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69 niños colombianos viajan este domingo rumbo a E.U. en busca de una familia
Estarán cinco semanas en varias ciudades de ese país alojados en hogares familiares que pronto podrían convertirse en sus viviendas permanentes.
Viajan convocados por el programa Sueños de verano, del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar y la Fundación Kidsave, que busca crear vínculos entre familias norteamericanas y niños colombianos para que, en el futuro, puedan formalizar una relación a través de la adopción.
Pero Edna prefiere no ilusionarse para no sufrir una decepción. Ya le pasó el año pasado. Viajó a California junto a su hermanito menor y otros 73 niños, y no encontró lo que buscaba.
Por eso, este domingo, al emprender un nuevo viaje, la ambición de esta jovencita de 15 años está centrada en gozarse las cinco semanas que va a permanecer en Atlanta como unas vacaciones.
De hecho, el primer objetivo del proyecto es que los pequeños disfruten ese viaje como una oportunidad para conocer otra cultura, explica Martha Cristina Salamanca, una trabajadora social que acompañará como chaperona a siete de los 69 niños que van en esta ocasión.
Esta es la quinta edición de la iniciativa, que ya ha llevado a Estados Unidos a otros 250 niños, de los cuales el 83 por ciento han sido adoptados o están en proceso, indica Eugenia Segura, directora de la organización Kidsave en Colombia.
En otros casos, sucede que las familias deciden apadrinar a los menores. "El año pasado les escribieron y les enviaron regalos de Navidad", recuerda Adriana Sánchez, otra chaperona que realiza este año su segundo viaje como acompañante.
Viajan los más juiciosos
Los niños que van están entre los 8 y los 14 años, deben tener un nivel educativo correspondiente a su edad y estar emocionalmente estables. Edna es la mayor del grupo y, aunque emocionada por la experiencia que va a vivir este verano, siente temor de que la familia a la que llega "no se muestre como es".
Sin embargo, todos los hogares receptores en Estados Unidos han sido seleccionados después de pruebas sicosociales que garantizan que el ambiente al que van a llegar los menores está libre de vicios o dificultades psiquiátricas.
Antes del viaje, los niños reciben capacitación sobre la cultura estadounidense y algunas puntadas de inglés para que la convivencia se facilite. A su vez, los miembros de los hogares que los recibirán en New Hampshire, Ohio, Atlanta, Maryland, Austin, New York y Los Ángeles, aprenden costumbres colombianas y repasan español. Y, por si acaso, cuentan con traductores especializados que los asistirán en caso de extrema necesidad.
Además, las chaperonas estarán durante las cinco semanas facilitando el proceso de integración entre los huéspedes y sus anfitriones, que, como en ocasiones anteriores, harán reuniones los fines de semana para que los niños se encuentren e intercambien sus experiencias. Que no son pocas.
Al volver, eso sí, tendrán que adelantar las clases que perdieron. Y mientras tanto avanzarán los procesos de adopción, que tardan entre seis meses y un año, como en el caso del hermanito de Edna que ya a mediados de julio se va para radicarse con la familia que lo acogió el verano pasado.
Carolina Lancheros Ruiz
REDACTORA VIDA DE HOY
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Vida de hoy
- Fecha de publicación
- 27 de junio de 2008
- Autor
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