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Lombrices procesan parte de las 6.000 toneladas diarias de basura que llegan al relleno Doña Juana

Un grupo de ambientalistas lidera esta iniciativa para que los gusanos transformen los residuos en abono y así se evite llevar basura al relleno.

Para los habitantes de Usme y Ciudad Bolívar la idea surgió en 1997, cuando se produjo el derrumbe de 800 mil toneladas de basura en el relleno. En aquel momento quedó clara la deficiencia en la disposición de las basuras, el peligro que representan los residuos líquidos (lixiviados), y un nauseabundo olor que asfixió a la gente hasta varios meses después.

La idea, en principio, fue quijotesca pues nadie podía imaginar cuántos de esos gusanos se necesitarían para enfrentar la creciente mole de basura.

La idea va tomando forma

Un grupo de ambientalistas, sin embargo, empezó a darle cuerpo a la iniciativa y hoy avanzan en el proyecto, en la finca El Bosque, en Usme, detrás del relleno.

Con lombrices eisenia foetida y esisenia andrei, de la especie roja californiana (únicas que transforman materia orgánica en descomposición), trabajan sobre las espaldas de ese gigante de desperdicios que hace once años se movió por una recirculación de lixiviados.

Para eso, crearon 'Abonarte', un proyecto de emprendimiento que transforma residuo orgánico de hogar y de plaza a través de la lombricultura.

"El proyecto empezó hace unos tres o cuatro años en forma de idea, de sueño, a partir de la experiencia de algunos compañeros ambientalistas que hicimos unas pruebas", recuerda Ana Mery González Suárez, técnica profesional en gestión de recursos naturales y gerente de la empresa. "Hicimos un curso de lombricultura y me enteré, por correo electrónico y periódico, que se había abierto una convocatoria para ideas de negocios".

Se trataba de la convocatoria nacional de Destapa Futuro, de Bavaria. Hoy tienen organizada una red de cien hogares, supermercados y algunas panaderías de Usme.

"Nosotros les entregamos una caneca limpia, recubierta en su interior con bocashi (salvado de trigo inoculado con microorganismos eficientes) en la que ellos echan los desperdicios orgánicos -explica-, después los recogemos, los traemos a la planta, los picamos y los ponemos a compostar entre 15 y 20 días (compost es el humus obtenido de manera natural por descomposición bioquímica)".

El trabajo de las lombrices

Luego, mezclan ese humus con contenido ruminal (última comida de la vaca antes de ser sacrificada; es, exactamente, el contenido de la panza; no es estiércol), que también ha sido compostado por separado con cáscara de huevo molido proveído por las panaderías. Todo eso se lo dan a las lombrices.

"Aplicamos una metodología de lombricultura patentada en Brasil.
Es única en el mundo y en este momento nosotros somos los únicos que la tenemos en Colombia", cuenta Ana Mery.

El abono final es empacado para su distribución.

Esos anélidos son el recurso más preciado de la empresa y por eso los tratan con mucho cuidado. En la finca El Bosque tienen un espacio que llaman la 'sala-cuna', reservado para el pie de cría. Allí crecen las lombrices antes de ser involucradas en el proceso de producción.

La empresa recoge 18 toneladas de residuos orgánicos al mes y solamente el 25 por ciento es el humus final que debe tener, máximo, el 20 por ciento de humedad. "Lo que vendemos finalmente es humus o lombrinasa, un fertilizante orgánico y acondicionador de suelos especial para todo tipo de producto", dice Ana Mery.

Así, Abonarte ha conformado toda una cadena humana con un eslabón especial de lombrices, con la que pretende no sólo producir abonos, sino ideas y alternativas para que Doña Juana no se vuelva a mover.

VEA EL ARTÍCULO COMPLETO Y VIDEO EN WWW.PORTAFOLIO.COM.CO

FREDY MORENO M.
EDITOR PORTAFOLIO.COM.CO

Publicación
eltiempo.com
Sección
Bogotá
Fecha de publicación
4 de julio de 2008
Autor

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