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El l铆o de Zimbabue
La crisis en Zimbabue entre el presidente Robert Mugabe y el candidato opositor Morgan Tsvangirai dio un salto con el anuncio, el domingo, de que este se retiraba de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, programada para ma帽ana, y se asilaba en la embajada de los Pa铆ses Bajos. Tras semanas de ataques de los seguidores de Mugabe contra la oposici贸n, la esperanza de una soluci贸n electoral que pusiera fin a esta larga contienda se esfuma.
Como h茅roe de la guerra de independencia, Mugabe es, junto con Nelson Mandela, uno de los 煤ltimos de la generaci贸n de libertadores africanos anticoloniales. Sin embargo, su legado de seis mandatos consecutivos desde que en 1980 tom贸 el poder es la destrucci贸n del aparato productivo de uno de los pa铆ses m谩s pr贸speros de 脕frica, hiperinflaci贸n, una agresiva pol铆tica contra los blancos y una campa帽a represiva contra los opositores, que en marzo lo derrotaron en las urnas, encabezados por Tsvangirai.
Hasta el domingo, esta elecci贸n ten铆a visos de legitimidad, pues la oposici贸n parec铆a decidida a participar. Pero desde que Tsvangirai anunci贸 que no lo har谩, la presi贸n de Occidente sobre Mugabe -que tard贸 semanas en reconocer el evidente triunfo de la oposici贸n en esa primera vuelta- ha ido creciendo. Ya Francia dijo que no reconocer谩 la elecci贸n en las condiciones actuales, y probablemente otras potencias la seguir谩n, as铆 como la ONU. En el camino a la segunda vuelta, que intenta manipular en su favor, Mugabe ha hecho todo lo posible para borrar a la oposici贸n del paisaje electoral, contando, en no poca medida, con la complicidad del gobierno de Sur谩frica (la potencia regional), por su pasado independentista. El problema es que, con su ol铆mpico desconocimiento del resultado electoral de la primera vuelta y sus ataques contra la oposici贸n, este apoyo empieza a erosionarse.
Lo que est谩 ahora en cuesti贸n es lo que pasar谩 despu茅s de las elecciones del viernes. Como candidato 煤nico, Mugabe va a enfrentar un un谩nime rechazo internacional, si decide, como parece, hacer los comicios. Los pa铆ses africanos tampoco parecen dispuestos a mirar hacia otro lado. La cuesti贸n es si una 'transici贸n' -que garantice al viejo l铆der una salida digna y la seguridad de que no ser谩 juzgado por corrupci贸n u otros cr铆menes- puede imponerse en un ambiente tan polarizado. Al punto en que han escalado las cosas, esto no ser谩 nada f谩cil.
- Publicaci贸n
- eltiempo.com
- Secci贸n
- Editorial - opini贸n
- Fecha de publicaci贸n
- 25 de junio de 2008
- Autor
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