Reynel Leyva y Adolfo Reyes son una pareja colombiana que vive en España desde hace once años y quiere adoptar un hijo. Un niño que tendrÃa que dar doble regalo del DÃa del padre.
Semejante deseo, que para muchos gay no pasa de ser un sueño, para ellos se puede convertir en realidad. De hecho ya comenzaron los primeros pasos legales, en una de las escasas sociedades que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo.
"Lo primero que van a hacer es casarse para comenzar los trámites", explica Marta Leonor Rivera, abogada colombiana que los asesora. "Tener la nacionalidad española les facilitará la adopción, incluso en Colombia", agrega.
Al margen del proceso legal, Reynel Leyva y Adolfo Reyes cuentan con el ingrediente más importante para ser padres. "Tenemos una capacidad enorme de brindar cariño y transmitir buenos sentimientos", explica Adolfo. .
Ellos saben que existen resquemores frente a la posibilidad de que dos personas gay puedan ser padres. Sin embargo, eso no los desanima. "La clave está en explicarle al niño la situación desde pequeño y hablar con sinceridad", agrega Reynel.
El final de un camino.
Adolfo y Reynel tomaron esa decisión tras 18 años de relación. Se conocieron en 1990, en una discoteca de Cali. Adolfo, que es economista y administrador de empresas, le aconsejó a Reynel estudiar en el mismo centro donde él impartÃa clases.
DecÃan que eran padre e hijo, algo creÃble dado que Adolfo es 23 años mayor que Reynel. A esa "telaraña de mentiras", dice Reynel, se sumó una situación profesional complicada porque Adolfo tuvo que trabajar en un cargo que no se correspondÃa con su experiencia e intereses. Mediante una hermana de Reynel que vivÃa en España los dos terminaron en este paÃs.
Tuvieron desde el principio el apoyo de la familia de Reynel. "Mi mamá siempre decÃa que no importaba que yo fuera gay; que lo importante es que fuera buena persona y útil a los demás". Para Adolfo fue otra cosa. "Mi mamá murió sin conocer mi verdadera condición sexual", dice.
Comenzaron una nueva vida con la decisión de mostrarse como son. "Empecé lavando platos en un restaurante donde Reynel era camarero", cuenta Adolfo. Fue el primero de una serie de trabajos en los que no les ayudaron a regularizar su situación.
Luego llegaron a Minabo, un local de comida japonesa ubicado en ChamberÃ, un barrio madrileño con restaurantes elegantes y agradables.Trabajaron durante algún tiempo como empleados de Marcela y Santiago Segura, su socio, uno de los humoristas, actores y directores más conocidos de España.
Un incendio de madrugada quemó buena parte del restaurante y se vieron obligados a cerrarlo durante un tiempo. La actitud comprensiva de Reynel y Adolfo llevó a los dueños a ofrecerles una participación. Asà se convirtieron en socios de Torrente, un simpático personaje de ficción que dio fama a Segura.
JUANITA SAMPER OSPINACORRESPONSAL DE EL TIEMPOMADRID
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