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Estudiantes universitarios son los que más donan semen en el país

"Tienen entre 20 y 30 años y llegan con dudas como: ¿si mamá se entera?, ¿si después de donar mucho pierden su capacidad fértil?", dice Nubia Amparo Ruiz, del Programa de Donación de Profamilia.

Les pagan por cada muestra. "Me servía para gastos de universidad, pero también presté un servicio a parejas infértiles", dice uno de ellos.

Muchos desisten de donar por temor a que sus parejas no los entiendan. Por eso, el perfil es de jóvenes estudiantes muy dedicados a la vida académica y que no lo hacen exclusivamente por dinero. Solo pueden donar máximo durante un año.

Muchos, sin embargo acuden a la donación porque creen que es rentable.  "Solo se les paga algo para el transporte, no un sueldo ni se les hace un contrato", afirma Ruiz, de Profamilia.

Un proceso largo

¿Y será que tienes hijos por la calle?, le pregunta la esposa a este médico barranquillero que donó semen mientras era estudiante universitario y que hoy cuenta, sin revelar su identidad, cómo es la vida de un donante de esperma.

La curiosidad también lo asalta a él, aunque solo entregó cuatro o cinco muestras y recibió 25 mil pesos por cada una. "Me gustaría preguntar en el sitio donde doné, si lo que entregué tuvo algún efecto positivo. Uno nunca sabe..."., dice el hombre de 33 años que hoy tiene dos hijos.

Pero en caso de que haya servido, no podrá saberlo. Por ley, no puede acceder a ninguna información.

De lo único que tendrá certeza es de que, según las normas que regulan la donación de gametos, el límite máximo de embarazos permitidos con el semen de un mismo donante es 10.

A este médico la invitación a donar le llegó como a muchos jóvenes, a través de compañeros de la universidad que ya lo han hecho; o por medio de avisos clasificados, similares a los que ofrecen trabajo.

Prefieren a los de rasgos sutiles

Al rededor de ocho de cada diez candidatos a donantes de semen son rechazados en las unidades de reproducción asistida. El porcentaje obedece a las estrictas condiciones que debe superar el hombre en cuanto a salud mental, física y calidad de su semen, explica Germán Arango, director de la Unidad de Fertilidad de la Clínica de la Mujer. "No es fácil conseguir donantes", dice.

Muchos muestran caras desencajadas y salen derrotados cuando les dicen: "Su semen no es de calidad".

Paradójicamente, no se elige a los hombres más bellos, sino a los que tengan rasgos sutiles que puedan pasar desapercibidos para que se impongan en el bebé los rasgos de la mamá.

Pero los bancos también buscan tener una oferta variada de grupos sanguíneos y rasgos físicos. "Procuramos tener altos y bajitos, de ojos claros y oscuros, blancos y morenos", explica Arango.

El objetivo es poder ofrecerles a las parejas en tratamiento, hijos que sean lo más parecidos posible a sus papás de crianza.

Todo comienza con una muestra de semen que es sometida a un espermograma, en el que se prueban cantidad, movimiento, vitalidad y forma de los espermatozoides.

"El mío salió bien. Incluso mi novia de esa época lo sabía y me apoyaba aunque tocaba tener periodos de receso para poder sacar la muestra", cuenta el médico donante.

Según Arango, por cada centímetro cúbico debe haber un mínimo de 20 millones de espermatozoides, de los cuales más de la mitad deben estar vivos, y por lo menos el 25 por ciento debe tener movimientos rápidos.

La confidencialidad es tan grande que en los bancos citan a los donantes a horas diferentes de los pacientes para evitar un cruce entre ellos.

Además, porque para algunos el procedimiento puede resultar incómodo, pues deben entrar a un lugar privado, donde encuentran películas y revistas con estímulos sexuales, y hacer la donación.

"No es fácil uno tiene un periodo de cuatro días de abstinencia sexual para poder entregar la muestra y no puede ni fumar ni tomar licor", cuenta el donante. Es decir, debe acomodar su vida a la entrega de esperma porque cualquier nivel de estrés afecta la calidad del semen.

Durante dos o tres meses les practican exámenes para descartar enfermedades, así como trastornos psiquiátricos.

Es mejor temprano

El Centro de la Familia de la Universidad de Cambridge presentó este mes en Barcelona un estudio sobre los hijos de donantes de semen. Según la investigación, dirigida por Vasanti Jadva, es mejor que los niños que fueron fruto de una donación de semen conozcan esa realidad desde pequeños. "Los que se enteran de ello en edades más tardías suelen experimentar más sentimientos de confusión y rabia", dice la página de la Conferencia de la Reproducción Asistida (Eshre).

El estudio se hizo a través de una página web en la que estos muchachos ubican a sus padres donantes y conocen a sus potenciales hermanos biológicos.

De los 165 muchachos encuestados por los investigadores, el 69 por ciento de los que se enteraron de la verdad a los 18 años expresó haberse sentido confundido en comparación con el 52 por ciento que lo supo entre los 12 y los 18 años.

CAROLINA LANCHEROS

CATALINA OQUENDO B.
REDACCIÓN VIDA DE HOY

Publicación
eltiempo.com
Sección
Fecha de publicación
12 de julio de 2008
Autor

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