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Trasladan sanatorio de Sibaté

"La decisión no fue tomada a la ligera ni por capricho". Lo dice de manera contundente Óscar Hernán Quiroga, subgerente de Protección Social de la Beneficencia de Cundinamarca.

Y es que según el funcionario hay unos antecedentes muy claros. Uno de ellos tiene que ver con que, el año pasado, la Contraloría departamental, en su informe de auditoría, le recomendó a la Gobernación la reubicación del Centro por el deterioro de su estructura.

Desde entonces, la Beneficencia se dio a la tarea -impulsada este año por el Gobernador, Andrés González- de buscar el nuevo sitio que permitiera garantizar a los internos calidad de vida. El sitio no podía ser otro. Se trata de La Nueva Colonia, adyacente a La Colonia -el centro de rehabilitación masculino de Sibaté- un lugar nuevo, con no más de 8 o 9 años de uso, donde funcionó un centro de rehabilitación, que albergó a menores de edad con retardo mental.

"El sitio fue dado en administración a una entidad particular pero con el tiempo el Gobierno la recuperó y en este momento está vacío", dice Martha Sarmiento, profesional especializada del Centro de Rehabilitación.

Así las cosas, se tomó la determinación de trasladar, a mediados de agosto, a los 180 pacientes que en este momento están la centenaria casona por tres razones fundamentales: la recomendación de la Contraloría; a que es patrimonio arquitectónico nacional que debe ser mantenido 'legalmente' y cuya recuperación supera los 15 mil millones de pesos y a que esa estructura es demasiado grande -en sus inicios llegó a albergar 2.000 usuarios- para tan poca gente.

La Nueva Colonia

La nueva sede, que está a la entrada del municipio, está adecuada con modernas instalaciones para unos 200 pacientes, con dormitorios cómodos, consultorios, zonas verdes, pasamanos, cocina con tecnología de punta, panadería, lavandería, e instrumentos tecnológicos necesarios para las terapias de los pacientes.

Y es que aunque el Julio Manrique es el Centro Especial de Rehabilitación mixto más importante de Cundinamarca -La Colonia es masculino y el José Joaquín Vargas, femenino- sus instalaciones vetustas representan un verdadero peligro para los pacientes. "De 10 áreas, solo estamos utilizando tres, las demás están clausuradas para evitar accidentes", dice el psiquiatra y director, David Pedreros.

Según él, que ya ha estado en dos oportunidades al frente del lugar, es muy triste ver cómo unas instalaciones tan bellas se 'mueren'. "Aquí llegamos a atender 2.000 pacientes, ahora hay 1.300 pero en todo Sibaté", dice.

Es un centro para protección y en Cundinamarca no se tiene otro igual. El departamento se ha caracterizado por tener dentro de sus patologías pacientes con síndrome de down, esquizofrenia (convulsiones y crisis severas) epilepsia y retardo mental cognitivo. A la Beneficencia le corresponde ofrecer el alojamiento y los tiramientos terapéuticos a través de actividades lúdicas y recuperación del paciente hacia un proceso productivo que cuesta 140 millones mensuales.

La Secretaría de Salud del departamento tiene a cargo el tratamiento médico de los pacientes, que llega anualmente a 90 millones de pesos. Hoy en día están pasando del modelo asistencial del paciente a involucrar a los familiares, los que deben entender que el enfermo es un sujeto con derechos pero ellos son un sujeto con deberes.

"Queremos que cada ocho días incorporen al paciente al núcleo familiar", dice Quiroga. Ahora, además, sólo se reciben enfermos mentales de nivel 1 y 2 del Sisbén, con derechos vulnerados, sin discapacidad física.

Se espera que la vieja sede se convierta en un centro de educación formal pues ya están los contactos de la Alcaldía, el Icbf y la Gobernación.
 
El Asilo de Locas

En su inicio, hace 100 años, el Julio Manrique se denominó Asilo de Locas. Al principio se atendieron toda clase de patologías llegando a albergar a 2.000 personas con diferentes grados de 'locura'.

Fue centro de enseñanza de la UN. Allí se formaron muchos psiquiatras, por eso se llamó Hospital Neuropsiquiátrico Julio Manrique. En los 80 se reclasificaron los pacientes en tres frentes. En el 95 la Gobernación entregó las casas a particulares. En el 90 fue declarado patrimonio arquitectónico.

Publicación
eltiempo.com
Sección
Nación
Fecha de publicación
17 de julio de 2008
Autor

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