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Proyecto de vivienda brinda a desplazados la oportunidad de tener un hogar en Tumaco
Con él se benefician 192 familias, entre las cuales el 83 por ciento son mujeres (en su mayoría cabezas de familia). En Colombia 1.500 donantes individuales apoyan la causa.
"De África viene mi piel, pero Colombia es hoy mi país; Tumaco es mi ciudad e Imbilí, mi casa", expresaron niños en condición de desplazamiento a representantes internacionales de la Fundación Plan quienes los visitaron la semana pasada.
El motivo fue conocer la construcción de los barrios Imbilí I y II, un proyecto de vivienda para 192 familias desplazadas que gerencia Plan (Fundación que trabaja por el mejoramiento de las condiciones de vida de niños y niñas en el mundo). "Serán más de 1.100 personas beneficiadas", asegura Martha Espinosa, coordinadora de Plan en San Andrés de Tumaco, Nariño.
Espinosa expresa que "no solo son las cosas materiales lo que reconstituye el derecho sino que hay que recuperar la vida, la esperanza y la ilusión de seguir vivos".
José Gilberto Ibarbo es uno de los beneficiarios del proyecto. "Salí desplazado de la parte de Barbacoa, de un pueblito que le llaman La raspadura, allá vivíamos en paz mi persona y mi mamá. Un día los uniformados nos dijeron que teníamos que alejarnos de ahí, sino pues nos mataban", cuenta.
"Y llegaron haciendo... se dice... desastres, entonces nosotros agarramos lo que pudimos, nos embarcamos en una canoa y no teníamos ni plata, nada. Salimos de allá y a la primera parte que llegamos fue a El chimbuzá...", narra Ibarbo.
Dos veces por semana él y sus futuros vecinos contribuyen en la construcción de las viviendas y el resto de la semana lo dedica, según cuenta, a rebuscar para su comida y familia.
"Ayudamos a los trabajadores a pasar ladrillos, arena, tubería, agua, tablas...", dice Luz Emir Quiñones, ella fue desplazada hace 5 años con su esposo y tres hijos (de ahora 3, 7 y 13 años). Desde eso han vivido en arriendo en Los Ángeles, Tumaco.
Luz Emir tiene un negocio de fritanga y con eso subsiste, sus dos niños mayores están estudiando. "Estoy contenta porque voy a tener mi casita donde ampararme con los hijos, eso es una alegría muy grande pa' uno que no tenía en donde vivir", dice.
Por su parte, José Gilberto se dedica a 'conchar': "cojo las conchas y las vendo", explica. O hace asuntos varios porque cuenta que es difícil conseguir trabajo y que en los almacenes no hay vacantes, entonces "toca lo que salga, pero eso no da para lo que uno aspira llegar a ser, por eso uno tiene que ponerle fuerza y voluntad a las cosas para poder seguir adelante".
Su madre murió hace 4 años, recién llegaron desplazados. Hace poco conoció a Carmenza Moreno, ella tiene dos hijos y él también tiene dos, actualmente viven todos juntos en arriendo y están a la espera de la entrega de su casa propia.
"Por el hecho de que uno salga desplazado de alguna parte nunca debe perder las esperanzas, porque siempre habrá un sitio donde lo puedan acoger", concluye.
Ese sitio para él fue Tumaco y las organizaciones que harán realidad su nueva casa son el Banco Agrario, Acción Social de la Presidencia de la República, la Alcaldía Municipal de Tumaco, la OIM, Programa Adam y la Fundación Plan.
"La vivienda es solo una parte, lo más importante es la construcción de comunidad, todos los proyectos paralelos, niños y niñas líderes de su propio desarrollo", expresa Gabriela Bucher, directora de Plan en Colombia.
Esta fundación no solo apoya en la gerencia de proyectos de vivienda como en este caso, sino que ayuda a los tumaqueños a combatir graves problemáticas como la del analfabetismo (la tasa nacional es de 15 por ciento y en Tumaco supera el 20), la violencia intrafamiliar, la cantidad de embarazos no deseados y de menores de edad.
Ser el municipio con más homicidios en Nariño es otro aspecto por solucionar y las fumigaciones que se hacen con el propósito de acabar los cultivos ilícitos están afectando también los lícitos, y no solo eso sino el agua de los ríos y los mariscos que consumen los habitantes.
El punto a favor en esta lucha es que no solo los funcionarios, sino la comunidad, han trabajado con mucho compromiso.
El director de Plan a nivel international, Tom Miller, quien conoce 64 de los 66 países en los que trabaja su organización, afirma sentirse muy satisfecho de ver cómo la comunidad en Tumaco se involucra con su bienestar.
"El brillo en los ojos de los niños es uno de mis indicadores para saber que en Tumaco las cosas funcionan", dice después de conocer de cerca presentaciones, bailes y diferentes expresiones culturales de esta población.
Para él no se trata de entregar cierta cantidad de casas, sino de empoderar a la gente, que tomen control de sus vidas, que quienes tienen recursos ayuden a los que no a aprender habilidades para adquirirlos.
"Vemos que los jóvenes que han sido atendidos y educados tienen un pensamiento diferente, tienen metas y objetivos para sus vidas", afirma el alcalde de Tumaco, Neftalí Correa Díaz.
Cuando pequeño, él fue uno de los niños que aprovechó la intervención de la Fundación Plan en Cabo Manglares, en la frontera con el Ecuador donde nació.
Por eso quiere apoyar la reconstrucción del sentido de comunidad de estas familias, con preparación en teatro, interpretación cultural, didácticas, manualidades, convivencia intrafamiliar y nuevas alternativas productivas, entre otros proyectos.
"Acá lo más grande y lindo que tenemos es la población", comenta el alcalde. Los mismos que estarán a la espera de que todas las entidades encargadas de terminar la construcción de sus barrios cumplan con las fechas prometidas y les permitan la tranquilidad de tener nuevamente un hogar antes de que termine este año.
Es posible ser donante recurrente de la Fundación Plan con 20 mil pesos mensuales. Informes: www.plan.org.co
Beatriz García Nova
Especial para El Tiempo
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Vida de hoy
- Fecha de publicación
- 20 de junio de 2008
- Autor
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