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En la reparación de las vÃctimas en Colombia, hay que evitar la 'doble victimización'
Mucho se ha hablado en los últimos dÃas del tema de las vÃctimas de los grupos armados en Colombia. Primero fue con ocasión del decreto 1290 del 22 de abril de 2008 y ahora con ocasión de la aprobación en el Senado de la República del proyecto de ley que establece un régimen indemnizatorio para estas.
El debate, válido desde cualquier punto de vista, debe ser no solo polÃtico, sino jurÃdico, asà este último aspecto resulte denso y por lo general reservado a asesores parlamentarios, por los nocivos efectos polÃticos que puede llegar a tener.
La importancia de este punto atiende al respeto de las instituciones jurÃdicas vigentes, provenientes de los más elementales principios del derecho e instituidas con el claro objetivo de la justicia, tanto de la vÃctima como del victimario.
Asiste la razón a los ponentes del proyecto legislativo, cuando afirman que las normas siempre han sido proclives a la protección de los victimarios y no de las vÃctimas; sin embargo, no es esta razón suficiente para que el Estado asuma obligaciones que en estricto sentido jurÃdico no le corresponden y que pueden llegar a generar falsas expectativas a una parte de la sociedad que con más encono ha sufrido los rigores de una guerra cobarde.
Que el Estado asuma reparaciones integrales, como responsable directo de hechos en los cuales no tuvo participación activa o pasiva, no es más que una entelequia que conduce a la creación de ficciones sin soporte alguno y que conllevarán más injusticias.
Con elocuencia se citan ejemplos como los de España y Sudáfrica, para justificar la asunción de obligaciones por parte del Estado, frente a las vÃctimas del terrorismo. Sin embargo, obvian para ello la diferencia sustancial que existe no solo en los motivos polÃticos y el fundamento jurÃdico que condujo a la expedición de estas normas, sino los efectos de estas en la comunidad en general.
No es posible comparar la situación de Colombia con la de España, en donde las vÃctimas mortales de ETA, según las estadÃsticas del Ministerio del Interior, ascienden a 823 y el ingreso per cápita supera por un amplio margen el de Colombia.
Asà mismo, asumir como exitoso el proceso seguido en Sudáfrica no es más que un espejismo, pues el rechazo generado en contra de las vÃctimas, por el alto costo que supuso el pago de las indemnizaciones que por derecho correspondÃan a los victimarios y no al Estado, no solo fue generalizado, sino que amenazó con llevar al fracaso el plan de indemnizaciones propuesto.
Es cierto que se debe propender por un sistema de reparaciones serio en favor de las vÃctimas, pero no lo es menos que el mismo deba ser consecuente con la realidad que se vive en Colombia, so pena de llegar a lo que se conoce como 'doble victimización' y que no es nada diferente de volver a hacer vÃctima a través del rechazo, las falsas ilusiones, el desconocimiento por parte del Estado o cualquier otro medio, a quien ya ha sido vÃctima, en nuestro caso, del horror impuesto por grupos armados ilegales que se abrogaron el derecho de defender a quienes con más fuerza se ensañaron en sus acciones.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Editorial - opinión
- Fecha de publicación
- 26 de junio de 2008
- Autor
- Samuel Serrano
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