Salió de las calles del Cartucho, donde las drogas lo estaban consumiendo y desde hace cuatro años cuenta las historias de la Plaza de BolÃvar con un toque callejero único.
"Un dÃa llovÃa y yo fui a comprarme un paraguas -cuenta-. Se lo ponÃa a los señores del Capitolio para que no se mojaran, ese era mi trabajo. En esas empecé a darme cuenta de que entran muchos turistas, de todas partes del mundo, y que ninguno sabe nada de las cosas de aquÃ"."Empecé a averiguar cosa por cosa: que el Palacio Liévano es de estructura francesa, que el Capitolio se llama 'el enfermo de piedra', porque su construcción duró 75 años, y que lo hizo Tomas Reed".Para completar sus conocimientos, duró dos dÃas detrás de uno de los guÃas oficiales del Instituto de Turismo, para poder oÃr y aprender las historias que el funcionario les contaba a los visitantes. "El guÃa iba con un poco de españoles y me les pegué detrás. Los españoles ya iban asustados, entonces un policÃa me preguntó: '¿usted que hace ahÃ?'. Pues quiero aprender, le respondÃ. El guÃa intervino y me dijo: 'Entonces camine conmigo'. En dos dÃas aprendà todo, porque Dios me dio una gran memoria, algo que no le da a todo el mundo". Asà empezó. Se le acercaba a los potenciales clientes de la plaza. Muchos lo rechazaban al principio, pero otros terminaban rodeándolo, oyéndole sus historias. "Al final del recorrido les doy una foto de premio, que es prohibida. Es en la casa del Presidente".'El profe' ya es una celebridad Dos extranjeros que observaban con atención la fachada del Capitolio en la Plaza de BolÃvar, se llevaron tremendo susto cuando se les acercó.Estaban a punto de echarse la mano al bolsillo, cuando lo escucharon hablar. "Ese que ustedes están viendo es Tomás Cipriano de Mosquera, que fue presidente de Colombia cuatro veces. Y esos animales que están encima son las famosas gárgolas".A los pocos minutos Carlos Eduardo RodrÃguez, más conocido en como 'el Profe', ya tenÃa 12 personas a su alrededor."Yo soy el mejor guÃa, el internacional", dice este hombre de ojos azules, barba canosa y mal trajeado.Manuelita, la que más gustaPara RodrÃguez, los mejores turistas del mundo son los españoles, los mexicanos y los venezolanos. "Son muy buenos porque no lo desprecian a uno. Los más tacaños son los japoneses", cuenta.De todas sus historias, la que más les gusta a los turistas es 'La noche septembrina de Manuelita Saenz'. "Fue el 25 de septiembre de 1828. Manuelita estaba en el balcón y se dio cuenta de que venÃan a matar a BolÃvar. Se metió al Palacio San Carlos y le dijo: 'Papito, deme el último pico y ábrase que lo van a matar'. Entonces la gente suelta la risa".RodrÃguez no cobra por su trabajo, vive de las propinas que le dan sus clientes, alguno de ellos muy importantes. "Una noche dormÃa y vi llegar 10 camionetas con 40 guardaespaldas. Nadie le supo decir al embajador que lo que hay en la cornisa del Capitolio son gárgolas.Y cuando yo fui a decirle se me vinieron dos tipos encima. Pero el embajador alcanzó a oir y les dijo que me dejaran hablar. Les di tremenda cátedra. Cada escolta me dio mil pesos. Y el embajador me dio 20 dólares". Hoy RodrÃguez habla con orgullo de su trabajo, y a todo el que se le atraviesa le cuenta que ya está en Internet."Un señor vino de Nueva York y me lanzó al Internet. Mi página es www.youtube.com. Sale mi foto y navego por 12 minutos. Me han visto en México, Alemania, Suiza, en todas las partes del mundo".ESTEFANIA COLMENARES H.REDACTORA DE EL TIEMPO
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