Una niña de 11 años que vio morir a su hermano de 14 durante los combates decidió entregarse al Ejército, que le brindó atención médica y luego la entregó en custodia al Icbf.
Cerca de 30 pobladores de El Tarra, Norte de Santander, acompañaron las honras fúnebres de los menores, que vestÃan camuflado y portaban fusiles cuando murieron.
En silencio, un puñado de habitantes despidieron a dos menores, de 14 y 17 años, que murieron en combates con el Ejército.
Durante el sepelio colectivo, celebrado al mediodÃa del jueves y financiado por la AlcaldÃa de Tibú, también se realizó el funeral de otros cinco subversivos del frente 'Colectivo Héctor', del Eln, que cayeron en el enfrentamiento, ocurrido el martes en la vereda San Isidro, del corregimiento Filo Gringo, uno de los sectores más azotados por la violencia en la región de El Catatumbo.La situación puso en evidencia la creciente vinculación de los niños a los grupos armados que operan en El Catatumbo y su participación en el conflicto armado, en el que casi siempre terminan llevando la peor parte."Lo que aquà se presenta es un interés de las diferentes estructuras por mantener un número considerable de miembros en sus filas, que puedan ejercer un control del área donde se produce coca. Y en ese sentido recurren cada vez más a reclutar a niños de menos años", denunció el general Paulino Coronado, comandante de la Brigada 30.Según el oficial, el reclutamiento de menores en esa región y en el resto del paÃs no es nada nuevo, pero sà es aberrante la forma como son tratados los niños vinculados a la fuerza por parte jefes guerrilleros, como es el caso de alias 'El carnicero', quien está al mando de la estructura del Eln en esta región."Sabemos que este cabecilla tiene a cuatro menores de edad como sus mujeres y de ellas hay dos o tres embarazadas", precisó el oficial y se preguntó qué clase de revolución es esa. "Más bien es el ejército de esclavización y explotación de los menores en El Catatumbo", enfatiza.El oficial dijo que la niña de 11 años, que se salvó de morir en los combates del martes, confesó que durante el mes en que permaneció con la guerrilla la amarraban, a veces todo el dÃa, porque hacÃa ruido y le ponÃan de castigo lavar la ropa de los otros, cocinar, buscar leña y traer agua.La pequeña, huérfana de madre y quien vivÃa con su padrastro antes de ser reclutada, contó también que nunca ha ido al colegio y que primero conoció un fusil que una muñeca, una que le regaló la médica que la atendió en El Tarra. "Al final de cuentas nadie abre la boca y nadie dice nada, por los temores, pero alguien tiene que fijar una posición frente a esta aberrante situación", aseguró Coronado.
Los menores reclutados Los reclutamientos de menores en Norte de Santander son más crÃticos en Teorama, El Tarra, Tibú y Convención.Entre el 2000 y el 2008 han ingresado al programa de atención especializada del Icbf 2.349 niños, niñas y adolescentes que se han desvinculado de la guerrilla en todo el paÃs. De ellos, 1.820 provienen de las Farc, 471 del Eln, 24 del Epl, 10 del Ejército Revolucionario Guevarista (Erg) y 24 del Ejército Revolucionario Popular (Erp).CÚCUTA
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