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¿Qué puede pasar con los 26 secuestrados que permanecen en poder de las Farc?
Algunos analistas preveen una estrategia de aseguramiento de los plagiados, el ajusticiamientos de combatientes por la infiltración del Ejército y una deserción masiva de mandos medios.
Carlos Lozano -experto en el tema- y el ex comisionado de paz Camilo Gómez, sin embargo, coinciden en que el conflicto pasará ahora a un escenario netamente político. "Las Farc se tienen que abrir y ceder en los inamovibles. Si no lo hacen, más que un error sería un estupidez", pronostica Lozano.
"Nos preocupan muchísimo los que quedan -aseguró Marleny Orjuela, de Asfamipaz-. El rescate a sangre y fuego para ellos ya va a significales la muerte", dijo.
En la selva, encadenados de la manos y cuello, aún permanecen 23 miembros del Ejército y de la Policía y tres dirigentes políticos.
Entre los uniformados están Pablo Moncayo y José Libio Martínez, los secuestrados más antiguos de país que ayer completaron 10 años y medio en un campo de concentración de las Farc.
Y en otros campamentos ubicados al sur y al occidente del país permanecen el ex diputado del Valle, Sigifredo López; el ex gobernador del Meta, Alan Jara y el ex representante a la Cámara por Caldas, Óscar Tulio Lizacano (ver 'Ocho años en la selva').
Los coletazos
La preocupación que asalta a Marleny Orjuela está en las cuentas de los organismos de inteligencia del Estado en donde están seguros que uno de los coletazos del golpe de gracia que le acaban de dar a la guerrilla será el de asegurar a los plagiados que aún tienen en su poder.
Incluso, no descartan que intenten otros secuestros emblemáticos, auque están militar y moralmente mermados.
"Van a endurecer la seguridad de estas personas -dice un oficial de inteligencia-. Y también vendrá un ajusticiamiento interno. Si allá fusilan por robarle la ración a otro, imagínese lo que les harán por haberse dejado penetrar y engañar por nuestros infiltrados".
Miguel Posada Samper, analista en tema de seguridad nacional de 'The Wall Street Journal' dice que otro escenario posible será el de la desbandada interna de mandos medios y altos, que termine desarticulando a la ya golpeada organización.
Incluso, EL TIEMPO estableció que, en secreto, se cocinan las entregas de jefes de columnas en el centro y occidente del país.
"Aunque les quitaron la ficha más importante para negociar -Íngrid Betancourt- los secuestrados que quedan pueden ser un botín muy atractivo para aquellos frentes que quieran aceptar la propuesta del Gobierno de entregarlos a cambio de beneficios para su desmovilización".
La política de las recompensas ya ha demostrado su efectividad en recientes episodios que terminaron con la ubicación y muerte de Iván Ríos, 'El Negro' Acacio, 'Martín Caballero' y del canciller de esa guerrilla Luis Édgar Devia Silva, 'Raúl Reyes'.
También surtió efecto para confirmar la noticia de la muerte del jefe máximo de esa organización ilegal Pedro Antonio Marín conocido con los alias de Manuel Marulanda Vélez y 'Tirofijo'.
¿Viraje a lo político?
"Es difícil hacer pronósticos en este momento, pero si las Farc son inteligentes -dice Camilo Gómez- tienen que entender que su momento ya terminó y que deben dar un paso hacia la paz".
Carlos Lozano coincide y agrega que de no dar este paso, "más que un error sería una gran estupidez".
"Una vez asimilen lo sucedido -dice- debe haber una apertura inmediata a lo político; deben olvidárse de los inamovibles (el despeje de los municipios de Pradera y Florida, en el Valle) e incluso podrían darse liberaciones unilaterales", explica.
Para Lozano, este escenario no es tan difícil pues la Farc ya han venido contemplándolo ese pasado.
No obstante, cree que para que se materialice, el Gobierno debe abandonar el discurso triunfalista y debe estar abierto más que nunca a sostener un diálogo con esta organización.
Seguramente, la Iglesia y la presión de países amigos -como Francia- contribuirán que este enfrentamiento histórico termine de librarse en una mesa de negociación.
Por ahora, la orden en la tropa es clara: seguir buscando la liberación de los que quedan en la selva.
El propio ministro de Defensa, Juan Manuel Santos Calderón, anunció que continuarán los operativos militares de rescate.
"Seguiremos trabajando en la liberación de los demás secuestrados. Hacemos un llamado a los actuales cabecillas de las Farc para que no se hagan matar, liberen a los (otros) secuestrados y no sacrifiquen a sus hombres".
Los secuestrados más antiguos del país
El pasado 21 de diciembre el profesor nariñense Gustavo Moncayo llegó a Caracas (Venezuela). Unos días, antes, había salido a pie desde su casa -ubicada en Sandoná, cerca de Pasto (Nariño)- rumbo a Bogotá .
