Pediatra manizaleño volverá 'Machos Afectivos' a los ecuatorianos

Pediatra manizaleño volverá 'Machos Afectivos' a los ecuatorianos

Algunas de las corbatas con motivos infantiles que casi siempre luce en Manizales el médico pediatra Carlos Alberto Montoya, estarán durante este jueves y viernes en Riobamba (Ecuador).

24 de junio de 2008, 05:00 am

Allí el creador de la experiencia Machos Afectivos liderará el Primer seminario internacional 'La ternura cura', que hace parte de la Primera jornada ecuatoriana de machos afectivos contra el maltrato infantil y la violencia intrafamiliar: el reto de la paz a través del afecto.

"Tengo 10 corbatas de ese tipo, que me han regalado la Unicef, colegas, amigos y pacientes. Voy a llevar cuatro, pero lo más importante es que vamos a exportar afecto al hermano país", dijo Montoya, quien partirá este miércoles hacia Ecuador con la psicóloga Luz Nancy Rodríguez.

La Primera jornada ecuatoriana de machos afectivos es organizada por el Instituto Nacional del Niño y la Familia (Innfa) de Ecuador y la Red contra el maltrato infantil de Manizales, de la cual hacen parte Montoya (que es su director) y Rodríguez.

"En estos momentos tan difíciles de las relaciones entre los dos países, nuestro objetivo es hermanar a los machos colombianos con los machos ecuatorianos", explicó el médico de 48 años, el único "afectologo" que hay en Colombia, reconocimiento que le dio la Asociación afecto contra el maltrato infantil de Bogotá por sus 20 años de trabajo por la defensa de los niños.

Montoya, nacido en Riosucio, en el occidente de Caldas, creó hace seis años la experiencia Machos Afectivos, con la que ha recorrido las que él llama "zonas rojas machistas" del país, como las Costas Atlántica y Pacífica, Llanos Orientales, Antioquia, Bogotá y el Eje Cafetero, entre otras.

Allí ha logrado que 5 mil hombres hagan el juramento de Machos afectivos. También ha llevado esta experiencia a ciudades de Estados Unidos, Guatemala y ahora Ecuador. El símbolo de Machos afectivos es un gorila, macho obviamente, que alza tiernamente una de sus crías.

Los hombres -afirmó Montoya- padecemos de 'estreñimiento emocional', nos cuesta expresar nuestros sentimientos y por eso acumulamos rabias que muchas veces explotan en violencia contra la mujer y los niños.

El machómetro

Montoya no sólo pondrá a hombres ecuatorianos a leer los once compromisos del juramento de Machos Afectivos, también los pondrá a llenar una encuesta de 30 preguntas que él denomina el Machometro. ¿Lava sus pantaloncillos?, ¿Comparte el control del televisor? ¿Respeta la decisión de su pareja de no hacer el amor en el momento en que usted más lo desea?, son algunos de los interrogantes con los que Montoya busca generar un espacio de reflexión frente a los hombres, sus parejas y la cultura machista.

Cada pregunta tiene tres opciones de respuesta, sí, a veces y no. Si la mayoría son sí, el encuestado saca tarjeta verde, es un Macho Afectivo, si es a veces, tarjeta amarilla, puede cambiar su machismo, y si es no, tarjeta roja, debe preocuparse.

La encuesta la puede llenar una mujer pensando en su 'parejo' y después puede mostrarle la tarjeta que sacó y comentar con él la experiencia.

"En Sudamérica podemos transformar el machismo en actos afectuosos para disminuir sus acciones violentas a nivel social y familiar", dijo convencido Montoya.

MANIZALES