La mujer que le cambió la cara a la muerte

La mujer que le cambió la cara a la muerte


2 de junio de 2008, 05:00 am

 "En muchas ocasiones nadie se acuerda de Catalina Velásquez, pero a la que jamás olvidan después de que paso por un auditorio o un cementerio, es a 'La reina de los cementerios' o a 'La sepulturera' y a mí me encanta que me recuerden de esa manera". Y no es que esta mujer haya trabajado enterrando muertos. Fue quien le cambió la imagen al Cementerio de San Pedro, de su natal Medellín.

Hace algunos años, esta arquitecta, experta en patrimonio y especialista en gestión y políticas culturales de la Universidad de Girona (España), transformó ese camposanto en un espacio cultural. "Con ese proyecto tuve la posibilidad de romper un paradigma a través de programas de apropiación social como 'Las noches de luna llena', 'Me muero por jugar', el concurso para los vendedores de flores, 'Floristeros del más allá', y muchos más que les enseñaron a los paisas a valorar la vida desde la muerte", cuenta Catalina. Pero sus logros no se quedaron ahí. Debido a que el proyecto del Cementerio de San Pedro es pionero en Iberoamérica, Catalina recorre el mundo transfiriendo dicha experiencia y desarrollando proyectos relacionados con la muerte. Además, estudia finanzas para no financieros y se está especializando en desarrollo y marketing territorial en la Universidad Externado de Colombia.

Por si fuera poco, está trabajando en dos sueños: el proceso de consolidación y transformación de la única facultad de Estudios del Patrimonio Cultural del país, en la Universidad Externado, y en un proceso de gestión para cambiar no solo la imagen del territorio antioqueño, sino también la manera de habitarlo. "Gestiono el proyecto más grande de arquitectura en tierra que se esté construyendo en América Latina -asegura-. Como soy una tejedora, uní los hilos de la Fundación Tierra Viva con los de la Empresa de Vivienda de Antioquia, para llevar al territorio el proyecto de Vivienda de Interés Cultural, a través del cual se están recuperando técnicas constructivas ancestrales (en materiales y diseño), soportándose, desde luego, en la tecnología actual".

En pocas palabras

El mejor momento del día: "La noche". La definen... "Como una mujer apasionada, persistente y muy aguda". El mejor plan: "Una reunión en torno a una buena mesa y cocinar para los amigos".

POR CAROL ESPITIA