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Los que quedan
La operaci贸n de liberaci贸n de 脥ngrid Betancourt y sus 14 compa帽eros fue una verdadera patada al tablero del acuerdo humanitario. Todo cambi贸. De all铆, la importancia de discutir c贸mo hacer para que los secuestrados que siguen en manos de las Farc -25 de ellos 'canjeables' y cientos m谩s extorsivos- retornen a la libertad.
El rescate de quienes eran consideradas las "joyas de la corona" de las Farc en su chantaje al Gobierno colombiano para despejar los municipios de Pradera y Florida, cambi贸 completamente la situaci贸n respecto al acuerdo humanitario. Antes, el Gobierno estaba bajo presi贸n; ahora, las Farc se quedan sin esa carta, y tal despeje est谩 pr谩cticamente fuera de cuesti贸n. De tema central en el pasado, el acuerdo humanitario pasa ahora a ser, a lo sumo, un componente en una eventual negociaci贸n de paz con las Farc. Ayer, eran los gobiernos de Francia y Venezuela y los pa铆ses amigos los protagonistas; hoy, hay signos crecientes de que el gobierno del presidente Uribe aspira a retomar el control completo sobre la discusi贸n del intercambio.
Clara se帽al fue lo que dijo el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, sobre las "explicaciones" que deber铆a dar uno de los dos delegados de los pa铆ses amigos, el suizo Jean Pierre Gontard, sobre su figuraci贸n en los correos de los computadores de 'Ra煤l Reyes'. La embajada suiza pareci贸 tomar cierta distancia, al afirmar que se trata de un "consejero externo". M谩s all谩 de lo que falta aclarar en este episodio (驴particip贸 o no en negociaciones para liberar empresarios suizos en el 2001?; 驴tiene relaci贸n con los 500.000 d贸lares de la caleta de las Farc en Costa Rica?; 驴fue o no la fuente de la versi贸n de que se habr铆an pagado 20 millones de d贸lares para este rescate?), todo indica que una reducci贸n del papel de los pa铆ses amigos y, en general, de todo intermediario extranjero con las Farc, ser铆a bien vista en la Casa de Nari帽o.
Est谩 por verse qu茅 papel quiera dar el presidente Uribe a la Iglesia Cat贸lica, que ha venido mediando, y a Carlos Lozano y 脕lvaro Leyva, que han contado con autorizaci贸n oficial para ello. No estar铆a mal que el Gobierno diera claridad. Tampoco deja de ser relevante que en el Ministerio de Interior est茅 alguien que conoce bien a las Farc, por su relaci贸n con ellas durante el Cagu谩n, como Fabio Valencia Cossio. Adem谩s, conservador, una filiaci贸n a la que las Farc han privilegiado en el pasado para la interlocuci贸n.
Adem谩s de una previsible "nacionalizaci贸n" en cualquier futuro proceso de paz, el cambio en la situaci贸n lo muestran tambi茅n las declaraciones que vienen de la izquierda internacional. Fidel Castro volvi贸 a hablar duramente contra el secuestro. Hugo Ch谩vez reiter贸 su condena de 茅ste y les pidi贸 a las Farc que liberen a todos los secuestrados. Y hasta Rafael Correa pronunci贸 duras palabras contra los falsos revolucionarios que secuestran. Confirmaciones de que todos sienten que el bal贸n est谩 en la cancha colombiana y Uribe dispone el juego. A todo esto, hay que sumar el fuerte impacto que tendr谩 la campa帽a internacional propuesta por 脥ngrid Betancourt.
De all铆 la importancia de lo que haga el Gobierno. Puede ser ocasi贸n para remover inamovibles. Si el Gobierno acepta despejar un 谩rea reducida y sentarse a hablar de paz, con la condici贸n de que las Farc liberen unilateralmente a todos los rehenes, no solo los "canjeables", y se comprometan a no secuestrar m谩s, podr铆a abrir caminos. Lo esencial es que, liberados los 'importantes', el pa铆s no se olvide de los dem谩s. Aunque mucho depende de lo que hagan las Farc despu茅s de este golpe, propuestas como esta podr铆an contribuir a abrir nuevos caminos de negociaci贸n.
- Publicaci贸n
- eltiempo.com
- Secci贸n
- Editorial - opini贸n
- Fecha de publicaci贸n
- 7 de julio de 2008
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