Ramiro Castellanos, Reportero Ciudadano dice que el juego y la plata fácil carcome a los jóvenes y a los ancianos.
Con la anuencia de las autoridades o del propio Estado que se lucra con el porcentaje que algunos de estos establecimientos aportan para la salud, en la ZONA funcionan cientos de expendios de chance y muchos de los llamados 'casinos' donde jóvenes, viejos y ancianos van a dejar lo que les dan sus papás, sus hijos o sus pensiones de jubilación.
En estos establecimientos 'consienten' a los posibles jugadores desde el momento en que pisan la puerta de entrada, pues les ofrecen tinto, jugo o gaseosa mientras los invitan a entrar a jugar y después -ya enviciados- los sueltan a su suerte y los convierten en esclavos.
Es algo parecido a lo que hacen los expendedores de droga que al principio les dan 'muestras gratis' a los jóvenes y cuando ya se envician a la droga, las vÃctimas caminan solas y tienen que comprar la sustancia adictiva para saciar las necesidades o ansiedades propias del vicio.
Sin temor a pecar de exagerado, puedo afirmar que en Bogotá y en particular en nuestro sector, más del 80 por ciento de los hogares sufren el flagelo del juego por parte de algún miembro de la familia y que hay casos en que personas de la tercera edad dejan en esas maquinitas no solo parte de su vida, sino la platica de las pensiones o el dinero que recogen con el trabajo.
Conozco varios casos, por ejemplo, yendo más allá, no hace mucho un joven estudiante de universidad se suicidó cuando se jugó en las maquinitas el dinero que con gran esfuerzo le habÃa enviado su padre para pagar el semestre de la universidad.
Ese es el resultado del vicio patrocinado por el Estado que se lucra de parte del dinero que pierden los incautos y no se molesta en solucionar el problema de fondo que este vicio crea en la sociedad.Y qué decir del chance, otro cáncer que carcome especialmente a la gente pobre que busca dinero rápido.
Será tan bueno el negocio, que las casas chanceras tienen miles de empleados en sus oficinas y hay programas de radio en que unos sujetos autollamados 'numerólogos', lanzan números y números al aire, que son retomados por los incautos que corren a apostar lo del desayuno con la ilusión de ganar.
Hasta 'magos' conocidos como Salomón se atreven a vaticinar números ganadores apoyados en los astros.Alguien se habrá puesto a pensar cuántos miles de millones se juegan los colombianos en un dÃa solo en chance, maquinitas y casinos, sin contar las loterÃas oficiales -cada departamento tiene una o dos-, el baloto y las miles de rifas que existen con el visto bueno de Etesa? Aquà el vicio del juego se inculca desde la niñez o sino, miremos lo que hacen los padres en las piñatas de sus hijos: aparte de las sorpresas que dan a los asistentes, llevan mÃnimo dos regalos para rifar. Los niños o sus acompañantes dicen un número y si aciertan pueden obtener el preciado premio.
En Colombia todo el mundo hace rifas: los almacenes de cadena, los centros comerciales, la televisión y hasta el tendero del barrio. Se rifan noches de placer con hotel pago y compañÃa masculina o femenina con todo incluÃdo y hasta jocosamente se dice que en las casas donde hay muchos hijos, a la hora del almuerzo se rifa el pedazo de carne porque ésta no alcanza para todos.
Es hora de que el Estado o alguien con poder acabe con este vicio del juego que solo está llevando ruina a los hogares colombianos, especialmente a la gente pobre, para no tener que seguir recitando el poema que dice "cambio mi vida, rifo mi vida, al fin y al cabo la tengo perdida!".
RAMIRO CASTELLANOSREPORTERO CIUDADANO
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