Casi 3 millones de habitantes de Bogotá (cerca del 40 por ciento de la población total) nacieron en otro municipio o departamento según el censo.
Para los paisas, tina es calentador. Para los costeños, grifo es pluma; queca, empleada doméstica en Santander y pipa es el cilindro de gas en valluno. Debido a su geografÃa, en Colombia la lengua varÃa notoriamente entre regiones, según MarÃa Bernarda Espejo, lingüista del Instituto Caro y Cuervo. "El español que llegó a América ya veÃa dividido por los castellanos y los andaluces. Esa dicotomÃa, sumada a las lenguas indÃgenas, a la frontera con Brasil, a los afronegrismos y tecnicismos, ha hecho que varÃe el sentido de algunas palabras y expresiones", explica. Sexo, donde más se notaMichael Ruiz, estudiante de agronomÃa de la Nacional, de Santana (Boyacá), cuenta cómo sus amigos lo malinterpretan. "Vamos a comer piquisucia, dije en una salida de campo, refiriéndome a una gallina. Se burlaron de mà porque pensaban que me referÃa a una prostituta".Lo mismo pasa con los santadereanos que dicen estar arrechos (bravos) o los metenses cuando se refieren a alguien como pija (ordinario). Pero el bogotano también confunde a los foráneos. La putumayense Jadi Casas se sonroja cuando le mencionan una góndola. Para ella es pene. A Adriana Fernández aun le causa risa cuando hablan de "la chucha de algún deportista": en su natal Cartagena le dan ese apelativo a la vagina. En Leticia se le llama buseta y los coterráneos de Emiliano GarcÃa, un comunicador que vive en Bogotá hace 10 años, se maravillan de saber que él las coge.
¿Mejor el español de Bogotá?Muchos bogotanos se burlan de las variaciones regionales del idioma y aun sigue viva la legendaria 'pureza' del español de la capital. Según Espejo, aunque esta ya no existe, en el pasado tuvo una justificación histórica: "Hubo varios presidentes gramáticos como Miguel A. Caro y Marco F. Suárez, que se preocuparon porque hubiera un uso culto del idioma, principalmente en Bogotá. El cachaco querÃa distinguirse por su buena forma de expresarse". De hecho, aquà se fundó la primera Academia de la Lengua de América en 1872. Esto ha cambiado. Las migraciones y la influencia de los medios han universalizado ciertos regionalismos, como parce, palabra salida del sociolecto de las cintas de VÃctor Gaviria. Francisco Celis, autor del 'Diccionario del colombiano actual' afirma que las palabras más aceptadas en el "español colombiano provienen de Antioquia grande y la Costa y en buena parte se trata de vocablos relacionados con la droga y la delincuencia". Asà mismo, los jóvenes están influyendo en el lenguaje de sus padres, al contrario de lo que ocurrÃa antes. "Los regionalismos no atentan contra el lenguaje, sino que al contrario le imprimen variedad. La vuelven una entidad viva", finaliza Espejo. No se pierda hablando con un foráneo Chuspa: bolsa en el ValleOlla atómica: Olla a presión en Antioquia Purichi: boli en AmazonasChorombÃ: Loco en Tolima Nona: Abuela en Santander Enzorrar: molestar en la Costa Cierre mágico: velcro en Norte de Santander Chivo: morral en el ValleAgregado: mayordomo en el Eje CafeteroCorredera: cremallera en Tolima Entundao: Atolondrado en Nariño Charro: gracioso en Antioquia Pipas: dulces en el Norte de Santander Mirella: Escarcha en Antioquia Foco: bombillo en la Costa Loca: camisa de dormir en el ValleManga: césped en Antioquia Canilla: grifo en Antioquia Indio: Olla grande en Caldas VIVIANA PINEDA HINCAPIÉCAMILO SIXTO BAQUERO M.REDACTORES EL TIEMPO
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