La maquina reconoce el rostro de sus compradores, y con base en las arrugas, patas de gallo y firmeza de la piel de los fumadores puede asegurarse de solo venderle a adultos.
La idea fue desarrollada por la compañÃa Fujitaka ante el anuncio de que, a partir de julio, las empresas que fabrican estas máquinas podrán ser enjuiciadas si venden sus productos a los menores de 20 años, edad legal para fumar en ese paÃs. Una cámara digital ubicada en la máquina permite al sistema de reconocimiento facial comparar las caracterÃsticas del rostro del usuario con un registro de más de 100 mil personas, según indica el sitio web de la BBC. La máquina acierta nueve de cada 10 casos y, según funcionarios de Fujitaka, el 10 por ciento restante entra a una "zona gris para adultos con cara de jóvenes".En ese caso, el comprador tendrá que mostrarle a la máquina su documento de identidad para garantizar que sà tiene la edad mÃnima legal para fumar. El dispositivo podrÃa incluso ayudar a evitar la suplantación que hacen muchos jóvenes que compran cigarrillos utilizando identidades ajenas, puesto que al hacer un previo análisis facial esta posibilidad quedarÃa anulada.El ministerio de Finanzas de Japón autorizó hacer una 'tarjeta inteligente' que identifica la edad de las personas asà como un sistema para leer la edad de las licencias de conducción, con el fin de que las máquinas puedan establecer a quien venderle y a quien no.
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