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Volvió a la vida yacimiento petrolero en la Cira-Infantas, primer pozo explotado en Colombia
Ubicado en Barrancabermeja (Santander), tiene reservas originales de 3.500 millones de barriles de crudo, de los cuales solo se han aprovechado unos 700 millones.
Ahora, la meta es extraer unos 200 millones de barriles en los próximos 7 años de este campo, de 350 kilómetros cuadrados, mediante técnicas conocidas como de 'recuperación secundaria', gracias a un contrato de colaboración entre Ecopetrol S.A. y Occidental Andina, con una inversión de 1.100 millones de dólares (casi dos billones de pesos).
El precio del barril, que esta semana alcanzó la cifra récord de 145 dólares, ha generado una fiebre petrolera, que hace muy actractiva la recuperación de pozos.
Se dinamiza la economÃa
El nuevo boom ha traÃdo a Barrancabermeja, que fue azotada por la violencia guerrillera y paramilitar, otro dinamismo. Antes de que empezara el proyecto, en el campo trabajaban unas 60 personas y ahora laboran 3.490, de las cuales 1.900 pertenecen al corregimiento del Centro.
Por eso, el pozo es un paliativo para una ciudad, donde según la Corporación Centro de Estudios Regionales, el desempleo es del 21,9 por ciento.
La economÃa de Barrancabermeja, donde se halla la principal refinerÃa de Ecopetrol, está en crecimiento. Se levantan dos centros comerciales que tendrán salas de cine, que habÃan sido cerrados.
A esto se suma que en los últimos tres años se abrieron 32 hospedajes (27 en el último año), según el vicepresidente de Cotelco y gerente del Hotel San Carlos, Nilson Ochoa. "La ocupación hotelera es del 70 por ciento, de lunes a viernes", dijo Ochoa.
Además, el director de Fenalco, MartÃn Porras Roa, aseguró que en los últimos dos años se han abierto por lo menos 27 restaurantes, tanto de comidas rápidas como a la carta.
"El proyecto de la Cira está generando cambios en todo el sector comercial: la gente está invirtiendo", dijo Porras.
Jorge Gamboa, presidente de la USO, piensa que el proyecto es bastante positivo, pero lamenta que no lo maneje Ecopetrol. "El Instituto Colombiano del Petróleo tiene la tecnologÃa para implementar el recobro mejorado - dice-. En materia de empleo, se han dado oportunidades temporales, pero como no hay suficiente mano de obra calificada en la ciudad, han tenido que traer profesionales de otros lugares".
'Las regalÃas son inferiores'
El alcalde de Barrancabermeja, Carlos Alberto Contreras López, destaca el impacto positivo del proyecto en sectores como el comercio, los restaurantes y la hotelerÃa. Sin embargo, el mandatario lamenta que el pago de regalÃas al municipio por el pozo la Cira-Infantas no sea igual al resto de campos.
"Las regalÃas que están incorporándose son muy inferiores a las que se pagan por un campo normal, que son del 20 por ciento, pues en la Cira-Infantas son del 8, y ese impacto no se nota", dijo.
Contreras asegura que la economÃa de Barranca se dinamizó luego de haber soportado, durante décadas, la crudeza del conflicto armado. "Pasamos de tener más de 500 asesinatos en el 2000 a menos de 60 el año pasado", dijo.
'Tomasito', testigo del renacimiento
Tomás RodrÃguez, un ex trabajador de la Tropical Oil Company, recuerda cómo era antes la explotación en esta región. En su época se perforaban 10 pozos al año, mientras ahora en la zona se van a perforar 600 hasta el 2011.
"Con los gringos era muy fácil sacar petróleo, asà fuera en condiciones infrahumanas. Después de que ellos se fueron, en el 51, la producción se vino a menos, pero, de un tiempo para acá, hay gran movimiento de máquinas. Por fin, Barranca está viviendo una muy buena época".
Sentado en la puerta de su casa, en el corregimiento del Centro, donde está el pozo, 'Tomasito' -quien llegó a esta región en 1932, con 14 años, procedente de Tamalamequito (Magdalena) para emplearse como obrero raso de la Tropical Oil Company (Troco)- compara su época con la de la generación comprometida en esta nueva aventura.
"Nos daban alpargatas, un pantalón y una camisita para salir a trabajar y, si el calor estaba insoportable, trabajábamos con las costillas al Sol y untados de aceite para protegernos del plaguero de zancudos", comenta.
Durante la primera fiebre de petróleo, la que vivió 'Tomasito', a quien le tocó ayudar a abrir trochas, desafió tigres, cerdos salvajes y osos, no habÃa más de cinco vehÃculos, para el gerente y los principales directivos. Hoy se mueven por el campo petrolero unos mil vehÃculos nuevos.
Pero las diferencias más notables están a la hora de buscar el crudo. "Nos demorábamos cuatro meses explanando el terreno y montando la caldera de vapor para el taladro. Cuando empezábamos a taladrar, traÃamos lodo para lubricar la broca y a los tres meses ya empezaba a salir el crudo a la superficie", recuerda 'Tomasito', que empezó ganándose 70 centavos por dÃa.
Mientras la fiebre del oro negro sigue corriendo por la ciudad, 'Tomasito' ve pasar con nostalgia los carros de los petroleros por su casa.
Su destino no solo estuvo en los pozos. Cuando la 'Troco' se fue del paÃs, él se marchó a probar suerte con el fútbol, que habÃa aprendido con balones que traÃan los 'gringos' de Argentina. Llegó a ser lateral del Atlético Nacional y ganó la primera estrella para este club antioqueño, en 1954.
'Tomasito', que tuvo 14 hijos, regresó al Centro, y no se pudo pensionar como petrolero porque se dedicó a promover el fútbol en su corregimiento.
"En Barranca nunca dejará de haber petróleo, pero la gente tiene que estudiar. No se puede seguir pensando que la vaca lechera nos va a durar toda la vida", sentencia el hombre, cuyo nombre lleva el estadio del corregimiento petrolero.
MANUEL NAVARRO
ENVIADO ESPECIAL DE EL TIEMPO
BARRANCABERMEJA
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Nación
- Fecha de publicación
- 6 de julio de 2008
- Autor
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