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Santa Marta y alrededores, ideal para aventuras de agua, mar y tierra

Los paseos son liderados por campesinos que arrancan matas de coca para abrirle paso al viajero.

No es el hombre sino ella, la naturaleza imponente, la que seduce la vista y perturba el resto de los sentidos de él, dejándolo al borde del orgasmo infinito, al no resistir no una ni dos, sino tres bellezas desnudas, todas bajo un mismo lecho: la ardiente playa, la sosegada montaña y la gélida copa nevada.

Tres tipos de paisajes que de esa manera tan caprichosa solo se funden en un lugar de la tierra, a los pies de la Sierra Nevada de Santa Marta, que con 5.775 metros de altura es la montaña más grande de Colombia y la montaña costera más alta del mundo.

En semejante portento natural, estas son las innumerables posibilidades que ofrecen tres destinos verdes en el distrito de Santa Marta: el río Don Diego, la vereda de San Rafael y el Parque Tayrona.

Ñi (Agua)

Por entre las piernas de la Sierra Nevada pasan unas seis quebradas y ocho ríos que desembocan en el mar, como el Don Diego. Nos movemos de Santa Marta por la troncal del Caribe, hasta la entrada señalizada al río Don Diego (km 55, vía a Riohacha). Ingresamos a la reserva a las 9:00 a.m. y caminamos por la selva húmeda tropical entre higuerones y heliconias.

Por el camino, en una platanera, de pronto se ve a un indígena kogui, de una de las etnias más recelosas e intactas del país, que ante el obligado contacto con los hermanos menores (los no indígenas) por estos lados, a veces ceden a la conversación con el turista, aunque se limiten a un sí o un no y a una tímida sonrisa.

A las 10:30 a.m. estamos en el primer rápido que se encuentra, en el mismo escenario donde se filmó La Misión (Rolan Joffé, 1986), célebre cinta con Robert De Niro y Jeremy Irons, de la que aún se habla en la región. Desde allí subimos en doki (bote inflable) y descendemos por el río. Unos practican 'rafting', otros se deslizan en neumáticos. Todos nos bañamos. La relación con la naturaleza cobra tal trascendencia. Cada sonido, cada silencio, todo importa -excepto el que alguien haya olvidado el vestido de baño-. El grupo es de seis visitantes, tres guías, un perro y tres patos que también quieren hacer 'rafting'.

Entre momentáneos chapuzones e historias de ex raspachines de coca convertidos en guías pasa el mediodía. Por el mismo río nos devolvemos, pero antes paramos en Tayronaca, donde hay un pequeño museo con elementos representativos de la historia de los tayronas y terrazas, caminos y casas indígenas reconstruidas por el dueño, Francisco Ospina, a quien llaman el capi, por haber sido capitán de puerto de la Naval, en otras épocas.

La tarde cae cansada, pero sosegada. El capi, personaje singular, de 82 años, habla de sus naufragios, insólitas caminatas, y la manera como llegó a adoptar desde hace siete años a una familia de koguis desplazados de la parte alta de la Sierra. A uno de ellos, Agustín, se lo endosaron como ahijado de bautizo.

Mamo (Sol)

El Parque Tayrona y sus 34 kilómetros de costa resultan ser mil destinos en uno. Sus playas fueron catalogadas por el periódico inglés 'The Guardian' como las segundas más bellas del mundo, después de Fiji. Al segundo día ingresamos al Parque Tayrona por la entrada de El Zaino (a 40 minutos de Santa Marta); la vía vehicular termina unos 10 minutos más adelante. Caminamos 50 minutos hasta Arrecifes, sector con dos restaurantes, alquileres de cabañas dúplex, de sitios para acampar y para dormir en hamaca. Almorzamos en Yuluka sancocho de mero, arroz con coco y patacón de guineo con suero.

