La propuesta de disolver los partidos uribistas no fue al azar, sino parte de una estrategia política, con la anuencia del sanedrín presidencial, para impulsar a quien podría ser candidato uribista.
El asunto, además, según pudo establecer plenamente EL TIEMPO en diversas fuentes del alto gobierno, ha sido objeto de muchas reflexiones y debates internos. Inclusive en la Casa de Nariño.Si Restrepo no ha salido a admitir sus aspiraciones políticas (dijeron varias voces del poder), es solo porque hacerlo ahora le implicaría retirarse de su cargo y perder el escenario privilegiado que le brinda compartir piso con el Presidente en la Casa de Nariño, a pocos pasos de su despacho.Para quienes impulsan las pretensiones políticas de Restrepo, solo como un 'plan b', este es quien representa la línea más fiel de Uribe. No solo ha estado junto al mandatario desde la recolección de firmas para inscribir su primera candidatura presidencial, sino que sacó adelante el proceso con los paramilitares (desmovilizó a más de 32 mil de sus miembros) y se les ha parado en la raya a las Farc.El Comisionado, como lo dijo en su reportaje con EL TIEMPO, está dispuesto a seguir la senda de Uribe en su primera elección y se siente capaz apelar al apoyo ciudadano, dejando de lado los partidos políticos. O si acaso, tomando solo lo mejor de ellos.Aunque los anuncios de Restrepo levantaron ampollas en los aliados del Gobierno y se convirtieron en tema obligado de la semana, prueba de que sus conceptos gozan de la bendición del propio Uribe, es que este no lo desautorizó, como se lo pidieron públicamente el Partido Conservador y Cambio Radical.
Esto piensan los partidosDesde el mismo domingo, el presidente del Partido Conservador Efraín Cepeda adivinó que en las palabras de Restrepo había un "tufillo de campaña", por lo que lo invitó a que hiciera sus anuncios desde fuera de la Casa de Nariño."Se trata de una aspiración personal y oportunista, ante la crisis que se evidencia", dijo Cepeda. Además, criticó que se quiera mostrar como "un tipo limpio para buscar una candidatura presidencial que nosotros no vemos".El senador Samuel Arrieta, de Convergencia Ciudadana, admitió que Restrepo quiere aglutinar a su alrededor a la gente más fiel a Uribe.La senadora Marta Lucía Ramírez, entre tanto, cuestionó que su partido ('la U'), siga recogiendo firmas para la reelección del Presidente, sin que éste haya resuelto si correrá por un nuevo período.
Lo que Restrepo dijoEn su entrevista con EL TIEMPO, Restrepo no dejó dudas de su interés en desmarcarse de los políticos, en mostrar su desprecio por ellos, una divisa que ha dado rentabilidad electoral en algunos casos."Los partidos políticos fueron los beneficiarios de la buena imagen del Presidente. No fueron los partidos los que eligieron al Presidente en el 2002 y en el 2006, sino que eran los candidatos los que aprovechaban esa buena imagen del Presidente para hacerse elegir", dijo.Las declaraciones de quien se comparó con Hércules, por haber tenido que limpiar de "estiércol" la política, contribuyeron esta semana a aumentar el grado de tensión en medio de la crisis, pues la propuesta de disolver los partidos uribistas fue vista como la apertura de un nuevo frente de choque institucional del Gobierno.Su decisión de meterse al ruedo político quedó clara cuando dijo que "si hay que disolver esos partidos, que se disuelvan, y que se convoque de nuevo a la ciudadanía".Restrepo habló así, desde Palacio, por fuera de su libreto.
Viene semana de nuevas tensiones para el Gobierno A las preocupantes tensiones entre Gobierno y la Corte Suprema, que desde el jueves cuentan con un nuevo ingrediente por cuenta de una decisión en el caso de Yidis Medina, se sumó esta semana otro frente de debate para la administración de Álvaro Uribe, esta vez con los partidos políticos de su propia coalición, a los que el Comisionado de Paz propuso disolver para limpiar la política.
El alto tribunal sentó su posición en una providencia y dijo que Yidis sí vendió el voto para la reelección del Presidente, debido al "nocivo influjo de dádivas" ofrecidas por funcionarios del Gobierno. Por eso, envió el expediente a la Fiscalía para que evalúe las menciones a varios nombres del círculo cercano a Uribe.
Además, remitió copias a la Comisión de Acusación de la Cámara para que se anexen a la denuncia del senador Luis Carlos Avellaneda contra el mandatario. En todo caso, el presidente de la Corte, Francisco Ricaurte, aclaró que no se pidió específicamente investigar a Uribe. En ambos casos habrá que esperar a ver qué posición asumen los investigadores ante el expediente enviado por la Corte.
Por lo pronto, las denuncias de Yidis y el argumento del tribunal de que alguien del Gobierno le ofreció prebendas por su voto conspiran contra los interesados en la segunda reelección del Presidente, pues seguramente la oposición usará esos antecedentes para torpedear su trámite.
Además, un total de 56 congresistas uribistas están involucrados en el escándalo de la parapolítica, lo que ha generado una crisis de legitimidad. Y si a esto se suma la polémica que se desató con las declaraciones del Comisionado a EL TIEMPO, por los lados del Legislativo las condiciones para el Ejecutivo son inciertas.
En los círculos cercanos a Uribe hay quienes creen que una eventual reforma de la reelección no tendría el camino despejado, aunque tampoco se ha renunciado a ella."Como está el Congreso, esa es la lápida para la reelección. Así no pasa la segunda reelección", dijo el ex presidente liberal Ernesto Samper. Amanecerá y veremos.
EDULFO PEÑAJORGE E. MELÉNDEZREDACCIÓN POLÍTICA
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