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Quito ofrece amabilidad a los turistas colombianos para que se sientan "como en casa"

La capital ecuatoriana, declarada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad, le ofrece pasado y presente, rumba y reflexión, cultura y diversión en un solo lugar.

Sin importar los roces diplomáticos y los escándalos políticos entre Colombia y Ecuador, la verdad es que la cordialidad de los ecuatorianos con los colombianos sigue intacta. Esto se refleja en la gente del común, que prefiere ignorar el tema y más bien estrechar cada vez los lazos de amistad y las relaciones comerciales que los han unido por décadas. Por eso, cuando se llega a Quito, una de las frases que más se escucha es "siéntase como en casa". La dicen desde las mujeres de la Policía en los cubículos de migración en el aeropuerto, que con una sonrisa reciben el pasaporte y dan un sincero "bienvenido".

El recorrido por esta ciudad debe empezar bien temprano en el Centro Histórico. La primera y muy necesaria escala, según el presupuesto, es un restaurante o una cafetería cerca de la Plaza de la Independencia -rodeada por el Palacio Presidencial, Arzobispal y el Municipal-. La idea es tomar un desayuno bien 'tableao' que de las energías suficientes para estar muy vital durante un recorrido por las riquezas históricas, culturales y religiosas. La variedad va desde empanadas, pastelitos o panes dulces y de sal, jugos o cerveza fría, como algunos lo prefieren, hasta el famoso ceviche de camarón o de langostinos. De todas formas su costo no será mayor a los 10 dólares. Llenos de energía, es el momento para visitar algunas de las 40 capillas y templos, con sus sobresalientes cúpulas. No deben quedar por fuera el de Santo Domingo y el de la Compañía de Jesús, construido entre 1605-1765, cuya fachada es en piedra. Es una de las más notables huellas de la arquitectura jesuita. Está bañada en oro desde la puerta hasta la bóveda. Por su tradición, este sitio es muy apetecido para las ceremonias religiosas. Si se quiere casar allí, este año ya no lo podrá hacer. El cupo está lleno, por lo que hay que pedir turno con meses y meses de anticipación. Los 16 conventos, con sus claustros, como el de La Merced, construido sobre ruinas, también amerita parte del recorrido. Y hay 12 museos, como el María Augusta Urrutia, donde apreciará invaluables objetos cotidianos y la arquitectura de los siglos XIX y XX. Dejando de un lado la historia, en unos cuantos minutos podrá ir a la Ciudad Moderna, centro financiero y comercial de Quito, donde se refleja el desarrollo que ha tenido la capital. Es su cara de progreso. Un lugar obligado es el Museo Guayasamín y Capilla del Hombre, "hecha por el hombre para el hombre", construida por el maestro quiteño Oswaldo Guayasamín, quien regaló lo mejor de sus pinturas, esculturas y murales, donde refleja "las crueldades e injusticias de una sociedad que discrimina a los pobres". En el centro se mantiene encendida una antorcha, porque, como él decía, "siempre voy a volver, mantengan encendida una luz". De hecho, sus restos están sepultados debajo de un árbol en las afueras de la casa. Tanto el Gobierno como el sector privado se han dado a la tarea de invertir en el turismo ecuatoriano. Cristina Guerrero, directora de la Corporación Metropolitana de Turismo de Quito, asegura que además se han hecho alianzas con las aerolíneas Aerogal y Avianca para incrementar el número de visitantes. Gabriela Sommerfeld, presidenta de Aerogal, cree que se debe seguir invirtiendo en el turismo entre Colombia y Ecuador, que cada vez más está acercando a las naciones; por ello, incrementarán los vuelos diarios desde Bogotá y Medellín hacia Quito. La Mariscal, comida y rumba Al final de la tarde, Quito se ilumina y el llamado para ir a la rumba no da espera. Jóvenes y adultos se dan cita en La Mariscal, un complejo similar a la Zona Rosa de Bogotá, con variedad de restaurantes y discotecas. Allí todos los días hay un motivo para ir de fiesta, por lo que los lugares siempre están copados. Este centro, que hace unos años eran calles donde se daban cita la prostitución y la drogadicción, fue recuperado por los comerciantes del sector y el Gobierno local. Restaurantes de comida fusión, típica y hasta rápida se encuentran por todas partes. Alejandro Parra, un joven colombiano, es uno de los mayores impulsadores de la comida fusión, con su restaurante El Atrio. Y es que allí los meseros parecen monjes. Bebidas de todas las clases y vinos de las mejores cosechas están en el menú, al igual que 'arriesgados' platos como el salmón en chocolate."Los visitantes son de todas partes del mundo y lo que más les llama la atención es la variedad de comida y bebida. La atención entre ecuatorianos y colombianos siempre los hace volver y recomendar", dice Alejandro, quien vive aquí desde hace cuatro años. Intentó montar su local en Bogotá, pero por los altos costos prefirió quedarse en Quito. Las discotecas, con cover que va entre los 5 y los 10 dólares, ofrecen variedad musical. Una de las más concurridas es Mad, música electrónica y atendida por el suizo Hervé Früh. "Los jóvenes siempre tienen una excusa para rumbear -dice-, Quito es una ciudad nocturna y de mucha rumba". Para los más clásicos también hay discotecas con cómodos sofás.