Semejante periplo -que dejó su pies ampollados y su cuerpo cansado- tenía una sola razón: ese día su hijo, el cabo del Ejército Pablo Emilio Moncayo cumplía 10 años en poder de las Farc.
Moncayo fue secuestrado por el grupo guerrillero durante la toma del cerro de Patascoy (Nariño, junto a su compañero José Libio Martínez, quien también permanece en cautiverio. Hoy, ellos son los secuestrados más antiguos en poder de las Farc.
Sus familiares los han visto cambiar, llorar y deteriorarse físicamente, a través de las pruebas de supervivencia que las Farc han enviado en muy pocas ocasiones. Una de ellas, cuando el profesor Moncayo llegó a Cali en la caminata para pedir la liberación de su hijo. Una liberación que, 10 años y medio después del ataque a Patascoy, parece no ser un imposible.
En la caravana que acompañaba al profesor Moncayo siempre estuvieron Libia Esperanza y José Fidencio, padres del cabo Martínez.
Por largos meses, ambos dejaron a sus otros hijos al cuidado de familiares, lo mismo que sus parcelas en Cuiquirán, en Ospina (Nariño), y se fueron a trasegar con Moncayo.
Esta pareja de labriegos también ha realizado esfuerzos grandes para hacerse en ver y escuchar en las marchas que se han realizado en varias partes del país para pedir la liberación de los policías y militares secuestrados por las Farc.
La obstinación por volver a ver su hijo los ha llevado al Putumayo, a la antigua zona de distensión del Caguán y a Bogotá.
Como Claudia Tulcán, la esposa de Martínez, tenía 4 meses de embarazo cuando fue plagiado, sus padres solo esperan que el militar pueda conocer a su nieto, que hoy tiene 10 años.
Óscar Tulio Lizcano, 8 años en la selva
Óscar Tulio Lizcano, el político que lleva más tiempo secuestrado
El próximo 5 de agosto, el ex representante a la Cámara por el departamento de Caldas Óscar Tulio Lizcano, cumplirá ocho años en poder de las Farc.
Cuando lo secuestraron, tenía 54 años y apenas llevaba un mes en el Congreso de la República.
Lizcano, junto al ex gobernador del Meta Alan Jara, y el ex diputado del Valle Sigifredo López, único sobreviviente de la masacre que terminó con la vida de once de sus compañeros luego de cinco años de cautiverio, son los únicos políticos que quedan en manos del grupo guerrillero.
El pasado 28 de abril el ex congresista cumplió 63 años y pese a los rumores sobre su mal estado de salud, hace un par de semanas se conoció a través de una prueba de supervivencia que le llegó a la familia en Manizales, que Lizcano se encuentra bien.
No obstante, ha sufrido las enfermedades propias del cautiverio en la selva, la la leishmaniasis y el paludismo.
En el video, Lizcano suplica nuevamente por su liberación y le anuncia a su esposa que le hará llegar 16 poemas en los que le reitera su amor.
Algunos secuestrados permanecen en el olvido
A finales del año pasado, cuando el Ejército interceptó los correos humanos de las Farc que llevaban pruebas de supervivencia para el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, el país conoció las terribles condiciones en las que sobreviven en la selva los militares, policías y políticos secuestrados por la guerrilla.
Uno de los testimonios más dramáticos entonces, fue el del coronel Luis Mendieta, quien en una carta a su esposa relató que debido a las enfermedades durante un tiempo tuvo que arrastrarse por el fango para hacer sus necesidades fisiológicas.
El militar dice que "es como si no valiésemos, como si no existiésemos". Y esa es la queja de la mayoría de los familiares de los plagiados, que han luchado durante años porque sus seres queridos no queden en el olvido.
El drama de mucho de ellos se ha prolongado ya durante más de 10 años y de algunos, como los sobrevivientes de los ataques que las Farc perpetraron en Miraflores (Guaviare), Mitú (Vaupés) y Puerto Rico (Caquetá), ni siquiera se habla.
Hace ya cinco años que no se conocen pruebas de supervivencia del intendente Wilson Rojas Medina, del sargento segundo José Libardo Forero, del intendente Jorge Trujillo, del intendente Carlos José Duarte ni del subintendente Jorge Humberto Romero.
De los sargentos César Lasso y Hernando Peña, no se tienen pruebas hace siete años.
El temor de los familiares es que ahora que fueron liberados los secuestrados que movilizaron a la opinión pública nacional e internacional, a nadie más le importe la suerte de sus seres queridos que continúan en la selva.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Justicia
- Fecha de publicación
- 2 de julio de 2008
- Autor
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