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Señales de alarma
En las últimas semanas una serie de hechos delictivos de impacto ha despertado preocupación acerca del deterioro de los Ãndices de seguridad en Bogotá. Cuatro petardos, el brutal asesinato de la relacionista Evelyn Rivas luego de tomar una buseta fantasma, el asalto a un edificio en el barrio Rosales y el sangriento fin de semana pasado en Kennedy con 115 heridos y ocho muertos refuerzan los altos Ãndices de percepción de inseguridad contra los que las autoridades capitalinas constantemente luchan.
Las últimas cifras de la SecretarÃa de Gobierno Distrital con corte a abril de este año confirman las tendencias de reducción de homicidios -9 por ciento menos en comparación con igual periodo del 2007- y de otros delitos de impacto social como hurtos a personas y residencias y lesiones personales. Sin embargo, la Encuesta de Victimización de la Cámara de Comercio de Bogotá de fin del 2007 revela un Ãndice del 39 por ciento de percepción de inseguridad. Y sólo 17 por ciento de los bogotanos piensan que los buses y busetas son seguros, frente a 41 por ciento de junio del 2005.
No es la primera vez que la percepción y las estadÃsticas indican tendencias contradictorias. Hasta hoy la disminución de homicidios -piedra angular de la exitosa polÃtica de seguridad de Bogotá de las últimas administraciones- continúa respaldada por las cifras de la PolicÃa. No obstante, la sensación generalizada de inseguridad que permea calles, buses y barrios bogotanos no ha sido respondida con el necesario liderazgo y claridad por la alcaldÃa. CrÃticas sobre las poco ambiciosas metas y el enfoque del capÃtulo de seguridad en el nuevo Plan de Desarrollo de la administración distrital se escucharon en la Mesa de Trabajo de expertos de Bogotá Cómo Vamos.
A esto se suma el reciente choque del burgomaestre con el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, sobre un consejo de seguridad en Suba. Cuando los bogotanos esperaban un abordaje conciso y rápido de la seguidilla de atentados y hechos violentos, el Palacio Liévano, en la vocerÃa del secretario de Salud, parecÃa más preocupado por el protagonismo polÃtico.
La cara del gobierno distrital en materia de seguridad no es, hasta ahora, la del primer mandatario local. Tampoco la de su secretaria de Gobierno, Clara López, encargada del tema en el gabinete distrital. Brilla asimismo por su ausencia la subsecretarÃa de Seguridad y Convivencia, brazo técnico de la administración desde hace más de una década. Ni en la coordinación con el Gobierno nacional ni en el manejo frentero del tema el alcalde Samuel Moreno ha seguido el ejemplo de su antecesor, Luis Eduardo Garzón.
El énfasis del actual Plan de Desarrollo en convivencia ciudadana abre interesantes opciones para ampliar el actual modelo. Sin embargo, debe ser probado en las localidades más conflictivas con herramientas medibles y robustos indicadores de gestión local. La constante actualización del perfil de la criminalidad en Bogotá también ayuda a una mejor comprensión de las dinámicas del conflicto y del posconflicto que podrÃan estar detrás de los números que hoy se registran.
En pocos dÃas la administración distrital revelará las estadÃsticas del segundo trimestre de este año. Aunque es factible que estos publicitados delitos no quiebren la tendencia positiva, la seguridad es un tema que puede salÃrsele de las manos al alcalde Moreno. Una agenda puntual en lo técnico y un manejo directo desde su despacho serÃa un camino oportuno y aconsejable.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Editorial - opinión
- Fecha de publicación
- 5 de julio de 2008
- Autor
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