15 minutos por lo alto Para disfrutar y ver a Quito desde las alturas hay que hacer un viaje en teleférico al cerro Cruz Loma, a 4.050 m.s.n.m. Está en las inmediaciones del volcán Pichincha. Es un recorrido que puede tardar 15 minutos. Ya arriba y con frío, se puede disfrutar de un café colombiano en el Café Tostion. A unos pasos, la comida obligada es una mazorca quiteña. Al día siguiente, el plan es ir a la Mitad del Mundo, a 13 kilómetros del norte de Quito. Es el sitio exacto en el que el planeta se divide entre los hemisferios Norte y Sur. Además del monumento que fue construido allí, guarda la historia de los primeros científicos que fueron hasta este punto de la Tierra para verificar que era efectivamente su ombligo. Y por supuesto, a cualquier hora se ven turistas de todas partes del mundo, convirtiéndose literalmente en una Babel. Cuenca, histórica e innovadoraDesde Quito, en un vuelo, de 45 minutos, se llega a Cuenca, la tercera ciudad de Ecuador, también Patrimonio Cultural de la Humanidad. Fue la antigua segunda capital del Imperio Inca. En su centro se encuentran importantes vestigios históricos: museos e iglesias antiguas, como la Catedral de la Inmaculada Concepción, una de la más grandes de América, y otras más que datan de la época de los siglos XVI y XVII. Sus calles adoquinadas y casas con fachadas de estilo republicano dejan ver las influencias europeas con balcones y cielorasos tallados. Está bañada por cuatro ríos: Tomebamba, Yanuncay, Tarqui y Machángara. Además, cuenta con el Parque Nacional El Cajas. Y, por supuesto, tiene una historia más atrás de la Conquista, que se manifiesta, entre otras cosas, en la artesanía y la orfebrería. No se lo pierda En el recorrido por esta ciudad no se puede perder un novedoso bar llamado Prohibido Centro Cultura. Tras pasar su puerta, en el piso aparece una especie de bóveda con restos en el fondo. El sitio está dividido por salones, en uno de los cuales, al lado de una mesa de billar, hay un cajón fúnebre sin tapa para el que se quiera acomodar allí. Su decoración hace alusión al misterio y a la muerte, y aunque su ambiente despierta un cierto temor por lo que pueda suceder en la noche de rumba, su dueño dice que lo único que hay es diversión, rumba, trago y música alternativa. Divertido. Vale la pena.

Si usted va.

El pasaje por Aerogal de Bogotá a Quito cuesta 320 dólares (unos 560.000 pesos), para una estadía de máximo 30 días, en temporada baja. En temporada alta sube a alrededor de los 602 dólares.

Los precios incluyen IVA, y no incluyen impuestos de salida o entrada al país. Hay dos vuelos diarios que salen desde Bogotá a las 8:40 a.m. y a las 8:40 p.m. y desde Quito, a las 6:45 a.m. y a las 6:45 p.m.

El viaje dura poco más de una hora.

El gobierno ecuatoriano actualmente solo exige a los colombianos portar el pasado judicial, el pasaporte y el tiquete de regreso, para ingresar a Ecuador.

Una carrera mínima en taxi está entre dos y tres dólares, aunque este servicio nunca sobrepasa la tarifa de los 12 dólares.

La temperatura es muy similar a la de Bogotá (unos 15°C en promedio).

JAIRO FIDEL LOZANO ENVIADO ESPECIAL DE EL TIEMPOQUITO (ECUADOR)

Publicación
eltiempo.com
Sección
Vida de hoy
Fecha de publicación
4 de junio de 2008
Autor

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