La agonía estuvo 'salpicada' de hechos folclóricos: tres hombres con máscaras de Teodolindo fueron al recinto, pero la Policía los sacó.
Por falta de quórum murió ayer la reforma política que pretendía sancionar, con la pérdida de curules, a los partidos involucrados con grupos armados ilegales. La votación final en la Comisión Primera del Senado fue de 8 a favor y 2 en contra. Se necesitaban 11 votos para hacer el quórum.El gobierno del presidente Álvaro Uribe, que la propuso hace más de un año, irónicamente la hundió.La 'silla vacía', un castigo que algunos aliados del Gobierno promovieron para darle legitimidad al Congreso y alejar de la política a quienes pactaron con los violentos, fue la causa de muerte.En varias oportunidades el ministro de la política, Carlos Holguín, admitió que la 'silla vacía' abría un agujero para que la coalición de Gobierno perdiera sus mayorías.De los 65 congresistas vinculados judicialmente al escándalo de la parapolítica, 55 militan en los partidos de la coalición. Diez son liberales.El forcejeo entre la oposición (Partido Liberal y Polo Democrático) y el uribismo, ayer, se mantuvo hasta el último minuto. Aunque la oposición no tenía los votos suficientes en la Comisión Primera para aprobarla, sí forzó a los uribistas a hacer el quórum para intentar el debate, durante algunas horas.Gracias a un recurso formal, la oposición logró habilitar a cinco senadores que se habían declarado impedidos para votar el proyecto, negándoles su petición, lo cual impidió que la iniciativa se ahogara en la mañana.La presidenta del Congreso, Nancy Patricia Gutiérrez, en atención a las recomendaciones de su jefe político, Germán Vargas, inclusive canceló la sesión plenaria de la tarde para facilitar el debate.Frente a ese hecho, el Gobierno, a través de su ministro del Interior, Carlos Holguín, volvió a pedir de frente a sus aliados votar en contra de la iniciativa.Hacia las 4 de la tarde comenzó el debate de la reforma y la oposición insistió en que si era derrotada que fuera de cara al país, como en efecto ocurrió.Este singular 'velorio' de la reforma política, cuya muerte fue anunciada desde la semana pasada, cuando el presidente Uribe advirtió que parte de su contenido afectaba la seguridad democrática, estuvo salpicado por hechos folclóricos.Un ciudadano llevó una corona mortuoria de 16 rosas en la que se podía leer "Que en paz descanse la reforma política", que le provocó un disgusto al Ministro del Interior.Además, tres ciudadanos con máscaras de Teodolindo Avendaño -el ex congresista vinculado a la 'Yidispolítica'- intentaron colarse entre las barras con carteles que decían: "Ni cohecho, ni reelección; sí a la silla vacía", pero fueron sacados a empellones por la Policía.
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