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| Actualizado hace 8 minutos

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Así construyen 500 hombres los inmensos túneles que transportarán las aguas residuales de Bogotá

Gracias a esa red, en la que la Empresa de Acueducto y Alcantarillado invierte 900 mil millones de pesos, ya no irán directamente a los ríos como hoy.

Antes pasarán por dos plantas de tratamiento (El Salitre y Canoas), lo que permitirá que lleguen un 30 por ciento menos contaminadas.

Comienza el recorrido

-Buenos días-, saluda Édilson, que comenzó a trabajar a las 7 de la mañana, sin saber que ya son las 4 de la tarde.

Dentro del túnel donde él trabaja es posible caminar sin necesidad de encogerse o tener cuidado con la cabeza. En algunos puntos, la altura permitiría que una persona con zancos caminara sin molestia.

A una profundidad similar a la de un edificio de cinco pisos, Edilson y 200 hombres trabajan en la excavación de un túnel que empieza en el occidente de Bogotá, en Fontibón, y termina en Soacha, un municipio en el extremo sur de Bogotá.

Ellos trabajan bajo tierra, haciendo un túnel desconocido para la ciudad, y que lleva por dentro las aguas residuales.

Para bajar hasta ese punto, los hombres utilizan un improvisado ascensor de rejas y se transportan en un vagón de sillas de metal que en media hora los lleva hasta el punto de mayorexcavación, donde permanecerán durante las siguientes 12 horas.

Ellos y otros 300 hombres trabajan en la excavación de tres de los seis interceptores que, unidos, tendrán una distancia como la que se puede recorrer entre Bogotá y Fusagasugá, unos 60 kilómetros.

Una vida como Hombres topo

Esta misión que desde hace un año tienen cientos de hombres que permanecen como verdaderos topos, los ha hecho acostumbrarse a la relativa oscuridad que se vive dentro de los túneles más largos. Algunos intentan seguir su reloj biológico, pero desconocen cuando aún hay la luz del sol.

En esta obra, la tuneladora (una especie de taladro gigante que abre la tierra y con la que se construye la mitad de toda la red) se encarga de sacar el lodo y rellenar de concreto los bordes. La presión que pueden llegar a sentir por trabajar 12 horas en un lugar encerrado, donde deben almorzar en una mesa improvisada y en el que deben limitarse a escuchar a su compañero, se compensa con la pasión que sienten cuando operan esta máquina.

En otros túneles la realidad es diferente. En el noroccidente de la ciudad se excava uno que pasa justo debajo de la calle 80. Allí trabajan 50 obreros que, a punta de pica y pala, han abierto tres pozos de 8 metros de profundidad, y ya atravesaron esta importante vía de lado a lado.

Y aunque aquí la ventilación y la iluminación no resulte un problema durante el día, porque el tamaño de los pozos ayuda a que el aire circule, estos hombres topo sí salen llenos de lodo y algunas veces mojados.

A diferencia de los otros, son ellos mismos los que sacan los residuos -muchos de ellos sanitarios- del suelo. Los empacan en costales y los suben con poleas hasta una volqueta. Y el trabajo no termina ahí porque son ellos mismo los que bajan las grandes tuberías y rellenan con concreto los bordes para fijarlas.

Una forma de vida

Fabián Mendoza trabaja en el túnel de la calle 80 y a pesar de que su overol, sus botas y su casco están manchados por el lodo, su cara tranquila no refleja el duro trabajo que desarrolla de 7 de la mañana a 7 de la noche.

Para Darío Gómez, estar la mitad del día a 8 metros debajo del suelo "es una forma de vida a la que uno se termina acostumbrando".

Por eso, Jorge Enrique Pizano, gerente de la EAAB, dice que estos túneles son más que tuberías que ayudarán a descontaminar el agua. Son, como él mismo afirma, "la troncal silenciosa que se construye debajo de la ciudad. Así como hacen con TransMilenio, nosotros lo hacemos para las aguas residuales y nadie se da cuenta".

Y parece tener razón porque de las dos formas en que trabajan estos hombres (artesanalmente y con tuneladora) no producen vibraciones o ruidos que puedan percibir los vecinos del Tintal o de Engativá.

Al final de la jornada, a los cientos de obreros no les podrá faltar la bendición a Santa Bárbara, la patrona que espera a la salida del túnel y la única que cuida el trabajo de estos hombres topo. El mismo que tendrán que seguir los nuevos trabajadores que se unan a los dos túneles faltantes, uno de ellos el más largo de la ciudad con 11 kms.

Construcción artesanal

Con palas los trabajadores remueven las capas de tierra y van fijando aros de acero para formar los pozos. Al final de la obra, la humedad desintegrará las láminas y solo se conservarán estrechos espacios para su mantenimiento. La excavación horizontal se realiza de la misma manera.


Estos son los túneles en construcción

Tres obras se desarrollan actualmente. Una subterránea y dos que se complementan con zanjas abiertas.

  • Interceptor Engativá-Cortijo: Construido artesanalmente, atravesará la calle 80 y el humedal Jaboque, en el noroccidente.
  • Interceptor Fucha izquierdo: Inicia en la localidad de Kennedy y termina en la de Fontibón. El túnel tendrá 4 metros de diámetro.
  • Interceptor Fucha-Tunjuelo:Con 9,8 kms. es el segundo túnel con mayor longitud del proyecto con tuneladora.

LINA SÁNCHEZ ALVARADO
ESPECIAL PARA EL TIEMPO
linsan@eltiempo.com.co

Publicación
eltiempo.com
Sección
Bogotá
Fecha de publicación
28 de junio de 2008
Autor

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