Patrocinado por:
Pequeños comerciantes de la Zona Rosa se sienten desplazados por transformación del sector
De las calles tranquilas al estilo de un bulevar, donde las familias salÃan a caminar, el espacio se transformó en un lugar en donde se mezcla la música, la comida y la rumba.
Los pequeños comerciantes, dueños de negocios familiares de objetos como libros, artesanÃas o ropa, llevan más de diez años en el lugar.
Ahora las casas y terrenos son apetecidos para bares y discotecas que empiezan a tomarse el sector y que desplazan a los pequeños comercios de familia que se establecieron en este lugar cuando aún era residencial.
Martha Peña una habitante y visitante continua del lugar, desde hace siete años, recuerda la tranquilidad y la variedad de almacenes que, según ella, hacÃan más agradable sus caminatas.
"Hoy la identidad se ha perdido -admitió Martha- y lo único que siento cuando camino es la mirada de extraños que toman y comen en estos nuevos establecimientos".
Al igual que ella, algunos vecinos recuerdan con nostalgia las tardes familiares cuando salÃan a comprar o a 'vitrinear' y las pausas para tomar café.
Walter MartÃnez es un comerciante que lleva 15 años en la zona, es dueño del almacén Nueva Era, sobre la avenida 82 y es uno de los pocos que queda en este lugar, aunque apenas sobrevive.
Eunice GarcÃa tenÃa su boutique de ropa sobre lo que es hoy la zona T, sin embargo tuvo que salir de la Zona Rosa, porque los bares se convirtieron en sus vecinos y el precio de los arriendos se incrementó.
Una cuadra más abajo, en lo que se conoce como 'La vÃa del sol' (carrera 14 A), Inmaculada Concepción, un negocio de muebles y de diseño de un arquitecto, ofrece descuentos hasta del 50 por ciento.
"Lo hacemos porque el negocio se acaba en dos dÃas, este lugar, ya no es lo mismo que antes y la gente ya no se acerca a comprar", contó Martha Celis, trabajadora del almacén.
Muchos de estos comerciantes tuvieron que promover descuentos o ferias para atraer público o simplemente para vender algunos productos que estaban en bodega, estrategias que iban en contra de los principios de sus negocios.
'Me siento perseguido'
Estos comerciantes sienten que sus negocios ya no son visitados porque la calle ha pasado a un segundo plano. Los transeúntes prefieren ir a un centro comercial que les brinda mayor seguridad y comodidad.
"Nuestros clientes no tienen donde parquear sus carros, por eso prefieren seguir derecho -explicó Martha Celis- y los que se atreven a caminar se ven acosados por los vendedores ambulantes".
Otras de las razones por las que han tenido que desplazarse es por el incremento del valor de los arriendos, que aumentaron en un 200 ó 300 por ciento. Cantidad que, según ellos, solo pueden pagar negocios como los bares.
"Me siento perseguido por la falta de parqueaderos, por los bares y hasta por los vendedores ambulantes. Mi negocio no progresa, sino que tiende a ir en reversa", contó Walter, de Nueva Era.
Angélica Lozano, alcaldesa local de Chapinero, admite que este fenómeno se debe al crecimiento y desarrollo de la ciudad. "Las costumbres de los habitantes se transforman -dijo- por eso pasan de comprar en la calle a los grandes centros comerciales".
Walter MartÃnez ha pensado acomodarse a las nuevas exigencias del sector, y quiere anexarle a su tienda un pequeño café, que podrÃa incluir venta de licor.
- Publicación
- eltiempo.com
- Sección
- Bogotá
- Fecha de publicación
- 16 de abril de 2008
- Autor
Patrocinado por:





