder del gobierno en la calle contraponiendo una manifestación contra otra (la del campo) y terminar perdiendo; como el comparar a los dirigentes del campo con "grupos de tareas" (la pandillas de represores); o bien cuando forzó la votación hasta convertir a Cobos en un líder político y potencial rival y reemplazante en el peor de los casos deben hacerle tomar una decisión al respecto.

"Lo mejor que puede hacer Cristina ahora es pedirle a Néstor el divorcio", se quejaba un kirchnerista que mascullaba la derrota con improperios.

Y es que Kirchner se dedicó a opacar la gestión de su esposa, y ahora, sin las retenciones, con la inflación a todo galope, con el tipo de cambio que ya dejó de ser competitivo y una oposición que hasta hace semanas era inexistente, el panorama político cambió radicalmente.

La administración Kirchner ya no cuenta con las mayorías en el Congreso. La fuga de aliados dentro del Partido Justicialista fue notoria, lo mismo que la de varios gobernadores claves y un vicepresidente que ya demostró que sabe cómo contradecirlos y cómo estar a la altura de la historia cuando la situación lo requiere.

Y eso, en un país como la Argentina, que ya conoció una crisis con algunos rasgos similares en el 2000, constituye un terreno más que peligroso.

QUIÉN ES JULIO COBOS

El kirchnerismo lo había sometido, desde el primer día de gestión, a las catacumbas del ninguneo, pero Julio Cleto Cobos, ingeniero civil de 53 años, dedicó su parsimoniosa existencia a demostrar que el vicepresidente sirve para algo más que para sacudir la campanita en el Senado.

Había sido el elegido por Néstor Kirchner para acompañar a su esposa en la fórmula presidencial por el Frente Plural, que el ex presidente imaginaba como construcción política 'transversal' (con sectores de varios partidos).

A la postre, la única 'transversabilidad' que logró Kirchner fue unir a la variopinta oposición en torno a la protesta de los sectores agrarios.

Cobos había llegado en el 2002 a la gobernación de la provincia de Mendoza, cargo al que había accedido, más por su prestigio como  rector de la Universidad Tecnológica de esa provincia, que por su militancia en el radicalismo.

Era un recién llegado a la política y así lo recordó en la madrugada de ayer. Los Kirchner le tenían prohibida la opinión y ni siquiera lo hacían partícipe de las decisiones gubernamentales.

Eso, hasta que la crisis con los productores agropecuarios llegaba a su máxima tensión y él se jugó a recibir a los gobernadores -que Cristina Kirchner no quería recibir- y a escuchar a los dirigentes de la Mesa de Enlace que la afiebrada verba de los Kirchner comparaban con agentes de la dictadura militar.

El ingeniero fue tomando distancia, soportó insultos y amenazas y esperó a que todo lo resolvieran los senadores. Inclusive, antes de emitir su voto de desempate, ofreció una opción intermedia que fue rechazada por el oficialismo.

Cobos extendió el crucial momento como el protagonista del final de una película de Hollywood. Ya sea por miedo o por los nervios ante el momento histórico. Hasta ese minuto en que su personalidad cansina, su carácter reflexivo y su ánimo dialoguista lo impulsó a ganarse un lugar en la historia y acabar con el proyecto que paralizaba al país.

Aunque ahora, Cobos, el ingeniero al que los Kirchner y sus errores convirtieron en líder inesperado, deberá demostrar que puede capear la crisis institucional en ciernes.

JOSÉ VALES
PARA EL TIEMPO
BUENOS AIRES

 


 

Publicación
eltiempo.com
Sección
Internacional
Fecha de publicación
17 de julio de 2008
Autor

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