De ahí, recorremos otros 40 minutos por caminos en medio de grandes rocas, saliendo y entrando de la selva a la playa y de la playa a la selva, pasando por las playas de La Piscina, hasta llegar a El Cabo San Juan. Allí practicamos 'snorkel' (careteo). A unos 30 metros de la orilla del mar saludan peces como el cirujano de arrecifes, cirujano oceánico, la damisela, el ángel francés, la lora verde y corales como los octocorales o el cuerno de alce.

Sino es allí, ¿entonces dónde se toma la mejor foto? Un guía dice que en Bahía Cinto, otro que en Playa Cristal. Sin embargo, desde una pequeña montaña que emerge del mar, desde un kiosko repleto de hamacas y sandalias mojadas de hippies europeos, quienes no conocemos más allá, dudamos de que haya mejor vista.

Saja (luna)

Al verde solo lo apaga el manto oscuro de la noche. Entonces todo es como al principio, "solo espíritu", como describieron los ancestros tayronas el momento previo al origen de todo.

El alojamiento por fuera del Parque Tayrona y más cercano del mismo lo ofrece las Posadas de San Rafael (a 400 metros de la entrada), proyecto gestado por una de las 20 familias de esta y otras veredas, como: Las Tinajas, Nuevo México y Los Naranjos, que decidieron reemplazar cultivos de coca por turismo, café y cacao orgánico. Los viejos se dedican ahora a la administración de los hospedajes y los muchachos, a la guianza.

Un convenio entre Aviatur y la Empresa Solidaria Multiactiva Ecoturística de Familias Guardabosques permite a los huéspedes de las posadas entrar y salir del Parque Tayrona, pagando solo una vez.

A la mañana siguiente del tercer y último día, San Rafael despierta con más opciones de aventuras. A cuatro minutos de las posadas está el río Piedras. Tras cruzar el puente colgante se llega al primero de cuatro circuitos para practicar ciclomontañismo. Está ese u otro plan intrépido como ir por el otro lado del río a una zona de árboles caracolíes de hasta 20 metros de altura a practicar 'canopy' (saltar entre árboles por cuerdas); dedicarse a un asunto más contemplativo como el avistamiento de aves -más de 45 especies se han monitoreado en la zona- u ocuparse de algo más etnográfico y caminar unas dos horas adelante y conocer el asentamiento kogui más cercano.

Por aquí todo camino, como sea, no lleva a un lugar turístico cualquiera. La diferencia es del cielo a Haba o como le llaman por acá con mística religiosa a la tierra. 

Si usted va...

Volar a Santa Marta por Aero República, cuesta desde 519.000 pesos (ida y vuelta con impuestos). www.aerorepublica.com.co

La noche en Posadas de San Rafael, por 124.000 pesos, persona, en cabaña. En temporada baja, el precio baja un 20 por ciento. Troncal Caribe, km 29. Info: 317 - 730 74 07.

El ingreso al Parque Tayrona cuesta 9.000 pesos, nacionales y 25.000, extranjeros.

El acceso a la reserva que lleva a la parte alta del río Don Diego, 5.000 pesos a nacionales, y 10.000 a extranjeros. El dinero se invierte en proyectos de limpieza, y conservación de los senderos y de los animales de la zona.

Subir a caballo o mula hasta el primer rápido de la reserva, más entrada a la reserva y refrigerio, 15.000 pesos.

Información:
Oficina Distrital de Turismo. Santa Marta. (5) 4211833, Cel. 315-7216562 ó Asociación UAI: 313 - 2828790 asociacionuai@yahoo.com

Servicio de careteo, 25.000 por persona, incluye equipos y minicurso.

Información:
316-2672923. taryronasubacuatico.com

Lucero Rodríguez G.
lucgar@eltiempo.com.co
Enviada Especial de EL TIEMPO
Parque Nacional Tayrona

*Invitación de Aero República y la oficina de turismo de Santa Marta. 

Publicación
eltiempo.com
Sección
Viajar
Fecha de publicación
2 de julio de 2008
Autor

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