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No fue 'perfecta'
Tras el revuelo creado ayer en la ma帽ana por la revelaci贸n de que en la 'Operaci贸n Jaque' hab铆a sido utilizado el emblema del Comit茅 Internacional de la Cruz Roja (CICR), el presidente 脕lvaro Uribe reconoci贸 el hecho, lo lament贸 y present贸 disculpas por una circunstancia que atribuy贸 al "nerviosismo" de uno de los militares que integr贸 la misi贸n de rescate de 脥ngrid Betancourt y sus compa帽eros. Las consecuencias jur铆dicas internacionales no son graves, pero el hecho es delicado y le resta brillo a lo que se consideraba un operativo perfecto. El uso de la famosa cruz roja que simboliza en Occidente al organismo neutral consagrado en las Convenciones de Ginebra -ratificadas por Colombia y otras 191 naciones- se proh铆be para fines distintos de los humanitarios y de socorro. Infringir esa prohibici贸n -cosa que se ha hecho con lamentable frecuencia desde el siglo XIX- no es un crimen de guerra, ni es penalizable por la justicia internacional. Pero es un delito. Con agravantes, contemplados en el C贸digo Penal colombiano. Los efectos de lo que el Presidente present贸 como una falla humana no dejan de ser significativos. Unos pol铆ticos y otros jur铆dicos. No se trata en este caso de un "crimen de guerra", como lo present贸 una cadena internacional de noticias, y ni siquiera de una violaci贸n grave del derecho internacional humanitario (DIH), por lo que la justicia internacional no interviene. Pero s铆 es una infracci贸n del DIH y corresponder铆a a la justicia nacional penalizar el uso indebido del emblema. La forma m谩s grave de ese uso se llama "perfidia", definida en el Protocolo I de Ginebra de 1977 como "actos que, apelando a la buena fe de un adversario, con intenci贸n de traicionarla, den a entender a este que tiene derecho a protecci贸n, o que est谩 obligado a concederla". El Fiscal General declar贸 que no ve perfidia, aunque esto podr铆a ser materia de investigaci贸n. Como tambi茅n el hecho de que en una operaci贸n tan cuidadosamente planeada, un miembro de las fuerzas especiales hubiera llevado consigo sin permiso -y pon茅rselo sin una orden- el emblema de la Cruz Roja Internacional. M谩s all谩 de si hubo perfidia o no, un Estado de Derecho (y un soldado de 茅lite lo representa) no debe valerse de m茅todos de guerra prohibidos. Hacerlo alienta la l贸gica, que tanto ha costado a Colombia, del "todo vale". Las sociedades civilizadas se pusieron de acuerdo hace mucho, mediante las Convenciones de Ginebra, en que en la guerra el fin no justifica todos los medios. Emplear el emblema para una operaci贸n de rescate pone en peligro la esencial funci贸n humanitaria que en conflictos armados cumple el CICR, que, con raz贸n -y, dicho sea de paso, con delicadeza- se quej贸. Tambi茅n ha sido desafortunado que, justo antes de que estallara la pol茅mica por el uso del emblema protegido del CICR, el Gobierno se peleara con los suizos, guardianes exclusivos de la neutralidad que encarna la Cruz Roja. La protesta del gobierno de ese pa铆s por la investigaci贸n que abri贸 la Fiscal铆a contra el mediador Jean Pierre Gontard es en este sentido comprensible. M谩s all谩 del revuelo creado, no hay que olvidar que la lamentable infracci贸n del DIH se produjo en el contexto de un operativo que, sin muertos ni disparos, logr贸 devolver a la libertad a 15 personas que llevaban largos a帽os de un infernal cautiverio en manos de -estos s铆- verdaderos criminales de guerra. Este es el hecho fundamental. El uso indebido de un emblema protegido es una mancha que hace que la 'Operaci贸n Jaque' no hubiera sido "perfecta". Pero no le resta valor ni m茅rito alguno a una exitosa acci贸n humanitaria que Colombia y el resto del mundo siguen aplaudiendo.
- Publicaci贸n
- eltiempo.com
- Secci贸n
- Editorial - opini贸n
- Fecha de publicaci贸n
- 16 de julio de 2008
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