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Juzgados de pequeñas causas también atienden los delitos menores y recurrentes en las copropiedades

Allí son judicializados quienes roban desde un bombillo, un pedazo de jabón o una escoba, hasta aquellos que dañan los sellos de los contadores de servicios públicos y piratean los servicios.

La figura empezó a funcionar en febrero pasado y surgió de la modificación del Código Penal para castigar las conductas delictivas que se convirtieron en contravenciones y cuyo monto no supera los 10 salarios mínimos (4'615.000 pesos), siempre y cuando la denuncia se haga antes de completar 30 días.

Esto quiere decir que aquellas acciones que se hacen con la intención de hacerle daño a la sociedad, por pequeñas que sean, tendrán un castigo que se dicta y aplica de inmediato.

Según Gustavo Puerto Medina, juez 12 penal municipal, la filosofía de estos juzgados es descongestionar el sistema penal pero sin dejar que estas conductas menores se queden en la impunidad.

Ideal para la propiedad horizontal

Esta medida cae como 'anillo al dedo' para muchas copropiedades que -ante la falta de atención de la policía y el escaso control de algunas empresas de vigilancia- se convierten en presa fácil de hechos pequeños pero que dañan notablemente las relaciones entre vecinos, el administrador y el consejo.

Entonces pueden ser condenadas aquellas personas que dañan los sellos de los contadores de servicios públicos y piratean los servicios de las zonas comunes. También los vándalos que practican tiro al blanco rompiendo los faros, dañan los elementos de los parques o causan mal en bienes ajenos.

Esto también aplica para las lesiones personales en caso de riñas entre copropietarios o visitantes (muy común durante las asambleas).

Así mismo, los adolescentes brabucones que golpean a los niños más pequeños pueden ser denunciados para que el juez de pequeñas causas lo envíe a un juez de menores quien -aplicando la ley de infancia- llame la atención de los padres.

En caso de que el joven o el niño problemático reincida y se viole el acuerdo al que se comprometieron los padres también podrían verse judicializados y -dependiendo de la gravedad- el menor puede ir a un reformatorio.

De igual forma, quienes conocen los puntos débiles de la seguridad y aprovechan para robar, por ejemplo, los radios, las copas de los vehículos o algunos elementos de los apartamentos pueden ser denunciados.

Obviamente, hay que tener pruebas para denunciar

"Aquí lo importante es tener una prueba fuerte que evidencie quién cometió el delito. Las grabaciones o las fotografías son ideales pues, muchas veces, testigos como los vigilantes se retractán por temor a represalias o porque ceden al chantaje.

"Vale destacar que si no hay prueba es posible que el demandado contrademande", indica Puerto."Siempre hay que hacer una querella (escrito de los hechos) y puede ser cualquier persona de la copropiedad que tenga conocimiento del ilícito", agrega.

La queja también la puede instaurar el administrador que es quien normalmente queda 'atrapado' en las discusiones de los afectados que esperan un respaldo y los agresores que niegan el delito.

De hecho, los pequeños pero constantes daños resultan afectando notablemente el presupuesto de la copropiedad. Precisamente, lo que se busca es que las personas involucradas concilien antes de que se dicte la sentencia y que el sindicado repare sus errores de inmediato.

Aquí, la idea es frenar desde sus inicios los delitos y persuadir a las personas de la gravedad de empezar a delinquir con 'cosas pequeñas'. La particularidad es que el castigo se dicta de forma inmediata y en caso de que el acusado no acuda y resulte condenado le quedará el antecedente disciplinario.

"Hemos tenido casos de personas y adolescentes de estratos muy altos que no atendieron una denuncia por accidente de tránsito y fueron condenados. Unos meses después los atraparon robando una pestañina o una crema.

"Automáticamente quedaron condenados a un año de prisión porque ya tenían antecedentes. La norma no es benévola con los reincidentes pues la siguiente vez ese 'pequeño' delito no es excarcelable", indica. En estos pocos meses la mayoría de los casos son hurtos en almacenes de cadena y lesiones personales entre jóvenes.

ÍNGRID MORA
REDACCIÓN DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Publicación
eltiempo.com
Sección
Otros
Fecha de publicación
18 de abril de 2008
Autor

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