Las familias no se reponían aún del invierno pasado. En esta población viven medio año entre las aguas y el otro apurando los cultivos para sobrevivir los infortunios que dejan las crecientes.
"Apenas 'barrejovee' (crezca) de nuevo el río, estamos jodidos otra vez", dice Enedis Rodríguez, una campesina de 42 años. Hace unos cinco días se metió a su parcela con el agua hasta el cuello para tratar de salvar lo poco que no alcanzó a arrebatarle el río Cauca de su media hectárea sembrada de maíz. "Ahí se fueron todos mis ahorritos, carajo", dice desolada.Aristides Noriega, de 70 años, hombre de machete y sombrero, de surcos en la frente y pocos dientes, también se 'malaya' de su suerte. "Tres meses cuidando el cultivo, comiendo a distiempo (sic) para atender ese bendito maíz y el río lo acabó todo en horitas", dice. Las aguas le echaron a perder tres hectáreas sembradas de maíz. "El río se fue 'desbarrancando' hasta que ahogó toda la tierra. Me quedé sin semilla y sin sitio para cultivá (sic)", cuenta.
El río Cauca volvió a romper dique hace unos 15 días en el corregimiento de Puerto Venecia, en la región conocida como El Corcovado y anegó a 10 corregimientos, de los 20 que tiene este municipio ubicado en la zona de La Mojana bolivarense. El jarillón ubicado en la finca 'El Calvario' cedió y las aguas crecieron 1,5 metros aproximadamente. Es una inundación devastadora por culpa de un invierno ajeno. "Esto es apenas un aviso de lo que va a venir, porque por aquí no llueve todavía con fundamento", dice el Secretario de Obras de Achí, Pedro Galvis.
El desbordamiento del Cauca tuvo origen en la ola invernal en Antioquia. Los torrentes en esos lares aumentaron los caudales del río y la zona de El Corcovado casi desaparece, otra vez. "Apenas llueve en las cabeceras del Cauca, nosotros nos hundimos", dice Giovanni Serpa, otro damnificado del corregimiento de Boyacá, donde 37 viviendas quedaron tapadas por el agua. En esta primera embestida del Cauca se han perdido unas mil hectáreas de arroz, 700 de maíz y unas 5 mil cabezas de ganado están siendo desplazadas a tierras altas, según los cálculos preliminares que maneja la Alcaldía de Achí.En las calles del pueblo, donde el río aún no se mete, los campesinos secan el maíz para venderlos un 50 por ciento menos de su precio en el mercado de Magangué. Algunas familias duermen en albergues improvisados en escuelas, mientras otras se resisten y acomodan hamacas o hacen cambuches cerca de ellas. El hambre y las enfermedades se propagan. Los sueños de una bonanza parecen esfumados. Y es que los precios de venta del maíz, el arroz y otros productos agrícolas mejoraron este año. Hace tres años un bulto de arroz era vendido por 20 mil pesos. Por estos días, ese mismo bulto cuesta casi el doble, unos 40 mil pesos. "Llevamos 15 días fregados, los hombres no tienen dónde trabajar porque no hay tierras. Los niños y las mujeres estamos tumbadas con las fiebres y los dolores en los huesos, por aquí poquito es el que está parado (sic)", dice Milagro Meneses, una madre comunitaria. Sus hijos llevan dos semanas comiendo mangos para mitigar la hambruna y están llenos de granos en los brazos y afectados por la gripe.
Tempestad en Cali Una tempestad inundó ayer cerca de 15 barrios de Cali y puso en interrogantes el sistema de drenaje de aguas lluvias. Los vecinos dicen que esa red no opera en forma debida, mientras que las autoridades sostienen que eso se debe a la cantidad de basuras que le arrojan a diario."El agua subió hasta la cintura dentro de la casa", se quejaba Ana Vargas, que se levantó a las 5 de la mañana por el temporal, que se prolongó dos horas. El director de Aguas Residuales de las Empresas Municipales de Cali (Emcali), ingeniero José Cerón, dijo que fue un aguacero no visto en los últimos años y que limpiarán las redes.
Se extienden enfermedades Aunque las aguas comenzaron a bajar en Achí, el drama continúa.La propagación de enfermedades parece incontrolable. Las mujeres y los niños son los más afectados. La secretaria de Gobierno, Ruth Montalvo, dijo que el municipio está haciendo jornadas de salud para vacunar a la población más vulnerable. A las zonas han viajado comisiones para atender enfermos. La alcaldesa Cristina Acosta viajó el lunes a Cartagena a tocar las puertas de la Gobernación para conseguir ayuda para superar la crisis humanitaria del pueblo. El gobernador Joaco Berrío anunció que viajará el sábado al municipio.
VICENTE ARCIERI G.ENVIADO ESPECIAL DE EL TIEMPOACHÍ (SUR DE BOLÍVAR)
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