'En Libano se come carne de cadaver'
No cuenta con vigilancia y control de alimentos, muchos de los cuales se manejan incumpliendo las normas ambientales.
"Estamos comiendo carne de cadáver", asegura Hugo Rodríguez, ex funcionario de saneamiento ambiental de Líbano.
El miedo de toda la población es que de persistir la falta de vigilancia y control de alimentos, se presente una emergencia de enfermedades como la brucelosis, la leptospirosis, intoxicación alimentaria, enfermedades diarréicas, bacterias y hongos en la piel.
Transcurridos cinco meses desde que comenzó el año, la Secretaría de Salud Departamental aún no contrata con el Hospital Regional del Líbano para que la oficina de saneamiento ambiental, proceda a la vigilancia y control sanitario de la distribución y comercialización de alimentos y de los establecimientos gastronómicos, así como del transporte asociado a dichas actividades.
Para Rodríguez, el problema se agudiza porque el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima), con sede en Neiva, contratado para ejercer el control sobre el matadero municipal, la procesadora de quesos, fábricas de salchichón y café, y los trapiches paneleros, no asume la responsabilidad otorgada por la ley desde el año anterior.
"Como no existe vigilancia, estamos comiendo carne de cadáver vacuno y no magna sencillamente porque no hay control sanitario en el matadero y la carne no alcanza a tener el proceso de maduración para su consumo", afirma Rodríguez.
Disposiciones del gobierno nacional obligan a que mataderos y expendedores deban mantener la carne en refrigeradores y prohíben "colgarla", para evitar la contaminación y polución del medio ambiente.
Pero este requisito no se cumple, pese a que desde el 15 de agosto del 2007, las autoridades sanitarias dieran un plazo prudencial para que matarifes y expendedores cumplan con la norma de exhibir las carne en vitrinas con vidrios panorámicos.
Además, no existen inspecciones antemortem y postmortem en el ganado sacrificado que en el Líbano, en promedio, es de 120 y 130 reses, y entre 50 y 60 porcinos semanales.
La situación preocupa a las autoridades municipales que esperan de la Secretaría de Salud Departamental la firma del contrato para proceder a operar sobre el sistema de vigilancia de alimentos y materias primas sin generar traumatismos en el comercio.
El decreto 1.500 debe regular
El sacrificio de ganado en medio de precarias condiciones de higiene será controlado por el Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) mediante este decreto.
Este obliga a los municipios a cumplir la reglamentación sanitaria para la inspección, vigilancia y control de la carne y sus derivados utilizados en el consumo humano.
Se vigilan las buenas prácticas de operaciones sanitarias antes y después del proceso de sacrificio del ganado.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Otros
- Fecha de publicación
- 16 de mayo de 2008
- Autor

Miembro de
Miembro de